La poesía del siglo XVIII

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Durante los primeros años del siglo XVIII los autores continuaron imitando la poesía barroca, sin embargo, ya a mediados del siglo XVIII, aparecen voces nuevas que intentan cambiar este estado de cosas; son los jóvenes escritores que se reúnen para hablar de literatura en fondas y cafés, como en la famosa tertulia de la Fonda de San Sebastián en Madrid.

La Poética de Luzán

En este cambió influyo decisivamente la Poética (1737) de Ignacio Luzán, una preceptiva que resume las ideas estéticas neoclásicas, inspirada por las doctrinas de Aristóteles, Muratori y Boileau. Este tratado supuso el enorme esfuerzo por introducir en España las nuevas reglas neoclásicas por las que, según los ilustrados, debía discurrir toda obra literaria.

HIJ19911Ignacio Luzán (1702-1754) nació en Zaragoza. Tuvo que huir a Barcelona y a Mallorca, y finalmente a Italia, por defender su familia los intereses de los Austrias frente a los Borbones. En Italia, recibió una educación ilustrada, se graduó en Derecho y tuvo ocasión de estudiar a fondo la teoría literaria. En 1733 regresó a España, donde publicó su Poética, pero su vida cambió radicalmente en los tres años que trabajó en la embajada española de París, como secretario del duque de Alba. A partir de esta experiencia, Luzán no solo decide restaurar el buen gusto y el clasicismo en las letras españolas, sino, en una acción más amplia, difundir el pensamiento político de la Ilustración europea (empirismo inglés, Montesquieu, Voltaire…) que defiende la creación para el individuo de un espacio de libertad salvaguardada por las leyes. En 1750, se instala en Madrid y se integra en la Academia de Buen Gusto, donde se reúnen escritores y se difunde la mentalidad ilustrada. En sus Memorias literarias de París (1751) presenta Parías como “el centro de las ciencias y las artes, de las bellas letras, de la delicadeza y del buen gusto”, que a él le gustaría que se cultivasen en España. Y refiere que las mujeres de París suelen estudiar Geografía, Historia, Filosofía y Matemáticas.

La escuela poética madrileña

Plaza Angel, calle San Sebastian (6)En el reinado de Carlos III adquiere gran relevancia en Madrid, la “Tertulia de la Fonda de San Sebastián”, situada en la plazuela madrileña del Ángel, propiedad del italiano Juan Antonio Guppini, que les alquiló una habitación como sede a un grupo de intelectuales que se reunían en torno a Nicolás Fernández de Moratín (Cadalso, Iriarte y Moratín eran los poetas) y tenían “como único estatuto” no hablar más que “de teatro, de toros, de amores y de versos”. Allí se gestó el cultivo de la anacreóntica.

La anacreóntica se llamó así en honor del poeta Anacreonte (siglo IV a.C). Es un poema escrito en versos cortos con un estilo tan sencillo que a veces se ha tildado de prosaico. El amor, la amistad y el vino, disfrutados en un ambiente idílico y pastoril, son los temas preferidos por la anacreóntica.

También se generalizó en esta escuela el cultivo de la fábula. Como recordareis, las fábulas son pequeños relatos escritos en verso, protagonizados por animales que simbolizan las virtudes y defectos de los seres humanos. El distanciamiento que se obtiene utilizando animales en lugar de personas, y poniendo en sus bocas y hechos los errores más comunes de los humanos favorecía la crítica de los vicios y defectos de la sociedad.

Estos relatos de estructura narrativa se escribían en verso para ayudar a la memorización y  a la rápida difusión, y tenían la estructura del cuento para cumplir la premisa básica de la educación de los más jóvenes: enseñar deleitando.

En la parte narrativa del poema se cuenta una historia ejemplarizante, y a continuación aparece una parte reflexiva donde se explica la moraleja. El lenguaje poético utilizado es muy sencillo con recursos como la ironía y la sentencia. En el mundo que se nos representa en las fábulas es más eficaz la astucia que la fuerza y y la inteligencia es considerada más valiosa que la riqueza.

Los fabulistas: Iriarte y Samaniego

Los poetas que mejores fábulas de animales escribieron fueron Tomás de Iriarte y Félix María de Samaniego que escribieron sus obras a imitación de las fábulas de animales de la antigüedad clásica (Esopo y Fedro) o de los modernos autores franceses: La Fontaine.

Podéis leer aquí un ejemplo de una fábula de Iriarte: El burro flautista

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Los epigramas

Es otro de los tipos de poesía frecuente en la poesía de la época.  Tiene también su origen en la literatura clásica grecorromana que ya entonces mostraba con el poeta Marcial su carácter ingenioso y satírico, notas estas que se mantienen en el siglo XVIII.

Veamos un famosísimo epigrama de Nicolás Fernández de Moratín que tiene como título un sueño que todos vosotros habéis acariciado alguna vez: Saber sin estudiar

Admirose un portugués de ver que en su tierna infancia todos los niños en Francia supiesen hablar francés. “Arte diabólica es”, dijo, torciendo el mostacho, “que para hablar en gabacho, un fidalgo en Portugal llega a viejo, y lo habla mal; y aquí lo parla un muchacho”.

El mundo está lleno de sorpresas, y la poesía del XVIII no podía ser menos, podéis oír aquí una versión de este epigrama cantada ni más ni menos que por la gran Niña Pastori. Ahí va: http://www.youtube.com/watch?v=Ij23r4K-zrY

Cadalso, poeta

Conocíamos ya su faceta como prosista, pero Cadalso también escribió poesía. En 1773 publica Ocios de mi juventud, un libro de versos, con el que haciéndose eco de algunas de las tendencias estéticas del siglo, hace revivir la anacreóntica, cultivada también por otros poetas de la segunda mitad del siglo, sobre todo, como veremos, por Meléndez Valdés. Y no es un poeta importante por haber cultivado casi todos los géneros poéticos (lírico, narrativo, satírico, didáctico e incluso burlesco), sino por la función de enlace que desempeña entre la poesía del Siglo de Oro y la del siglo XVIII, y por ser un delicadísimo poeta, como podemos apreciar en estos versos dedicados al “divino” Moratín:

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En los siguientes versos vemos cómo los poemas de Quevedo, especialmente los metafísicos y morales, siguieron influenciando a los jóvenes poetas del XVIII:

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La escuela salmantina

En torno a la ciudad de Salamanca se reúne un grupo importante de poetas ilustrados que, encabezados por el extremeño Juan Meléndez Valdés, buscan las fuentes poéticas de fray Luis de León y Garcilaso. Sin embargo, la nueva poesía introduce algunas novedades: el bucolismo clásico se transformó en sensualidad evidente, propia de tiempos más modernos, y la naturaleza pasará a ser cómplice y guía de lo sentimientos eróticos y gozosos de los protagonistas del poema. Los poetas de esta escuela tomarán nombres pastoriles para sus poemas; así “Jovino” será el nombre poético de Jovellanos; “Batilo”, el de Menéndez Valdés; fray Diego Tadeo González se hará llamar “el sabio Delio”; Cadalso (que ejerce gran influencia sobre el grupo, aunque inicialmente no pertenece a él), se llamará “Dalmiro” y el padre Fernández, “Liseno”.

Esta poesía, que algunos ha llamado rococó, busca colores delicados y ambientes refinados para expresar una nueva sensibilidad y un nuevo concepto de vida propio de las cortes galantes, irónicas y despreocupadas del XVIII en toda Europa, y su anhelo de elegancia. Es sencilla y natural y canta los placeres de la vida: la amistad, el amor, la primavera y la naturaleza.

Juan Meléndez Valdés (1745-1817)

Juan Meléndez Valdés, Francisco de Goya (es.wikipedia.org)

Nació en 1754, de carácter extremadamente sensible, escribe una lírica delicada y levemente melancólica. La amistad de Cadalso y Jovellanos le influyen profundamente. Cadalso es un europeísta cultivado y curioso, que orienta al joven poeta por las tendencias de la literatura castellana y europea. Con Jovellanos, Meléndez Valdés mantiene una relación epistolar, en la que el magistrado y político ejerce su magisterio sobre el estudiante de leyes salmantino, actuando como amigo y protector. Expatriado por su colaboración con los franceses (acusación común a muchos ilustrados de este siglo), Meléndez Valdés muere en Montpellier (1817), después de cuatro años de destierro en varias ciudades de Francia.

Meléndez Valdés es el poeta más destacado del siglo XVIII. Escribió varios géneros, pero sobre todo son famosas sus Anacreónticas, una poesía sensual, epicúrea, cuyos temas giran en torno  a la alegoría del amor envuelta en una escenografía clave: arroyos, grutas, bosques, aves como el ruiseñor y la paloma y algunos elementos mitológicos. Meléndez Valdrés fue, tal vez, el mejor poeta de su tiempo escribiendo anacreónticas, y el más atrevido cuando escribe poemas eróticos.

En sus poemas Meléndez Valdés no solo se inspiraba en Anacreonte, Teócrito, Horacio y otros poetas amantes de la naturaleza, sino también en las ideas filantrópicas enciclopedistas y rousseaunianas, incluido su odio al fanatismo y su amor a todos los hombres. Meléndez Valdés canta en sonetos, letrillas y romances al amor y a la naturaleza, que le inspiran sus mejores obras: La flor del Zurguén, Rosana en los fuegos, La Paloma de Filis. Entre sus odas destacan A una fuente, en la que expresa su amor por la naturaleza; Filis o De la Primavera. En la poesía de la naturaleza nos ofrece imágenes sentimentales conmovedoras, como la siguiente del Romance III:

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Más tarde, por influencia de Jovellanos, trata temas filosóficos de carácter moral y social, es el caso de su epístola: El filósofo en el campo o a un ministro sobre la beneficencia, obra comprometida con los ideales de la Ilustración, escrita en endecasílabos blancos (sin rima), lo que daba al poeta una gran libertad de expresión. Aquí tenéis un interesante fragmento de esta obra, muy adecuado entonces y ahora:

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PARA LOS QUE QUIERAN SABER MÁS…

Como siempre, la Biblioteca Virtual Cervantes nos ofrece una excelente página con fiable información de su vida y su obra:

¿Os habéis quedado intrigados/as cuando hemos hablado en clase de las Anacreónticas?  Leamos una oda anacreóntica de Meléndez Valdés titulada El amor mariposa:

 

Viendo el amor un día
que mil bellas zagalas
huían de él medrosas
por mirarle con armas,
dicen que, de picado,
les juró la venganza,
y una burla les hizo,
como suya, extremada.
Tornose en mariposa,
los bracitos en alas,
y los pies ternezuelosmariposa118 en patitas doradas.
¡Oh! ¡qué bien que parece!
¡Oh! ¡qué suelto que vaga,
y ante el sol hace alarde
de su púrpura y nácar!
Ya en el valle se pierde,
ya en una flor se para,
ya otra besa festivo,
y otra ronda y halaga.
Las zagalas, al verle,
por sus vuelos y gracia
mariposa le juzgan,
y en seguirle no tardan.
Una a cogerle llega
y él la burla y se escapa;
otra en pos va corriendo,
y otra simple le llama,
despertando el bullicio
de tan loca algazara
en sus pechos incautos
la ternura más grata.
Ya que juntas las mira
dando alegres risadas
súbito Amor se muestra
y a todas las abrasa.
Mas las alas ligeras
en los hombros por gala
se guardó el fementido,
y así a todos alcanza.
También de mariposa
le quedó la inconstancia:
llega, hiere, y de un pecho
a herir otro se pasa.

¿Os apetece leer más obras de este autor? Pinchad aquí, están todas.

Jovellanos, poeta

Jovellanos, el estadista ilustrado, también escribe, como muchos de sus contemporáneos, poemas de corte anacreóntico, además de Sátiras y Epístolas, de tema trascendente y estilo elevado y vehemente. Jovellanos en su Sátira a Arnesto va a criticar el despilfarro y el insaciable deseo de lujos de la nobleza:

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Cerca ya del final de siglo, su lírica se llena de emoción y subjetivismo románticos, como la famosa Epístola de Fabio a Anfriso:

Con paso vacilante voy cruzando los pavorosos tránsitos y llego por fin a mi morada, donde ni hallo el ansiado reposo ni recobran la suspirada calma mis sentidos...

La poesía prerromántica

En los últimos años del siglo, los poetas manifiestan un cierto cansancio por la rigidez de las “reglas” y la normativa neoclásica, así que basándose en los principios de la misma Ilustración —sobre todo las ideas de Rousseau, que defendían la libertad y la primacía de la conciencia individual sobre la razón—, empiezan a escribir unos poemas que hablan de la melancolía y la angustia y reflejan una nueva visión del paisaje, que aparece abrupto, áspero y nocturno. La nueva poesía prerromántica sigue sobre todo a los alemanes Schiller (Himno a la alegría), Goethe (Elegías romanas) y Herder (Canciones populares).

Esta tendencia también está presente en las composiciones de Cadalso. A partir de su experiencia personal (un apasionado romance con la actriz Mª Ignacia Ibáñez), y la temprana muerte de su amada (recordad que intentó desenterrarla y fue, por ello, desterrado), Cadalso escribe en prosa Noches lúgubres, obra inspirada en las Noches, del inglés Edward Young. Por su tono triste y tétrico, el poeta llega a comentar que, de atreverse a publicarla, lo haría “en papel negro con letras amarillas.”

Escuela salmantina de fin de siglo

Un conjunto de poetas separados por edad e ideología de Meléndez Valdés y su grupo son los siguientes:

Manuel José Quintana

Manuel_José_QuintanaLa figura más importante del grupo salmantino es el madrileño Manuel José Quintana (1772-1857), discípulo literario de Meléndez Valdés y defensor de la ideología liberal. Convencido de que la decadencia de España proviene de la derrota de los comuneros de Villalar, que abrió la puerta al despotismo de los Austrias y Borbones, que no respetaron los fueros de las villas y ciudades, canta a la libertad en A Padilla, exaltando al héroe comunero, o a los progresos de la ciencia, en su oda A la invención de la imprenta. Sus versos, llenos de patriotismo, energía y sonoridad, tienen su reflejo en la oda A España, después de la revolución de marzo:

¡Salud, oh padres de la patria mía, yo les diré, salud! La heroica España de entre el estrago universal y horrores levanta la cabeza ensangrentada y, vencedora de su mal destino, vuelve a dar a la tierra amedrentada su cetro de oro y su blasón divino.

Nicaso Álvarez Cienfuegos

goya088aSu poesía absorbe con gran rapidez los temas que definen el prerromanticismo: lo sentimental que se refleja en Mi paseo solitario en primavera y lo exótico, en sus canciones moriscas y los temas funerarios como en La escuela del sepulcro.

Escuela sevillana

Unknown-4En Sevilla, un grupo de sacerdotes poetas se reúne con el nombre de Academia de las Letras Humanas.  Aceptan los principios del Neoclasicismo, pero pretenden encontrar espacios de libertad para su poesía, resucitando la tradición poética sevillana de autores renacentistas como Fernando de Herrera y Francisco de Rioja. Escriben composiciones propias a las de la escuela salmantina en inspiración y temas, pero con un lenguaje más brillante y retórico.

Destaca José María Blanco White, quien tuvo una vida muy poco convencional, casi romántica: dejó el convento, se hizo masón y se exilió a Inglaterra. Allí adoptó la religión anglicana y escribió en inglés . En sus Letters from Spain, en los Caprichos de Goya y el Epistolario de Moratín vemos el mejor retrato de la España de Carlos IV. En poesía destaca su composición Una tarde nocturna en alta mar, que introduce de lleno al autor en el prerromanticismo:

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[Fuentes: FERNÁNDEZ  SANTOS, Alonso [et al.] (1992), Literatura 2º, Barcelona: Magisterio Casals; ARROYO CANTÓN, Carlos [et al.] (2006), Lengua castellana y Literatura 1º de Bachillerato, Madrid: Oxford; GARCÍA MADRAZO, Pilar [et al.], (2008) Lengua castellana y literatura 1º de Bachillerato, Zaragoza: Edelvives. Proyecto Zoom;  MELÉNDEZ, Isabel [et al.], (1996) Lengua y literatura castellana 4º ESO,Madrid: ESLA; PASCUAL, José A. [et al.](2008) Lengua y literatura 1º Bachillerato, Madrid: Santillana.]