Gramática castellana de Antonio Nebrija (1492)

Elio Antonio de Nebrija con sus alumnos en un grabado de la época

Antonio de Nebrija (Lebrija, Sevilla, 1441- Alcalá de Henares, 1522) cuyo nombre completo era Antonio Martínez de Cala y Xarava, fue uno de los más importantes humanistas españoles.  Aunque no es autor de una obra propiamente literaria y el momento en el que escribe se acerca más al Renacimiento que a la Edad Media, lo hemos traído a nuestro “Paseo medieval” porque en 1492 publicó la primera gramática castellana.

El fundamental viaje humanista a Italia

Nebrija empezó  sus estudios a los 15 años en la Universidad de Salamanca, donde se graduó cuatro años más tarde en Retórica y Gramática. A los diecinueve años, y gracias a una beca del obispado de Córdoba, pudo viajar a Italia e inscribirse en la Universidad de Bolonia, alegando que le interesaban, sobre todo, el buen decir y un perfecto aprendizaje del griego y el latín, lengua que él creía que en Salamanca no eran tratadas como se merecían. En Bolonia prosiguió sus estudios durante diez años más, consagrándose a la Teología, al latín, al griego, al hebreo, y aprendió también Medicina, Derecho, Cosmografía, Matemáticas, Geografía, Historia y, por supuesto, la Gramática, materia en la que tuvo como maestro a Martino Galeotto. También recordaría más tarde con cariño las clases de ética de Pedro de Osma.

En Italia bebió con avidez de la fuente del naciente humanismo, que estaba mucho más avanzado que en España, probablemente debido a la Inquisición, que temía y perseguía las nuevas ideas.

Regreso a España y matrimonio

En 1470, Nebrija volvió a España como portador el humanismo renacentista, «para desbaratar la barbarie por todas partes de España tan ancha y luengamente derramada». Fue por entonces que adoptó el nombre con el cual lo conocemos. Añadió Elio como homenaje al conquistador romano que conquistó la Bética, que era el nombre latino de Sevilla y “de Nebrija”, por ser Nebrissa el nombre en latín de su Lebrija natal. Trabajó durante esta etapa para el obispo Fonseca.

En esta época también contrajo matrimonio con Isabel de Solís, con quien tuvo seis hijos y una hija. Nuestro filólogo fue tremendamente infiel a su esposa  y durante muchos años pasó por graves dificultades económicas debido a sus gastos con un incontable número de hijos habidos fuera del matrimonio y de ex amantes que lo acosaban.

Vuelta a Salamanca: decidido a revolucionar la enseñanza del latín.

Estatua de Antonio de Nebrija en la Biblioteca Nacional de España

Nebrija ambicionaba trabajar en la Universidad de Salamanca como profesor y allí fue en 1475, decidido a revolucionar la enseñanza del latín en España. Con ese fin, publicó en 1481 Introductiones latinae, que serviría como texto de los estudiantes de la lengua de los césares hasta el siglo XIX.

Esta gramática latina se dividía en dos partes: la Analogía, que trataba sobre morfología y otra parte que versaba sobre problemas de sintaxis, ortografía, prosodia, figuras de dicción y un léxico que no era muy extenso. Sorprendido por el retumbante éxito de su obra, Nebrija se lanzó a la tarea de traducirla a la “lengua vulgar”, como se llamaba por entonces al castellano. En diez años, llevó a cabo en Salamanca una labor titánica y, a la llegada de los humanistas italianos Mártir de Anglería y Luigi Marineo, él había formado ya varias generaciones de alumnos.

Confiado en su saber y dueño de la cátedra de Retórica, arremetió contra sus compañeros claustro por el carácter poco científico de sus enseñanzas. En medio de esta lucha, cuando intentaban expulsarlo de la Universidad, Nebrija obtuvo el apoyo del maestre de la Orden de Alcántara y frecuentó Alcalá de Henares, con la tarea de corregir la Biblia Políglota. En 1490, se consagró como poeta y conquistó el cargo de cronista real, en el que permaneció hasta 1509, cuando decidió volver a Salamanca como catedrático de Retórica.

En la vieja universidad donde había comenzado sus estudios, fue perseguido por sus colegas, que le impidieron concursar a la cátedra de Gramática, por lo que decidió abandonar Salamanca y volver a Sevilla.

Nebrija en la Universidad de Alcalá

Su permanencia en Andalucía duró menos de un año; el cardenal Cisneros lo llamó a la Universidad de Alcalá donde enseñó retórica y escribió un texto de esa disciplina, además de terminar sus gramáticas y léxicos.

Su Introductiones Latinae, que había publicado en 1481, se constituyó en el texto más importante escrito hasta entonces sobre ese tema y se convirtió en manual para los estudiantes hasta el siglo XIX.

Lo más importante de su obra se completó en la última década del siglo XV, con su Gramática de la lengua castellana y sus dos diccionarios de latín y castellano.

La Gramática castellana 

La Gramática castellana se publicó el 18 de agosto de 1492. Aunque en un principio fue un proyecto de Nebrija que no encontró el apoyo de la reina Isabel la Católica, pudo publicarse gracias al mecenazgo de Juan de Zúñiga.

Es la primera gramática del castellano y también la primera gramática de una lengua vulgar que se imprime en Europa, en una época en la que todavía no se consideraba el castellano como «lengua de cultura».

Nebrija se adelanta a su época y, después de haber publicado las Introductiones latinae, llega a la conclusión de que es necesario aprender el castellano para estudiar el latín, pues, al fijarse sus reglas, se evitaría que el proceso natural de corrupción lo alejara más de este. Sin embargo, en la época no se le dio tanta importancia, a juzgar por la ausencia de reimpresiones: la primera fue la patrocinada entre 1744 y 1777 por Francisco Miguel de Goyeneche, conde de la Salceda.

La obra está dividida en cinco libros: «Ortografía», «Prosodia», «Etimología», «Sintaxis» e «Introducciones de la lengua castellana para los que de extraña lengua querrán deprender». Esta división perduraría hasta el siglo XIX, lo mismo que otra distinción nebrijana: aquella que considera que las partes de la oración el nombre, el pronombre, el artículo, el verbo, la preposición, el adverbio y la conjunción. Nebrija consideraba el latín como una lengua superior y, por ello, cuanto más se acercase una lengua al latín, más perfecta sería. Por esta razón, su Gramática es un tratado a la manera latina.

La publicación de esta obra supuso una herramienta de primer orden para la difusión de la lengua española, puesto que se publicó el mismo año del descubrimiento de América por parte de Cristóbal Colón; no en vano, el autor, en su dedicatoria a los Reyes Católicos, les recordó que “siempre ha sido la lengua compañera del Imperio”. Nadie soñaba aún las consecuencias del Descubrimiento de América, pero es como si Nebrija de algún modo hubiera intuido que aquella “lengua vulgar” estaba en vías de convertirse en el gran idioma internacional, segundo del planeta, que es hoy el castellano.

Nebrija y la imprenta

Aunque hay autores que afirman que Nebrija pudo estar al frente de la imprenta anónima de la que salieron muchas de sus obras (no haciendo figurar su nombre en el pie de imprenta por ser incompatible el oficio con su cargo de catedrático de universidad), no existe la certeza de que fuera así. Por lo tanto, la obra se imprimió en un taller anónimo que, según se desprende de los estudios tipográficos, estuvo activo entre 1492 y 1500 y en el que se imprimieron numerosas ediciones de este autor. En el texto, impreso con tipos góticos, se han utilizado tintas roja y negra y puede observarse el hueco en blanco para las iniciales.

Más allá de la Gramática…

La Gramática de Nebrija inspiró el surgimiento de una serie de obras similares que fue surgiendo en toda Europa, a medida que los idiomas del Viejo Continente cobraban conciencia de que eran tan nobles como el viejo latín. El italiano tuvo su primera gramática en 1529; el portugués en 1536 y el francés en 1550.

En 1495, Nebrija publicó una nueva obra en la misma dirección: su vocabulario español latín, latín-español, el primer diccionario de nuestra lengua.

Pero Nebrija fue mucho más que un filólogo y un lingüista. Hombre de su tiempo, con la amplitud de horizontes que caracterizaba a los intelectuales del Renacimiento, se ocupó también la Teología, de la que trató en Quinquagenas; del Derecho, que abordó en Lexicon Iurus Civilis; de Arqueología, con Antigüedades de España; y de Pedagogía, con De liberis educandis.

Quiero saber más…

Un entretenido resumen de casi todo lo que os acabo de contar en este vídeo de Momentos sublimes de la lengua:

Podéis ver también  este vídeo acerca de la Gramática de Nebrija elaborado con ocasión de la Exposición Universal de Sevilla en 1992: