Quevedo: puro Barroco

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Biografía

Francisco de Quevedo y Villegas nació en 1580 en el seno de una familia aristocrática. Estudió con los jesuitas y en las universidades de Alcalá y Valladolid. Fue uno de los hombres más cultos de su época. Hablaba correctamente italiano, francés y portugués,  y leía y escribía latín, griego y hebreo. De 1613 a 1620 desarrolló una intensa labor política y diplomática al servicio del duque de Osuna; a partir de esta última fecha sufrió el destierro y la cárcel. Entre 1639 y 1643, acusado de espionaje, volvió a ser encarcelado en la prisión de San Marcos de León. Al final de su vida se vio acosado por diversas enfermedades y dificultades económicas. Fue enemigo acérrimo de Góngora, con quien mantuvo una agria polémica. Murió en Villanueva de los Intantes (Ciudad Real) en 1645.

Como hemos dicho antes, Quevedo estudió en la Universidad Complutense; precisamente desde esta Universidad han elaborado un pequeño vídeo para recordar a uno de sus más famosos alumnos:

Para saber algo más sobre el autor, podéis ver este programa de RTVE llamado Paisaje con figuras, dedicado a nuestro escritor:

Paisaje con figuras

Huesos de polvo enamorado

El programa Informe semanal dedicó en 2007 un reportaje al laborioso proceso de identificación de los huesos de Francisco de Quevedo, localizados en un osario de la iglesia parroquial de Villanueva de los Infantes. La investigación fue realizada por la Escuela de Medicina Legal de la Universidad Complutense. Así se pudieron localizar  diez huesos de Quevedo: la cojera congénita del escritor permitió identificarlos.

Quevedo

Quevedo, poeta

De todos los poetas barrocos, Quevedo es, sin duda, el más versátil en el tono, que abarca desde la sátira hiriente y mordaz hasta la reflexión hondamente religiosa, pasando por la sobriedad de aire clásico en poemas en los que finge la voz de nobles romanos.

Quevedo entendió la poesía de acuerdo con los valores de su tiempo: su obra expresa preocupaciones universales, pero transmite la experiencia cultural y vital de la España del siglo XVII. Además, su creación adopta los modelos vigentes y los reelabora en una tarea de renovación de la lengua poética.

La obra lírica de Quevedo está dispersa en cancioneros, en manuscritos y también en algunas compilaciones que él mismo incitó a realizar, como la titulada El Parnaso español.  La poesía de Quevedo es muy abundante y variada, tanto en temas como en registros. Utiliza el tono serio y reflexivo, el apasionado, el burlón y hasta el obsceno con distintas intenciones: expresar el sentimiento amoroso, la pesadumbre ante la fugacidad de la vida o hacer agudas críticas y sátiras. También son variados los esquemas métricos: sonetos, romances, silvas, canciones, etcétera.

Poesía metafísica

Se trata de composiciones de tema moral, filosófico y religioso, de tono grave, que ofrecen una visión pesimista de la vida, entendida como camino hacia la muerte. El poeta se muestra constantemente preocupado por la fugacidad del tiempo y desengañado por lo vanas que resultan ser todas las cosas, destinadas irremediablemente a desaparecer.

En este grupo de poemas encontramos el Heráclito cristiano, escrito en 1613, aunque publicado muchos años después. La angustia por la fugacidad de las cosas mundanas se enfoca desde un punto de vista religioso: el arrepentimiento por la vanidad de valorar esas cosas por encima de los valores espirituales.

La fugacidad de la vida humana es el tema clave de este soneto de Quevedo titulado “Conoce las fuerzas del Tiempo y el ser ejecutivo cobrador de la muerte”:

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El pesimismo en Quevedo se centra en la angustia por envejecer y por morir, la amargura por el rápido paso del tiempo. Escribió Quevedo en una carta: “Hoy cuento yo cincuenta y dos años, y en ellos cuento otros tantos entierros míos. Mi infancia murió irrevocablemente; murió mi niñez, murió mi mocedad; ya también falleció mi edad varonil. Pero ¿cómo llamo vida a una vejez que es sepulcro, donde yo mismo soy entierro de cinco difuntos que he vivido?”. Estos asombrosos sonetos reflejan en forma poética el contenido de la carta:

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El “Tempus fugit” más amargo y desengañado está presente en este soneto:

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En este soneto, escrito en la Torre de Juan Abad, la lectura es la conversación entre lo escrito —los sabios perviven merced a manuscritos e imprentas — y el lector. En él Quevedo se dirige a su amigo José Antonio González de Salas, que fue el primer editor de su obra completa:

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Poesía amorosa

Siguiendo la línea de los poetas renacentistas (Boscán, Garcilaso, Herrera…), Quevedo retoma en su poesía amorosa los elementos de la tradición petrarquista: la amada inalcanzable, el sentimiento inquebrantable hacia ella, la silenciosa queja del amante herido de amor, etc., pero adapta estos tópicos a la perspectiva de su propia época con vetas de sombría y,  a la vez apasionada, expresión del afecto. En esta perspectiva, dominada por la presencia constante de la muerte, el amor se muestra como una fuerza que permanece más allá del final de todas las cosas. Es la conclusión a la que llega el amante a la obra de tema amoroso más destacada de Quevedo: Canta sola a Lisi.

El amor, en Quevedo, se presenta de una forma contradictoria: por un lado vence la angustia del tiempo que transcurre inexorablemente, pues perdura más allá de la muerte. Pero, por otra parte, este sentimiento está dirigido a un ideal inalcanzable y, por tanto, es una frustración más. Como otros poetas barrocos, define el amor como un conjunto irreconciliable de elementos contrarios:

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Paradójicamente, Quevedo, que fue desamorado y misógino, y que apenas cantó a mujeres concretas, es nuestro máximo poeta del amor, concebido por él como la única fuerza capaz de vencer a la muerte. Se ha dicho que este soneto  es, probablemente, el mejor de la literatura española:

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Gran parte de los poemas de amor se deben al hombre que ama al amor, que anhela amar y ser amado, mas sufre decepción por la convivencia: nunca fue dichoso en el amor y su fracaso matrimonial, casado tardíamente, fue buena prueba de ello. Con toda seguridad inventó a Lisi, su musa quimérica, y a ella dedicó sus composiciones amorosas. En este soneto aparece el amor como un ideal inalcanzable:

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Poesía satírico burlesca

La poesía satírica de Quevedo se basa en los rasgos típicamente conceptistas: el poeta construye conceptos con ingeniosos juegos de palabras y metáforas. Además, utiliza léxico procedente de registros muy variados: desde el nivel culto hasta el de germanía.

El objetivo que el autor persigue es el humor y, sobre todo, la crítica de algunos personajes reales de la época (enemigos o rivales suyos, como el propio Góngora) y de ciertos hábitos sociales. En este sentido, llama la atención la mordacidad con que ataca la hipocresía, la ambición desmedida de poder, la corrupción política, la pedantería, etcétera.

En la obra satírica de Quevedo, hay un buen número de composiciones que muestran toda una galería de personajes tipificados. Se trata de retratos de tipos sociales de ámbitos diferentes: el mundo de la justicia (jueces, alguaciles, escribanos) o el del hampa (pícaros, mendigos, prostitutas) o de oficios diversos (sastres, taberneros, boticarios, zapateros o médicos). En otras ocasiones, el tema escogido es la caricaturización y ridiculización de tópicos y modelos literarios, como los habituales de la poesía amorosa de tradición petrarquista.

Los tópicos literarios sobre la belleza femenina quedan cuestionados y ridiculizados en este soneto de Poemas satíricos y burlescos: “Riesgo de celebrar la hermosura de las tontas”

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Critica en este poema a las mujeres cuyo aspecto externo es pura apariencia. Aquí, la llamada Filena queda “desrealizada”: todo en ella es postizo.

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La misoginia de Quevedo es evidente en este otro soneto:

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PARA SABER MÁS…

Si queréis saber más de este poeta brillante y genial, aquí os dejo unos vínculos:

a) Como siempre, la Biblioteca virtual Cervantes nos ofrece una magnífica página donde aprender más cosas de la vida y la obra del autor:

Portal sobre Quevedo

b) El Barroco se caracteriza por reescribir los mitos en tono humorístico. Aquí podéis oír el soneto “A Apolo persiguiendo a Dafne”, donde Quevedo ha convertido a la ninfa en una prostituta y a Apolo en su cliente. Nada que ver con la versión que habíamos leído escrita por Garcilaso ¿no?

A Apolo persiguiendo a Dafne

c) Actividades para leer a Quevedo: las ha realizado el profesor César López Llera e incluyen actividades sobre su poesía y sobre su prosa.

Érase un hombre a Internet pegado

d) ¿Os apetece escuchar una versión musical de algunos sonetos de Quevedo? Aquí os dejo el vínculo de la versión musical del soneto ¡Ah de la vida!, realizada por Alejandro Roop.

¡Ah de la vida!

e) ¿Os han quedado ganas de leer más poemas de Quevedo? Aquí están.

Antología poética de Quevedo

f) ¿Lo quieres todo: el verso y la prosa? No tienes más que pinchar en el enlace y elegir qué quieres leer. Para muy exquisitos hay hasta manuscritos y antiguas ediciones digitalizadas:

Obra completa de Quevedo

g) Para muy expertos (y muy interesados) el portal sobre Quevedo de la Universidad de Santiago de Compostela:

Portal sobre Francisco de Quevedo

PARA REÍRNOS UN POCO…

José Mota nos hace reír con este vídeo titulado Un selfie con Quevedo:

[Fuentes: FERNÁNDEZ  SANTOS, Alonso [et al.] (1992), Literatura 2º, Barcelona: Magisterio Casals; ARROYO CANTÓN, Carlos [et al.] (2006), Lengua castellana y Literatura 1º de Bachillerato, Madrid: Oxford; GARCÍA MADRAZO, Pilar [et al.], (2008) Lengua castellana y literatura 1º de Bachillerato, Zaragoza: Edelvives. Proyecto Zoom;  MELÉNDEZ, Isabel [et al.], (1996) Lengua y literatura castellana 4º ESO,Madrid: ESLA; PASCUAL, José A. [et al.](2008) Lengua y literatura 1º Bachillerato, Madrid: Santillana; MARTÍ, S [et al.],(2002) Lengua castellana y Literatura 1º Bachillerato, Barcelona: Teide; ESCRIBANO, Elena [et al.], (2008), Lengua castellana y Literatura, 1º Bachillerato, Valencia: ECIR. ]

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Gongorízate

Luis de Góngora (es.wikipedia.com)

“Para él, una manzana es tan intensa como el mar, y una abeja, tan sorprendente como un bosque. Se sitúa frente a la Naturaleza con ojos penetrantes y admira la idéntica belleza que tienen por igual todas las formas. Entra en lo que se puede llamar mundo de cada cosa, y allí proporciona su sentimiento a los sentimientos que le rodean. Por eso le da lo mismo una manzana que un mar, porque sabe que la manzana en su mundo es tan infinita como el mar en el suyo. La vida de una manzana desde que es tenue flor hasta que, dorada, cae del árbol a la hierba es tan misteriosa y tan grande como el ritmo periódico de las mareas. Y un poeta debe saber esto. La grandeza de una poesía no depende de la magnitud del tema, ni de sus proporciones ni sentimientos. Se puede hacer un poema épico de la lucha que sostienen los leucocitos en el ramaje aprisionado de las venas, y se puede dar una inacabable impresión de infinito con la forma y olor de una rosa tan solo.”
Federico García Lorca: “La imagen poética de Luis de Góngora”

 

Su formación fue renacentista, con influencias de la lírica tradicional del Romancero y de la culta de los Cancioneros; pero, como creador del Barroco, extrae y transforma artísticamente los temas y las formas de esa herencia del Renacimiento.

Su obra es la exaltación de una realidad que no aparece nombrada, sino definida por sus cualidades. Su poesía, de carácter minoritario, era para Gracián “la extremada armonía de una cítara que pocos percibían.” Su expresión puede definirse como “un recargamiento ornamental y sensorial, entrelazado con una complicación conceptista“.

Hemos leído en clase algunas de sus obras, espero haberos convencido de que nos encontramos con un auténtico maestro de la literatura, os propongo que os “gongoricéis” un poco y que conozcáis un poco más de la vida y la obra de este autor.

Como siempre, la Biblioteca Virtual Cervantes nos ofrece una interesante plataforma desde la que partir en nuestro estudio del autor:

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RTVE elaboró este vídeo para conmemorar, el año 2012, el 450 aniversario del nacimiento de Góngora.

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El programa Radiofonías dedicó un programa a recordar Córdoba-Góngora, una creación radiofónica de René Faberet. Escuchadlo, es curioso. [Pulsad sobre el icono y estáis dentro.]

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La vida de Luis de Góngora y Argote

Don Luis de Góngora y Argote (1561-1627) fue el máximo representante del culteranismo. Estudia en Salamanca y recibe las órdenes mayores, aunque su falta de atención a la liturgia eclesiástica hace que el obispo le amoneste de forma poco severa: una pequeña multa y la prohibición de asistir a las corridas de toros.

Comisionado por el cabildo, alterna sus viajes a diferentes lugares de España con su gran afición: el cultivo de la poesía. Así, su visita a Cuenca por motivos religiosos, dará lugar a uno de sus más bellos romances, de intención muy diferente a la que sus superiores concebían para un religioso que se iba a convertir en sacerdote:

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Góngora siempre había manifestado su intención de librarse de sus obligaciones eclesiásticas y establecerse en la Corte. Gracias al duque de Lerma, lo consigue en 1617 y es nombrado capellán de Felipe III, para lo cual es ordenado sacerdote a los cincuenta y cinco años.

Tras la muerte de Felipe III se ve envuelto en una serie de dificultades provocadas por la pérdida del favor que había gozado con este monarca, y, sobre todo, por su afición al juego. Su despiadado enemigo, Quevedo, hará continuas referencias a la condición de sacerdote de Góngora y a su afición a la bebida y al juego. Así llegará a decirle que de la sotana no tiene sino la sota, en un claro juego de palabras entre el hábito sacerdotal (sotana) y un naipe de la baraja (la sota).

Además de las penurias económicas y vitales a las que hubo de enfrentarse Góngora, las rivalidades literarias tuvieron gran importancia en su vida. Lope de Vega y Quevedo se muestran enemigos acérrimos del escritor cordobés y, si bien la pugna entre Góngora y Lope se mantiene en el ámbito literario, la lucha con Quevedo llega a los niveles personales y vitales. Quevedo compra la casa donde vivía Góngora para que este, muy enfermo, en la miseria y con sesenta y cuatro años, se vea obligado a abandonarla y a regresar a Córdoba para morir, en mayo de 1627.

Este soneto, dedicado a la partida del conde de Lemos y del duque de Feria a Nápoles y a Francia, y forzando un poco los acentos para la rima,  nos habla de su situación:

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Las obras de Góngora

¿Queréis leer todo lo que escribió Góngora? Adelante, la Biblioteca Virtual Cervantes nos ofrece su obra completa: Obras completas de don Luis de Góngora

El programa de Radio Nacional de  España Archivo Sonoro incluye fragmentos de diversos poemas recitados por diversos intérpretes. Para oírlos, pinchad aquí.

La poesía satírica y provocadora de Góngora

Góngora poetiza los acontecimientos de su vida en letrillas, romances y sonetos en los que a menudo nos muestra su visión de la vida: unas veces crítica y otras alegres y desenfadada.

Un jesuita, el padre Pineda, hace un balance de su obra para las autoridades inquisitoriales y afirma: “Habla con maledicencia, y pica a todos los estados de la república cristiana y, muy ordinario, de todos los estados religiosos y eclesiásticos en general… y tanto más perjudicial, cuanto por ser… en verso… es más fácil de haber y más apetitoso de leer, y de acordarse y repetir, en conversación y fuera della”.

En sus poemas no deja títere con cabeza, se mete con todos: nobles y pueblo, damas y enamorados, y juega con las palabras descomponiéndolas para formar nuevos significados.

Es frecuente el uso de “conceptos” en estas composiciones. Cuando nace Quevedo en 1580, Góngora es ya conocido como poeta conceptista. Veamos un ejemplo en la letrilla Dineros son calidad:

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Góngora nos presenta en este poema una visión del mundo dual: realidad y su apariencia. La oposición de contrarios, típica del Barroco, aparece teñida de ironía, pero no por ello es menos ácida y preocupada. En esta letrilla de Góngora la ironía y la densidad significativa se alcanzan por los distintos juegos de palabras empleados por el autor. Puede ayudar a entenderlos este pequeño glosario del poema:

  • cruzados: moneda de la época, y también soldado que en la Edad Media combatía en las Cruzadas.
  • escudos: moneda de la época, y también el instrumento que sirve al soldado como defensa en una batalla.
  • tahur: jugador tramposo.
  • ducados: moneda de la época y también atributo del monarca.
  • puerta de muchas llaves: alusión a la dificultad de poseer plenamente lo que poseen muchos otros.
  • Marfira: nombre de mujer.
  • “Cebolla… y mermelada”: alude a una muchacha vulgar (la cebolla) y una dama refinada (la mermelada).

Sin embargo, estos juegos no son más que máscaras que, a la vez que ocultan, desvelan una desencantada visión del mundo. También el desengaño puede mostrarse de forma irónica y desenfadada.

Hemos leído y visto en clase otra letrilla, también de contenido satírico. Podéis oír aquí la letrilla ¿Quién quiere un juguete?, interpretada por el cantautor Paco Ibáñez, para recordar que los poetas barrocos son, a veces, muy divertidos, e incluso un pelín obscenos…

Los romances

Fue Góngora un consumado poeta en metros cortos; en sus romances evoca temas tradicionales, como sucede en los romances fronterizos y moriscos; otras veces es el recuerdo de la infancia, lo que le hace componer versos de gran ternura y agudeza, como el romancillo “Hermana Marica”, probablemente autobiográfico, compuesto en 1580:

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En este otro romance, podemos ver cómo, a pesar de tratarse de una composición popular, Góngora enriquece su texto con un lenguaje cuidado, lleno de imágenes, metáforas y símbolos. Para entenderlo bien, hay que aclarar varios conceptos que pueden representar alguna dificultad:

  • El color azul simboliza los celos. El romero tiene las flores azules, pero también se convertirá en miel, gracias a la paciente labor de las abejas.
  • El amor, como las abejas, es capaz de convertir en dulzura hechos que podrían parecer negativos.
  • La niña que aparece con la metáfora “Aurora de ti misma”, es muy joven, como el sol al nacer, así que podrá, como el sol, deshacer la niebla de sus dudas con la luz de su amor.

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En sus versos Góngora arremete contra los falsos idealismos del amor caballeresco o petrarquizante, del que siempre se burla. Su idea del amor es bastante más terrenal, incluso hay quien dice que nunca estuvo verdaderamente enamorado.

De 1580 es este famoso romance con estribillo burlándose y sintiéndose burlado por el amor. Góngora tenía solo 19 años cuando lo escribió. Vemos cómo aparece en él el tema de la mitología y los recursos propios del conceptismo: juegos de palabras, antítesis y paradojas.

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Romance es también la Fábula de Píramo y Tisbe, de tema mitológico, en la que Góngora funde sus tendencias culta y popular, creando un híbrido de seriedad y humor poéticos. Para aquellos a quienes apetezca conocer más cosas sobre la Fábula de Píramo y Tisbe de Góngora, aquí hay un excelente estudio:

Fábula de Píramo y Tisbe: texto y estudios

Los sonetos

El soneto es en Góngora, como en la mayoría de los poetas de la época, la composición breve más utilizada, pues la versatilidad de la esta forma la hacía adecuada para cualquier tema. Del poeta cordobés se conservan sonetos amorosos petrarquistas, morales, satíricos, en los que retrata humorísticamente la vida y la corte de Valladolid y de Madrid, y algunos de carácter religioso.

En este famosísimo soneto, que hemos leído en clase, se puede ver la versión barroca de un tópico que vimos en el Renacimiento, el “Carpe diem” o invitación a gozar de las alegrías de la juventud y la belleza mientras estas duren. En Góngora este tópico aparece teñido de la angustia del paso inexorable del tiempo y la cercanía de la muerte. En la búsqueda de la belleza las metáforas se superponen y las figuras se enlazan, pero la descodificación es posible porque los tropos se asientan en correspondencias lógicas y constantes. La realidad queda velada por las figuras retóricas, pero a su vez es desvelable por las exactas correspondencias. Es un magnífico ejemplo de la figura retórica de la correlación: una serie de elementos se distribuyen en el texto y luego se recogen agrupados en otra serie con la que se corresponden. Tiene dos fases: la diseminación y la recolección. Góngora disemina en los dos cuartetos los rasgos físicos de la mujer, uno cada dos versos, y luego los recoge —los recolecta— en el primer terceto.

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Fábula de Polifemo y Galatea

Tal vez refleje como ninguna otra obra la lucha del hombre barroco entre la realidad y el deseo. Escrita en octavas reales, utiliza materiales de la Odisea, y, sobre todo, del poeta latino Ovidio. Polifemo es un cíclope (gigante descomunal de un solo ojo) enamorado de la ninfa Galatea quien, a su vez, ama al pastor Acis. Los celos del cíclope le llevan a matar a su competidor arrojándole una roca, pero Galatea consigue que los dioses lo transforman en río.

Así pues, Góngora utiliza un tema especialmente grato para el Barroco: el deseo y el odio, la belleza y la monstruosidad, el amor imposible… son motivos muy apreciados por una sociedad atormentada. Dámaso Alonso, el gran estudioso de Góngora, dirá de esta obra:

“Góngora apura e intensifica los colores hasta el frenesí, sube a los cielos la hipérbole, agarra con zarpazo de genio las más hirientes, las más excitantes metáforas y, en fin, imprime a cada estrofa y en cada verso la poderosa huella de su genial intuición, de tal modo que, de allí en adelante aquel tema, de todos manoseado, pasa a ser esencialmente suyo, y el poema, su indiscutible obra maestra, la cima de las imitaciones de la antigüedad que en nuestra literatura se han hecho en los siglos XVI y XVII, y una de las joyas máximas de la poesía europea de tradición renacentista”

Dámaso Alonso, Monstruosidad y belleza en el Polifemo de Góngora

Al principio se nos presenta la cueva oscura donde vive el gigante Polifemo, hijo del dios Neptuno. Góngora nos va llevando, gracias a que domina todas las posibilidades fonéticas y sensoriales del lenguaje, desde el espacio tenebroso, donde vive Polifemo, a la alegría de los campos donde mora Galatea:

Caliginoso lecho, el seno oscuro
ser de la negra noche nos lo enseña
infame turba de nocturnas aves,
gimiendo tristes y volando graves.

La descripción de Polifemo es todo un alarde de grandiosidad gracias a las hipérboles y las imágenes:

Cíclope, a quien el pino más valiente
bastón, le obedecía, tan ligero
y al grave peso junco tan delgado
que un día era bastón y otro cayado.

Y frente a los tonos oscuros de Polifemo, Galatea se caracteriza por su blancura, suavidad y belleza:

Purpúreas rosas sobre Galatea
la Alba entre lilios cándidos deshoja:
duda el Amor cuál más su color sea,
o púrpura nevada o nieve roja.

Polifemo intenta conquistar a la ninfa, pero las desigualdades entre los dos son demasiado evidentes:

Huye la ninfa bella; y el marino
amante nadador, ser bien quisiera
ya que no áspid a su pie divino,
dorado pomo a su veloz carrera:
mas, ¿cuál diente mortal, cuál metal fino
la fuga suspender podrá ligera
que el desdén solicita? ¡Oh cuánto yerra
delfín que sigue en agua corza en tierra!

Un día, mientras duerme Galatea, Acis, un joven pastor, la descubre; y en vez de despertarla, le deja al lado ofrenda a su belleza: almendras y miel. Cuando despierta la ninfa decide salir a buscar a su misterioso admirados. Al fin lo encuentra y Acis al sentirla se hace el dormido, Galatea lo mira extasiada:

…………………………….atenta mira,
en la disposición robusta, aquello
que, si por lo suave no la admira,
es fuerza que la admire por lo bello.

Acis y Galatea se enamoran y se esconden de Polifemo para poder amarse:

No a las palomas concedió Cupido,
juntar de los dos picos, los rubíes
cuando al clavel el joven atrevido,
las dos hojas le chupa carmesíes.
Cuantas produce Pafo, engendra Gnido,

negras víolas, blancos alhelíes,
llueven sobre el que Amor quiere que sea
tálamo de Acis y de Galatea.

Mientras tanto, Polifemo, ajeno a todo lo que está pasando, canta su amor por Galatea. Para conquistarla le ofrece todo lo que tiene:

Pastor soy, mas tan rico de ganados,
que los valles impido más vacíos,
los cerros desparezco levantados
y los caudales seco de los ríos.

Sin embargo, todas sus riquezas no bastan para conseguir el amor de Galatea. A él, gigante desmesurado, solo le sirve su estatura para “En los cielos… escribir mis desdichas con un dedo”.

Pero las cabras interrumpen el canto de Polifemo, y él, al seguirlas, descubre el escondite donde se aman Acis y Galatea, que asustados huyen corriendo hacia el mar, donde mora Doris, la madre de Galatea.

Polifemo, celoso y enfurecido, arranca una peña y la arroja sobre Acis que muere.  Llora Galatea sobre el cuerpo sin vida de su amado y suplica los favores de los dioses; estos, enternecidos, acogen entre ellos a Acis y lo convierten en un río:

Corriente plata al fin sus blancos huesos,
lamiendo flores y argentando arenas,
a Doris llega, que, con llanto pío,
yerno lo saludó, lo aclamó río.

Desde el punto de vista formal la Fábula de Polifemo y Galatea es la composición más brillante y acabada de Góngora. Nadie como él ha sabido sacarle a la realidad todas sus posibilidades de belleza. Al nombrarla de una nueva manera, Góngora, como todos los buenos poetas, inventa de nuevo el mundo, porque siempre es nueva la mirada sorprendida del hombre sobre las cosas.

Aunque, desde luego, no se trata de una reivindicación contemporánea del poeta, es sorprendente que el grupo barcelonés Hidrogenesse cantara en su canción, Góngora, dos estrofas de la Fábula de Polifemo y Galatea. Una extraña e inesperada versión de la poesía de Góngora. Aquí está el fragmento de la Fábula que están cantando. En la primera octava real, Góngora describe el beso entre Acis y Galatea, que hemos visto antes. La segunda, aunque no lo parezca, describe  el momento en que Acis, muerto de calor y de sed bajo el ardiente sol, bebe agua de una fuente:

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Las Soledades

En 1613, Góngora distribuyó sus Soledades en copias manuscritas. La obra desató en Madrid la más agria polémica literaria de la época. Lo que más chocó a sus detractores fue el ver todos los recursos de la poesía culta barroca usados para describir “gallos y gallinas… con otras semejantes raterías”, como le acusa Pineda. Y es que Góngora eleva a la categoría de sublime, gracias a su lenguaje ennoblecedor y al uso del endecasílabo, las cosas más sencillas y rústicas, hasta ese momento circunscritas a la poesía popular en metros cortos.

Se trata, sin duda, del poema más original y de más difícil comprensión del poeta cordobés. Escrito en silvas (1091 versos la primera y 979, la segunda), su argumento es tan sencillo que parece solo un pretexto para que el poeta luzca sus habilidades: un joven náufrago que ha sido despreciado por su amada, llega a la costa y es acogido por unos cabreros. Pasa con ellos la noche y, a la mañana siguiente, emprende su camino. Encuentra a un grupo de personas que se dirigen a una boda, el joven las acompaña y participa en los festejos.

En la Soledad segunda encontramos al joven peregrino con unos pescadores, a los que acompaña en sus faenas pesqueras y luego a su residencia, en una pequeña isla. Allí los pescadores le enseñan la isla y, a la mañana siguiente, le acompañan hasta tierra firme donde contempla una partida de caza que tiene lugar en la ribera. Aquí queda interrumpido el poema.

Según el crítico Pellicer, Góngora trataba de reflejar en las Soledades las etapas del hombre. En la primera simbolizaría la juventud, con las bodas y fiestas correspondientes; en la segunda, la adolescencia, con las artes de la pesca y la caza; la tercera y la cuarta (que no fueron escritas) serían un símbolo de la madurez y senectud al contarnos la organización económica y política de una comunidad.

Se han hecho también otras interpretaciones simbólicas del poema; sin embargo, la trama argumental parece solo un pretexto para que el poeta desarrolle sus dotes descriptivas, con especial referencia a una naturaleza tan idealizada como la del Renacimiento, pero que el poeta cordobés convierte en una pintura fuera de cualquier modelo real, una pintura que solo tiene sentido dentro del código poético de un autor que crea su propio universo.

Trascendencia de Góngora

Góngora fue un autor despreciado en el siglo XVIII, ni al romanticismo ni al naturalismo les interesó el arte aristocrático, refinado, densamente prolijo de Góngora. La recuperación de Góngora vino de Francia, de los poetas simbolistas. Un gran poeta, Paul Verlaine, que no sabía español, volvió los ojos a Góngora y, a partir de él los poetas de la Generación del 27 reivindicaron su figura.

El grupo de poetas que se estudia generalmente agrupado bajo el rótulo Generación del 27 (Federico García Lorca, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Jorge Guillén, Pedro Salinas, Dámaso Alonso, etc.) realizó en 1927, de ahí precisamente viene el nombre dado al grupo poético, un homenaje a Góngora en el Ateneo de Sevilla. La fotografía que tomaron con ocasión de este homenaje se ha considera siempre la “foto de grupo” de la Generación del 27.

La recuperación de la obra de Góngora es uno de los rasgos que une a los poetas de la generación del 27. Esta admiración por el poeta cordobés se plasmó en diversos actos. Además del homenaje en el Ateneo de Sevilla, los autores del 27 propiciaron la aparición de numerosas antologías y publicaciones. Entre las obras filológicas destinadas al conocimiento y divulgación de la obra de Góngora destaca especialmente el trabajo de prosificación de su obra llevada a cabo por Dámaso Alonso, gracias a quien podemos entender actualmente la obra del poeta cordobés

Reivindicar a Góngora conllevaba un aspecto lúdico, deportivo, también propio de la generación: permitía atacar la los “putrefactos” de la Academia y enlazar su nuevo lenguaje poético con la tradición literaria española.

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ACTIVIDADES INTERACTIVAS SOBRE GÓNGORA

Góngora pretende elaborar un mundo de belleza absoluta, sustituyendo la realidad por elementos estéticos de mayor eficacia estética. Por ello, se afana por conseguir un lenguaje culto que, si bien es nuevo en cuanto a la intensificación de los recursos, queda encuadrado dentro de la tradición iniciada por Garcilaso y continuada por Herrera y la escuela sevillana.

Lo particular y personal de Góngora no es el uso de ciertos recursos, sino su mayor profusión e intensificación. Y ya lo advertimos, chicos, Góngora no es un poeta fácil. Por ello os presento aquí una serie de recursos y actividades interactivas que os pueden resultar útiles a la hora de estudiar la obra del poeta:

GÓNGORA, LA ESTRELLA INEXTINGUIBLE

Hace unos años se realizó una exposición, organizada por Acción Cultural Española (AC/E) con la colaboración de la Biblioteca Nacional de España (BNE), el Ayuntamiento de Córdoba y la Universidad de Córdoba. Esta exposición, titulada Góngora, la estrella inextinguible, desvelaba la figura del gran poeta cordobés y analizaba más de cuatro siglos de influencia del universo gongorino en la literatura universal a través de dos centenares de piezas entre cuadros, manuscritos, grabados, dibujos, cartas, esculturas, instrumentos musicales, tapices, partituras, carteles, libros, y revistas. Joaquín Roses fue el comisario de esta exposición que clausuró la conmemoración del 450 aniversario del nacimiento de Luis de Góngora y celebró el tricentenario de la BNE. En este vídeo nos explica en qué consistió la exposición:

[Fuentes: FERNÁNDEZ  SANTOS, Alonso [et al.] (1992), Literatura 2º, Barcelona: Magisterio Casals; ARROYO CANTÓN, Carlos [et al.] (2006), Lengua castellana y Literatura 1º de Bachillerato, Madrid: Oxford; GARCÍA MADRAZO, Pilar [et al.], (2008) Lengua castellana y literatura 1º de Bachillerato, Zaragoza: Edelvives. Proyecto Zoom;  MELÉNDEZ, Isabel [et al.], (1996) Lengua y literatura castellana 4º ESO,Madrid: ESLA; PASCUAL, José A. [et al.](2008) Lengua y literatura 1º Bachillerato, Madrid: Santillana; MARTÍ, S [et al.],(2002) Lengua castellana y Literatura 1º Bachillerato, Barcelona: Teide; ESCRIBANO, Elena [et al.], (2008), Lengua castellana y Literatura, 1º Bachillerato, Valencia: ECIR. ]

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Esto es amor… la poesía de Lope de Vega

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Lope de Vega fue un autor capaz de convertir cualquier tema en obra de arte. Más adelante veremos su extensa producción dramática, que también está escrita en verso, pero ahora nos detendremos en su producción lírica.

Lope de Vega nos ha dejado  poemas épicos y líricos, utilizando esquemas tradicionales y cultos, referidos a asuntos íntimos, a temas burlescos o cotidianos.

La poesía de Lope escapa a cualquier intento de reducción o limitación a un ámbito determinado. Si bien es cierto que se muestra como maestro indiscutible en el arte de utilizar motivos y estrofas tradicionales, no lo es menos que demuestra igualmente su dominio en la utilización de la mitología, de los recursos poéticos, de la reconversión de la épica, sea con fines novelescos como en la Jerusalén conquistada, religiosos, como en El Isidro, históricos como en La Dragontea o burlescos, como en La Gatomaquia.

Con todo, lo que más asombra en la poesía de Lope de Vega es su sinceridad, el plasmar en muchos de sus poemas los avatares de una vida azarosa. Es cierto que todos los artistas introducen de uno u otro modo en sus obras retazos de sus vidas. La diferencia estriba en que muchos de los poemas de Lope son auténticas confesiones en verso de sus dudas vitales, de sus inquietudes como hombre. Podemos considerar un rasgo de cinismo que dedicara casi idénticas composiciones a distintas amantes, pero hay que tener en cuenta que Lope se mueve con frecuencia por el reto de la perfección de su obra, de adaptarla a nuevas circunstancias vitales. Incluso se permite poetizar la causa de su nacimiento en la Epístola a Amarilis. Con su desparpajo habitual para abordar cualquier tema, Lope nos cuenta cómo lo engendraron sus padres:

[…]vino mi padre del solar de Vega:
así a los padres la nobleza exhorta.
Siguióle hasta Madrid, de celos ciega,
su amorosa mujer, porque él quería
una española Elena, entonces griega.
Hicieron amistades, y aquel día
fue piedra en mi primero fundamento
la paz de su amorosa fantasía.
 

Por todo ello, desde otro punto de vista, cercano y diferente a Góngora, se considera también a Lope un símbolo de Barroco, de las dudas, temores y deseos de aquella época.

LOS ROMANCES

Como hemos visto en clase, el romance es una estrofa que, en general, tiene carácter narrativo: sirve para contar algo. Sin embargo, Lope utiliza el romance para contarnos diferentes episodios de su vida: los amores con Elena Osorio, el destierro y sus días en Valencia, el rapto de y su matrimonio con Isabel de Urbina. Para ello el poeta utiliza un doble artificio: pseudónimos (Isabel-Belisa, Lope-Belardo..) y plantear el tema como si fueran romances pastoriles o moriscos.

Compuso también romances religiosos, incluidos en las Rimas sacras o en el Romancero espiritual.

LOS SONETOS

El soneto fue la estrofa más utilizada por Lope. Solo en las Rimas humanas  hay más de doscientos sonetos, la mayor parte de los cuales de gran perfección formal y de una arquitectura perfecta. Los sonetos de este libro de Lope se refieren, fundamentalmente, a temas históricos y míticos, mientras que en las Rimas sacras incluirá cien sonetos de asunto religioso.

En su obra Rimas humanas y divinas del Licenciado Tomé de Burguillo incluye un conjunto de poemas burlescos dedicados a una lavandera del Manzanares, llamada Juana, así como sonetos de intención satírica entre los cuales no podían faltar los dirigidos al gongorismo.

¿Os apetece leer y/o escuchar algunos de los sonetos de Lope? Aquí tenéis algunos. Hay que tener instalado el programa Windows Media Player, pero está en casi todos los ordenadores. Escuchadlos o leedlos, merecen la pena.

Empezamos por los numerosos poemas que Lope dedicó al amor. Si alguien sabía del amor, ese era sin duda Lope, que vivió toda su vida consumido por las pasiones más ardientes:

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Relacionados también con los poemas de amor están también estos poemas que toman el amor a broma y hacen burlas de amantes reticentes, de sospechosos duendes y de pulgas pícaras…

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  • Óyelo aquí: La pulga (Falsamente atribuida a Lope)

Aquí vienen tres sonetos más reflexivos y serios. El primero sobre la noche y sus efectos; el segundo, acerca de lo efímero de la vida representado en una rosa; el tercero, muestra una amarga reflexión sobre la vanidad de las cosas:

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También tocó Lope temas bíblicos y mitológicos. El primer soneto, titulado “A Judit” describe el momento en que Judit le corta la cabeza a Holofernes; el segundo soneto, cuenta de manera cómica, el rapto de Europa por el dios Júpiter, transformado en toro:

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No fue ajeno Lope a la trifulca de Góngora y Quevedo a propósito de la poesía. En este primer soneto expresa su admiración por Góngora, aunque en el segundo soneto vemos que Lope defiende su propia forma de entender la poesía. El último, muy conocido, muestra la pasmosa habilidad de Lope para componer sonetos:

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Sabemos que Lope tuvo una vida amorosa intensa y unos sentimientos religiosos también muy apasionados que le llevaban a grandes crisis de  misticismo y arrepentimiento. Aquí algunos de sus sonetos religiosos:

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LETRAS PARA CANTAR

Además de los romances, había un conjunto importante de poemas que, generalmente iban acompañados de música: seguidillas, villancicos, cantares de boda, de vendimia, de siega…

Todos ellos será utilizados por Lope con maestría inigualable, de manera tal que resulta imposible diferenciar lo que Lope ha tomado de la tradición y lo que corresponde a su creación.

POEMAS NARRATIVOS

Además del Arte nuevo de hacer comedias y de El laurel de Apolo, poema de intención similar al Viaje del Parnaso de Cervantes, dado que también Lope hace un estudio de la poesía de su época, escribió los siguientes poemas:

La Dragontea, poema épico en octavas reales, escrito con la intención de fustigar al corsario inglés Francis Drake.

El Isidro, escrito en quintillas, narra la vida y milagros del santo patrono de Madrid, utilizando con frecuencia elementos populares.

La hermosura de Angélica, extenso poema épico compuesto en octavas. Las múltiples peripecias de los protagonistas recuerdan las novelas bizantinas, por ejemplo, el Persiles y Sigismunda de Cervantes.

La Circe, poema en octavas que recrea el episodio de la Odisea referido a las aventuras de Ulises con la maga Circe, así como los amores de Polifemo y Galatea.

La Gatomaquia, poema burlesco escrito en silvas. Lope construye una parodia sobre los poemas épicos tan en boga en la época a partir de los amores de Zapaquilda y Micifuf, que se ven obstaculizados por el rival Marramaquiz, que rapta a la novia cuando está a punto de celebrarse la boda.

[Fuentes: FERNÁNDEZ  SANTOS, Alonso [et al.] (1992), Literatura 2º, Barcelona: Magisterio Casals; ARROYO CANTÓN, Carlos [et al.] (2006), Lengua castellana y Literatura 1º de Bachillerato, Madrid: Oxford; GARCÍA MADRAZO, Pilar [et al.], (2008) Lengua castellana y literatura 1º de Bachillerato, Zaragoza: Edelvives. Proyecto Zoom;  MELÉNDEZ, Isabel [et al.], (1996) Lengua y literatura castellana 4º ESO,Madrid: ESLA; PASCUAL, José A. [et al.](2008) Lengua y literatura 1º Bachillerato, Madrid: Santillana; MARTÍ, S [et al.],(2002) Lengua castellana y Literatura 1º Bachillerato, Barcelona: Teide; ESCRIBANO, Elena [et al.], (2008), Lengua castellana y Literatura, 1º Bachillerato, Valencia: ECIR. ]

 

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La poesía del Barroco

El sueño del caballero de Antonio de Pereda (mitomanario.blogspot.com)

La poesía del siglo XVII, el siglo del Barroco, el Siglo de Oro, es el resultado de la evolución natural y necesaria de la poesía renacentista que, como cualquier hecho artístico, no podía estancarse en un modelo fijo.  Lo más llamativo es que el resultado es absolutamente distinto al modelo. La serena belleza clásica es sustituida por un arte acumulativo que pretende excitar la sensibilidad y la inteligencia con fuertes estímulos sensoriales, intelectuales y sentimentales. Para ello acuden a la acumulación de recursos expresivos en el caso del culteranismo y un retorcimiento del lenguaje habitual buscando significados y contenidos nuevos o violentando la sintaxis en el caso del conceptismo.

El rapto de las Sabinas, Rubens

El rapto de las Sabinas, Rubens

En suma, la gran riqueza lírica del siglo XVI, la duplicidad de la visión del mundo reflejada en la huida de la realidad o en la aproximación a lo humano, adquiere aún mayor relieve en la centuria siguiente. Las contradicciones e inquietudes del periodo barroco, la lucha del individuo frente a un mundo que se le muestra hostil o absurdo (o frente a sí mismo) encontrarán el canal más adecuado de expresión en la poesía, género en el que todo tiene cabida: la sátira, la reflexión profunda, la expresión de los anhelos y odios, la recreación o la burla de los mitos del pasado, la utilización de las formas tradicionales o cultas, el ascetismo y la voluptuosidad.

Venus del espejo, Diego de Velázquez

Es una poesía total en la que cabe cuanto interesa a unos artistas que utilizan todos los recursos a su alcance. Cada poeta es una historia de la poesía y de sus posibilidades expresivas. Debe tenerse en cuenta, además, que el poeta utiliza con frecuencia su verso para escapar de la realidad, de las miserias cotidianas, para reafirmar su personalidad o individualismo.  Y esta huida le llevará a la creación de ideales de belleza, otras al pesimismo que puede revestirse con los hábitos del teólogo o con los andrajos de la jerga tabernaria, e incluso transformar el motivo más simple en materia poético, si con ello demuestran su ingenio.

Bodegón de Juan Zurbarán

Bodegón de Juan Zurbarán

MATERIALES PARA ESTUDIAR

  • APUNTES: como ya dijimos, los apuntes de este tema incluyen los tres géneros (poesía, prosa y teatro); podéis descargarlos esta entrada
  • PPT: en la entrada anterior os había incluido ya una presentación sobre la poesía barroca. Podéis verla de nuevo aquí:

  • ANTOLOGÍA DE TEXTOS: os incluyo aquí la antología de los textos que hemos estado comentado en clase:

ANTOLOGÍA POESÍA BARROCA

 

MATERIALES PARA REPASAR

Os incluyo, además, un material muy interesante sobre la poesía barroca. Podéis utilizarlo para repasar:

REPASANDO MÉTRICA Y FIGURAS…

Con la poesía barroca la lengua literaria saca sus mejores galas y para entenderla bien necesitamos recordar los recursos literarios y la métrica que ya conocíamos. Aquí tenéis un vínculo para repasar. Espero que os sirva:

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ACTIVIDADES SOBRE LA POESÍA BARROCA

Podéis también echar un vistazo a la actividades preparadas por el profesor M. Santo para el pntic. Se trabajan textos de Quevedo y Góngora:

POESÍA BARROCO

El CNICE tiene unas actividades sobre Renacimiento y Barroco, pulsad sobre los números 9, 10 y 11, que tratan sobre las características de la literatura renacentista y barroca (9), Góngora (1o) y el simbolismo de Quevedo (11)

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COMPRUEBA CUÁNTO HAS APRENDIDO

Cuando acabéis de estudiar la poesía barroca, quizá os animéis con este cuestionario [aula deletras.net] A ver qué tal os sale.  Podéis probar también con este test [juntadeanalucia.es]

En la página web de Testeando tienen este test de 19 preguntas sobre la poesía barroca, probad a ver cuántas sois capaces de responder, bien, claro.

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La literatura del siglo XVII: apuntes y ppt.

 

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Se denomina Barroco al periodo que sigue al Renacimiento. El término, que se aplicó primero a las artes plásticas, designa comúnmente la época que abarca desde finales del siglo XVI hasta la primera década del XVIII, en que comienza el Neoclasicismo. Este periodo  ha sido considerado como época de crisis y pesimismo; de ahí que, con una etimología aún polémica, dicho vocablo tuviese sentido peyorativo (del francés baroque “extravagante”, evolución del portugués perola barroca “perla irregular” y del italiano baroco “rareza de silogismo escolástico”).

OBJETIVOS

  • Conocer los principales rasgos del pensamiento y la cultura en el siglo XVII, entendiendo la continuidad y la ruptura que supone el Barroco con respecto al Renacimiento.
  • Comprender  y explicar los rasgos generales, formales y temáticos, de la poesía barroca española
  • Conocer y caracterizar  las tendencias poéticas fundamentales del siglo XVII.
  • Conocer y caracterizar la obra y el estilo de los poetas fundamentales del siglo XVII.
  • Comentar de manera breve, pero argumentada, los aspectos más relevantes del contenido, la estructura y el estilo de un poema del Barroco.
  • Conocer y explicar los rasgos temáticos y estilísticos de la prosa española del Barroco.
  • Caracterizar las tendencias más importantes de la narrativa española del siglo XVII.
  • Conocer la obra y el estilo de los prosistas más importantes del siglo XVII.
  • Ser capaz de comentar de manera breve, pero argumentada, los aspectos más relevantes del contenido, la estructura y el estilo de un texto en prosa del Barroco.
  • Analizar críticamente fragmentos en prosa de Quevedo y de Gracián.
  • Conocer y explicar las convenciones del uso del diálogo en los textos dramáticos.
  • Conocer y explicar los elementos estructurales del teatro, tanto escénicos como textuales.
  • Conocer y explicar las características técnicas, temáticas y formales del teatro clásico español.
  • Conocer los géneros dramáticos del siglo XVII y caracterizar los más relevantes (comedia y auto sacramental).
  • Conocer la obra y el estilo de los dramaturgos fundamentales del siglo XVII.
  • Comentar de manera breve, pero argumentada, los aspectos más relevantes del contenido, la estructura y el estilo de un fragmento teatral del Barroco.

MATERIALES

  • APUNTES: Estos apuntes incluyen todos los apartados del tema: las características de la literatura barroca, la poesía, la prosa y el teatro barrocos. Los podéis descargar aquí:

Literatura del siglo XVII (Curso 2018-2019)

  • LAS PRESENTACIONES: he dividido la materia en tres presentaciones:
    • CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LA LITERATURA DEL BARROCO. LA POESÍA DEL BARROCO.

    • LA PROSA DEL BARROCO:

    • EL TEATRO BARROCO

MÁS MATERIALES…

Este material de librosvivos SM es muy sencillo, pero  os puede resultar también interesante:

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Si os animáis, podéis contestar a estas cuestiones elaboradas en auladeletras.net acerca del contexto del Barroco.

Barroco contexto

En este recurso del CNICE se repasa no sólo el Barroco sino también el Renacimiento. ¿Os atrevéis? Sólo tenéis que hacer clic en la imagen e ir siguiendo los vínculos. Ánimo.

Rto y Bar

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Paseo medieval: nuestro proyecto del trimestre

Este trimestre vamos a realizar un proyecto de aula que consiste en la creación de una cronología de la literatura medieval en el pasillo donde están las aulas de los grupos de 1º de Bachillerato.

La idea consiste en aprovechar que nuestro pasillo está cubierto de baldosas de 15cm x 15cm, de modo que tenemos unas cuadricula que nos permitirá situar sobre ella un eje cronológico dividido en dos mitades. En la mitad superior colocaremos hechos históricos de los siglos VIII al XV y en la mitad inferior colocaremos hechos literarios (autores, autoras y obras literarias) que sucedieron en ese tramo temporal. De este modo podemos ver fácilmente el entorno histórico y literario de las distintas obras medievales.

Os propondré una lista de obras literarias que se compusieron durante estos siglos a través de un documento que compartiré  y vosotros y vosotras tendréis que elaborar uno de los hitos de esta cronología. Este hito consistirá en un texto y una imagen relacionados con el hecho literario que se comente. Estas son las instrucciones:

  • Lista de  autores y obras literarias: cada una de ellas corresponderá a una página en este blog en la que podréis encontrar información. Podréis consultar la lista de obras aquí y  en un menú desplegable vinculado a esta página.
  • Tras elegir vuestra obra y leer la entrada correspondiente prepararéis:
    • Un texto de 10 a 15 líneas en Arial 12  y espaciado 1,15 cm. donde expliquéis en qué consiste esa obra o quién fue ese autor o autora.
    • Una imagen que represente la obra o el autor o autora.
  • Incluiréis el texto y la imagen en un cuadrado de 15 cm x 15 cm en un documento Word. En este documento incluiréis también un código QR obtenido de la URL de la entrada del blog donde habéis encontrado la información. Podéis utilizar esta plantilla para realizar vuestro trabajo:

Plantilla Paseo Medieval

  • El resultado debe quedar más o menos así:

  • Enviaréis el documento con todos los elementos antes indicados al correo de la profesora hasta el 24 de abril.
  • La calificación de este trabajo se incluirá dentro del 20% de la nota final del tercer trimestre. En esta calificación se valorará:
    • El cumplimiento de las normas de presentación arriba indicadas.
    • La capacidad de resumir los aspectos más importantes del autor, la autora o la obra seleccionada.
    • La redacción de un texto coherente, cohesionado y adecuado que tenga en cuenta los aspectos pragmáticos (receptor, canal, contexto, etc.)
    • La corrección ortográfica.
  • Si, tras leer la entrada correspondiente a vuestra obra o autor, encontráis algún aspecto que puede mejorar o completar la entrada (audios, vídeos, imágenes, textos, informaciones, etc.), podéis enviarlo también para mejorar la nota.

 

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Expresión oral

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¿QUÉ ES LA ORATORIA?

Si buscamos en el Diccionario de la RAE  la palabra “oratoria” aparece la siguiente definición:

  1. adj. Perteneciente o relativo a la oratoria, a la elocuencia o al orador.
  2. f. Arte de hablar con elocuencia.
  3. f. Género literario que se concreta en distintas formas, como el discurso, la disertación, la conferencia, el sermón, etc.

Vemos que en la definición se repite dos veces otra palabra: “elocuencia”. Veamos qué nos dice la RAE sobre ella:

  1. f. Facultad de hablar o escribir de modo eficaz para deleitar, conmover o persuadir.
  2. f. Eficacia para persuadir o conmover que tienen las palabras, los gestos o los ademanes y cualquier otra acción o cosa capaz de dar a enteder algo con viveza.

O sea que podríamos definir que la oratoria es el arte de hablar con eficacia para persuadir, conmover o deleitar.

LA ORATORIA EN EL PASADO

Los estudiantes medievales estudiaban el Trivium (Gramática, Dialéctica y Retórica). Con la Retórica aprendían todos los aspectos para la elaboración de un discurso y su exposición ante un auditorio. Estos aspectos se centraban en cinco pasos:

  • Inventio: consiste en establecer los contenidos del discurso, es decir, de qué se va a hablar.
  • Dispositio: la finalidad de este paso es la organización de los contenidos del discurso que se han recopilado en la inventio para que formen un todo estructurado. Normalmente, se pide que el discurso se organice en varias partes:
    • Exordium o introducción: donde se capta la atención del oyente mediante recursos como la “captatio benevolentiae”, pensados para favorecer una recepción positiva del discurso.
    • Narratio: exposición del tema y de la tesis del orador.
    • Argumentatio: desarrollo de los argumentos que apoyan la tesis.
    • Peroratio: recapitulación de lo dicho con apelaciones al auditorio.
  • Elocutio: consiste en la manera de expresar verbalmente los materiales de la inventio ordenados por la dispositio. La elocutio se manifiesta a través de dos aspectos: las cualidades y los registros:
    • Las cualidades elocutivas son tres:
      • Puritas: es la corrección gramatical
      • Perspicuitas:  es el grado de comprensibilidad del discurso.
      • Ornatus o adorno del discurso, a través de figuras literarias o tropos.
    • Los registros de elocución son modalidades de discurso que dependen de la combinación de cualidades elocutivas. Son también tres:
      • Genus humile o estilo llano: tiene por objeto la enseñanza con un discurso correcto, muy comprensible y poco adornado.
      • Genus medium o estilo medio: pretende deleitar, por ello el adorno tiene más presencia que en el anterior.
      • Genus sublime o estilo elevador: busca conmover y las cualidades elocutivas están en su grado máximo.
  • Compositio: analiza la estructura sintáctica y fonética de los enunciados; esto es, sus componentes y las distintas posibilidades de distribución a lo largo del discurso.
  • Memoria: la memorización del discurso elaborado depende de dos tipos de memoria según los tratadistas clásicos: la memoria naturalis (la innata) y la memoria artificiosa, que implica una serie de procedimientos mnemotécnicos para facilitar el recuerdo.
  • Actio: se ocupa de la declamación del discurso, prestando atención a la modulación de la voz y los gestos, que deben ser acordes con el contenido del discurso.

Unos famosos discursos clásicos: Bruto y Marco Antonio en Julio César (Joseph L. Mankiewicz, 1953)

Vamos a oír y ver dos discursos muy famosos. Pertenecen a la obra de William Shakespeare Julio César, aunque nosotros los vemos en la versión cinematográfica homónima que realizó Joseph L. Mankiewicz en 1953. Os he seleccionado la versión doblada al castellano: atentos a las palabras, los gestos y el tono de voz de Bruto (James Mason) y Marco Antonio (Marlon Brando).

Oratoria. Discursos de Bruto e Marco Antonio en “Julio César”, 1953. from Alba Pérez on Vimeo.

LA ORATORIA EN NUESTRA ÉPOCA

Todos nos hemos encontrado en alguna ocasión en la que hemos tenido que hablar con alguien para conseguir algo: explicar a un profesor o profesora por qué has llegado tarde, solicitar a tus padres que te permitan hacer algo, convencer a un amigo  o amiga de que te acompañe a hacer un recado, contar una anécdota con gracia…

Todos somos buenos oradores  y oradoras y todos necesitamos de la oratoria. Esa capacidad innata requiere, sin embargo, trabajarla con naturalidad y técnica.

Tal como decían los clásicos, y estudiaban en la Edad Media, la oratoria tiene una parte verbal y una parte gestual: dicen los expertos que de todo lo que comunicamos un 20% es la idea que queremos decir, un 70% es lenguaje no verbal y un 10% es la voz.

EL LENGUAJE NO VERBAL

El lenguaje no verbal —la actio, como dirían los latinos— es muy importante. Cuando hablamos reforzamos nuestro mensaje con gestos del rostro, movimientos de las manos, posturas corporales, tono de voz, etc.

Todos estos elementos constituyen una serie de códigos no verbales que se pueden estudiar desde tres puntos de vista:

  • La paralingüística: estudia aquellos elementos que acompañan a las emisiones lingüísticas y que constituyen señales, ya que comunican información. Entre los elementos paralingüísticos se incluyen los siguientes:
    • La intensidad o el volumen de la voz, el tempo (velocidad de emisión de los enunciados) y el tono (altura musical de los sonidos).
    • Las variantes de entonación y la duración silábica: por ejemplo, al titubear, al consolar a otros, al negar con énfasis…, se producen alargamientos silábicos; con los acortamientos se expresa impaciencia, irritación…
    • Los silencios son igualmente significativos.
  • La cinésica: estudia los gestos, las maneras y las posturas corporales. Los movimientos de la cara y el cuerpo brindan datos sobre la personalidad y el estado emocional de los individuos; por ejemplo, el rostro expresa emociones como felicidad, miedo, tristeza… La postura corporal transmite la actitud en la interacción con los demás: tensión, interés, aburrimiento…
  • La proxémica: analiza las disposiciones de los sujetos y de los objetos en el espacio, así como el uso significativo que los sujetos hacen de este.

Teniendo en cuenta todos estos criterios debemos controlar nuestro lenguaje no verbal para mostrar una actitud abierta, natural y transmitir una sensación de seguridad.

Antes de empezar nuestra exposición

  • El vestuario: debemos cuidar nuestra ropa para que sea adecuada y cómoda. No debe distraernos ni distraer. Si llevamos chaqueta, bolso, etc. debemos colocarlos en un sitio discreto antes de empezar a hablar de modo que no nos preocupe ni nos moleste.
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Fuente: Vanity Fair.

  • Materiales que van a apoyar nuestra exposición:
    • Si vamos a acompañar nuestra exposición en un texto escrito, debemos llevarlos preparados, ordenados y necesitamos haber ensayado antes dónde vamos a dejarlos, cómo vamos a pasarlos conforme los vayamos exponiendo, etc.
    • Si nuestra exposición requiere de medios audiovisuales (audios, vídeos, presentación de Powepoint, etc.) nos aseguraremos antes de empezar de que todo funciona correctamente.
Recordad que en vuestra exposición solo podréis llevar un pequeño guion con las ideas básicas de vuestra argumentación.

 

  • La voz: hay que preparar la voz antes de empezar. Podemos hacer varios ejercicios:
    • Vocalización: se repite varias veces la serie A, I, O, U, exagerando la pronunciación.
    • Repeticiones de frases con distintos tonos: gritando, riendo, llorando, susurrando, tartamudeando, etc. Se puede repetir, por ejemplo, “Yo tenía un globo de color azul. Lo hinchaba, lo hinchaba y se llenó de luz.”
    • Ensayad en voz alta frente al espejo. Acostumbraos a oír vuestra voz. Practicad las partes en que os atascáis u os quedáis “en blanco”.
    • Grabad vuestro texto en el móvil o en el ordenador (con el programa Audacity es muy sencillo) y escuchad vuestra voz. Revisad dónde fallais y  repetid hasta que os salga bien.

En vuestra exposición podéis usar el micrófono del Salón de Actos. Podéis quedar conmigo para practicar en los recreos, sobre todo si nunca habéis usado un micrófono.
    • El espacio: antes de empezar debemos conocer el espacio donde vamos a realizar nuestra exposición. Es importante conocer la capacidad del lugar, la distancia a la que vamos a estar de nuestro público, los elementos que van a estar a nuestra disposición durante la exposición (mesa, sillas, atril…), etc.
También podemos quedar en un recreo para familiarizarnos con el espacio del Salón de Actos y conocer bien cómo se va a realizar la exposición.

Comienza la exposición

  • La presencia escénica: debemos entrar en  el espacio donde vamos a exponer con “presencia escénica”, es decir, caminando erguidos, con los hombros relajados, tranquilos y sin precipitarnos. La actitud debe ser lo más natural posible: el público suele recibir mal actitudes prepotentes o “chulescas”. Debemos mostrarnos tal como somos.

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  • Nos situamos en una posición de proactividad: erguidos, con la pierna izquierda adelantada y el peso corporal cargado en la pierna derecha. Esta postura nos permite “anclarnos” y evitar movimientos incontrolados (pasitos a derecha e izquierda, giros extraños, etc.) que dan ante nuestro auditorio una imagen de nerviosismo o descontrol.

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  • Si vamos a utilizar un atril, dispondremos los papeles con tranquilidad y antes de empezar a hablar miramos a nuestro público haciendo un “barrido general” con una sonrisa.

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  • Las manos: siempre a la vista. Nunca hay que meter las manos en los bolsillos o cruzar los brazos, ya que transmitimos una imagen de falsedad o desinterés.

hand00051Para evitar movimientos descontrolados con las manos se puede coger la mano con la otra con el dedo pulgar o sostener entre las manos un clip. Es mejor no llevar bolígrafos u objetos (anillos, pulseras, etc.) que distraigan al auditorio o que nos molesten. Esto no significa que no se pueda hacer gestos si uno lo desea:  moved las manos para apoyar lo que decís: señalad, apuntad, comparad… Pero, ojo, vuestros gestos deben reforzar tus palabras, no distraer al público.

  • Empezamos con calma. Cuanto más nerviosos estemos, debemos ir más despacio. Una buena técnica es exagerar la vocalización al principio hasta que controlemos completamente la voz.

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  • La voz: es importante adecuar el volumen al auditorio si no se dispone de micrófono; también hay que adecuar el tempo (la velocidad) y evitar hablar demasiado deprisa (error típico cuando se está nervioso) o demasiado lento. Nuestro discurso debe tener “color”, es decir, debemos pronunciar cada palabra con el tono adecuado y enfatizar en cada párrafo una o dos palabras. También utilizaremos el volumen para llamar la atención.

Es importante que cuidéis vuestra dicción, es decir, que articuléis correctamente las palabras para ser bien comprendidos y comprendidas. Hablar en público exige la correcta pronunciación de los sonidos de vuestra lengua.

Revisa las palabras difíciles (por longitud, letras en posición implosiva o trabada…) para que suenen con corrección y naturalidad. Por ejemplo: solidaridad, excepto, aptitud…

Comunicad siempre lo mejor que podáis, haciendo el esfuerzo necesario para ser lo mejor comprendidos posible. No os sintáis avergonzados o avergonzadas si tenéis alguna pequeña dificultad expresiva, mirad este vídeo de Constanza Obaiz, todo un ejemplo de superación:

 

  • El silencio: “Quien controla el silencio, controla la comunicación”. Nuestro discurso puede estar matizado con silencios que den énfasis a lo que explicamos.

 

  • Público: al hacer ese “barrido” inicial, aprovechamos para echar un vistazo a nuestro auditorio.
    • El público suele dividirse en tres grupos: los amigos, los neutrales y los hostiles. Nuestro discurso pretenderá ganar a los neutrales y  convencer en la medida de lo posible a los hostiles.
    • La importancia de la mirada: mientras hablamos miraremos a todos, pero volveremos siempre a quien nos devuelva la sonrisa o haga gestos de asentimiento, ya que será un apoyo para nosotros. Miradlos a los ojos: da sensación de seguridad. Ah, y no miréis a nadie más de tres segundos, puede sentirse incómodo.

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  • El público se aburre: vais a hablar muy poquito tiempo, pero si notáis que el público pierde interés en vuestras palabras, debéis  introducir algún elemento que evite la monotonía: preguntas dirigidas al público, pausas para recuperar la atención, cambios de tono..

 

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Aunque en vuestra exposición no vais a tener  este problema, sí que puede que, a lo largo de vuestra vida académica o profesional os pase como le ocurrió a Angie Rosales en su charla TED: le toca exponer en último lugar y se da cuenta de que su público está cansado. Así lo soluciona:

 

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UN EJEMPLO

Observa este discurso de Chimamanda Adichie. Lo pronunció en una charla TED sobre África y allí habló sobre por qué “Todos deberíamos ser feministas”. Fíjate en su posición en el escenario. Observa cómo su “presencia escénica” llena el escenario, dónde dirige la mirada, cómo controla la voz y los silencios.

GRANDES DISCURSOS

Algunos discursos del siglo XX han sido reconocidos como obras maestras de la oratoria. Os incluyo una serie de famosos discursos para que los leáis y los analicéis.

Martin Luther King fue un  pastor estadounidense de la Iglesia bautista, que desarrolló una labor crucial en Estados Unidos al frente del movimiento por los Derechos Civiles para los afroamericanos y que, además, participó como activista en numerosas protestas contra la Guerra de Vietnam y la pobreza en general.

En este vídeo podemos oír el discurso que pronunció en  Washington en 1963 tras la Marcha por la Libertad:

También es famosísimo el discurso de Barack Obama en New Hampshire donde inició su campaña con el lema “Yes, we can”.

Steve Jobs, el fundador de Apple, pronunció este famoso discurso en la Universidad de Stanford. Este discurso se ha considerado un modelo de discurso de motivación:

Steve Jobs – Discurso en Stanford (Sub Español HD) from Kakus Popoks on Vimeo.

La canadiense Severn Suzuki fundó a la edad de 10 años, la Organización Infantil del Medio Ambiente (Environmental Children’s Organization – ECO), dedicada a difundir entre los niños y jóvenes, la causa medioambiental.

En el año 1992, cuando Severn tenía 12 años, reunió fondos junto a un grupo de amigos activistas de ECO, para asistir a “The Eart Summit”, cumbre medioambiental encabezada por la ONU en la ciudad de Rio de Janeiro. Entre los presentes, estaban 108 Jefes de Estado, como George Bush, François Mitterrand, Helmut Kohl y Fidel Castro.

Cuando tomó la palabra, pronunció un breve discurso de poco más de seis minutos que hizo callarse avergonzados a todos los grandes dignatarios del mundo reunidos en la cumbre:

Emma Watson es una de las actrices más famosas del momento (además de ser una de vuestras elecciones en el Proyecto Anfitriones); aparte de su carrera como actriz, Emma Watson se ha manifestado como una gran defensora de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Aquí podéis ver y oír su discurso en las Naciones Unidas, presentando el programa HeForShe:

Malala Yousafzai, la joven que fue atacada por los talibanes por defender el derecho de las niñas a la educación, habla en las Naciones Unidas:

¿QUÉ SE VALORA?

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En vuestras exposiciones se espera que seáis capaces de hacer lo siguiente:

  • Realizar exposiciones orales sobre temas especializados, consultando fuentes de información y siguiendo un orden previamente establecido.
  • Expresarse oralmente con fluidez, con la entonación, el tono, timbre y velocidad adecuados a las condiciones de la situación comunicativa.
  • Ajustar vuestra expresión verbal a las condiciones de la situación comunicativa: tema, ámbito discursivo, tipo de destinatario, empleando un léxico preciso y especializado y evitando el uso de coloquialismos, muletillas y palabras comodín.
  • Evaluar vuestras propias presentaciones orales y las de vuestros compañeros, detectando dificultades estructurales y expresivas y diseñando estrategias para mejorar vuestras prácticas orales y progresar en el aprendizaje autónomo.

¿Asustados/as?

Casi todo el mundo lo pasa mal cuando tiene que hablar en público. Os incluyo un vídeo de El Hormiguero en el que Elsa Punset nos da consejos para superar el miedo a hablar en público. No todos son muy elegantes, pero os podéis reír un poco:

 

 

 

Publicado en Curso 2018-2019, Expresión oral | Deja un comentario

Don Juan Tenorio de José Zorrilla

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Retrato de José Zorilla por Antonio María Esquivel. Fuente: Biblioteca Nacional de España.

Nuestra última lectura del curso es Don Juan Tenorio (1844), recreación de El burlador de Sevilla de Tirso de Molina, realizada por José Zorrilla. Zorrilla ha sido muy leído en España y en Hispanoamérica hasta bien entrado el siglo XX, y su obra Don Juan Tenorio, representada desde 1844 hasta hoy.

Si os interesan las historias de protagonistas rebeldes y desafiantes (y un poco “chulos”, todo hay que decirlo), apuestas desvergonzadas, amores casi imposibles, raptos, muertes y fantasmas, estoy segura de que os encantará.

Tenéis la ocasión de leer una de las obras de teatro más famosas de España, muy, muy conocida por representarse durante mucho tiempo para Todos los Santos y disfrutar de las aventuras de un mito que la literatura española ha legado al mundo: el mito de Don Juan.

El programa de TVE ¿Te acuerdas? nos recuerda que antes de que Halloween pusiera de moda a fantasmas y zombies, aquí en España  había una representación teatral que nos abría las puertas del más allá cada víspera de ‘Todos los Santos’. Era el ‘Don Juan Tenorio’ de Zorrilla, con una segunda parte repleta de apariciones y muertos vivientes.

Nieves Concostrina, en el programa Un día cualquiera de RNE, nos explica por qué la festividad de Todos los Santos no es lo mismo sin Don Juan Tenorio. Escuchadlo, el podcast está lleno datos curiosos. Ya sabéis, para oírlo, pinchad en el logo de Radio Nacional:

Antes de empezar a leer, podéis echar un vistazo a este material que os he preparado, pero ¡atención! hay “spoilers”; por tanto, si no os gusta que os adelanten acontecimientos, dejad de leer esto ahora mismo y lanzaos de lleno al libro.

LEER DON JUAN TENORIO

En la biblioteca disponemos de bastantes ejemplares de Don Juan Tenorio de Zorrilla; seguro que en casa tenéis algún ejemplar también y, si habéis llegado tarde al préstamo de nuestra biblioteca, podéis acudir a cualquier otra de las Bibliotecas municipales o bien leer el texto online:

VER DON JUAN TENORIO

Ver Don Juan Tenorio en lugar de leerlo no es hacer trampa, aunque debéis tener en cuenta que yo os voy a preguntar sobre el texto, tanto en su forma como en su contenido. En todo caso, aquí os dejo la versión que realizó RTVE en 1966 con Francisco Rabal como don Juan Tenorio y Concha Velasco como doña Inés:

Aunque el don Juan de Francisco Rabal es casi inmejorable, quizá os guste más esta versión más moderna, representada en Alcalá de Henares en 2005:

GUÍA DE LECTURA (ojo, spoilers)

José Zorrilla (1817-1893)

José Zorrilla, poeta y, a la vez, profundo observador de la historia de España y del carácter de sus gentes, es el más genial dramaturgo de la escena española en el siglo XIX por su poderosa capacidad de teatralización y por la musicalidad y la elocuencia de su verso, fácil, brillante y desigual, pero siempre muy cerca del sentir español.

En palabras de Ricardo Navas, “este poeta nacional y sin dinero, famoso por sus recitales públicos, reacio a un ordenamiento, encarna con orgullo un espíritu independiente, crítico, libre y liberal”.

José Zorrilla nació en Valladolid en 1817, pero se instaló con su familia en Madrid a raíz del nombramiento de su padre como superintendente de policía del ministro Calomarde. Estudió en el Seminario de Nobles, un colegio dirigido por los jesuitas, donde debió de recibir una sólida formación literaria, a juzgar por las habilidades que mostró luego en su obra.

Una carrera inacabada…

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Posteriormente, Zorrilla cursó, por deseo expreso de su padre, la carrera de Derecho, primero en la Universidad de Toledo y después en la de Valladolid, aunque no llegó a obtener la licenciatura al no aprobar todas las asignaturas del último curso. Para no enfrentarse con su padre, Zorrilla decidió huir a Madrid, donde sobrevivió gracias al apoyo económico de sus amigos.

A Larra… con unas violetas

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Cuando llevaba unos meses en Madrid, el 14 de febrero de 1837, compuso unos versos para recitarlos en el entierro del periodista Mariano José de Larra, que acababa de suicidarse por amor a los veintisiete años. Con aquella declamación ante los escritores más importantes de Madrid no pretendía rendir homenaje al difunto, por quien no sentía demasiada admiración, sino llamar la atención de la novia que tenía por entonces y, sobre todo, de su propio padre, con quien anhelaba reconciliarse.

Debido a su brillante actuación ante el cadáver de Larra, Zorrilla adquirió una notoriedad que le abrió las puertas de periódicos y editoriales para publicar sus primeras recopilaciones de versos.

Larra, escritor de fama

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Retrato de José Zorilla por Federico de Madrazo y Kuntz.
Fuente: Biblioteca Digital Hispánica.

Entre 1840 y 1841 dio a la imprenta las leyendas poéticas El capitán Montoya y Margarita la tornera, en las que ya trataba el tema de la monja secuestrada por un libertino.

Por estas fechas también comenzó a trabajar como dramaturgo componiendo la obra Juan Dándolo (1839) en colaboración con su amigo Antonio García Gutiérrez. Al año siguiente estrenó dos dramas históricos sobre reyes y príncipes medievales en el Teatro del Príncipe (Lealtad de una mujer y El zapatero y el rey), y en 1841 decidió que, a partir de entonces, llevaría a escena sus nuevas comedias en el Teatro de la Cruz, cuyo empresario Juan Lombía, le había ofrecido 1500 reales mensuales y un palco gratuito por la entrega de dos obras por temporada, una en septiembre y otra en enero.  En diciembre de 1845 Zorrilla rompió su vínculo profesional con Juan Lombía después de haber estrenado en su teatro veinte dramas, entre ellos la segunda parte de El zapatero y el rey (1842), El puñal del godo (1843), El caballo del rey don Sancho (1843) y Don Juan Tenorio (1844).

Viaje a París

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En junio de 1846, no pudiendo soportar los celos enfermizos de su esposa Florencia Matilde de O’Reilly, con quien se había casado en agosto de 1839, Zorrilla se marchó a Francia, donde conoció a escritores de la talla de Dumas, Musset y Gautier. Tras recibir la noticia de la muerte de su madre, regresó a España a principios del año siguiente, y al llegar a Torquemada se fundió en un emotivo abrazo con su padre.

Regreso a la escena teatral

En 1847 Zorrilla estrenó en los dos grandes teatros de Madrid nuevos dramas, tanto históricos como religiosos, y en febrero de 1849 llevó a escena una de sus mejores obras, Traidor, inconfeso y mártir, basada en la falsa muerte del rey portugués don Sebastián. En el otoño de este año, Zorrilla perdió a su padre, que murió solo en su casa de Torquemada, pues no quiso llamar a su hijo para que lo asistiera en sus últimos momentos.

Amores, poemas e ideas de suicidio en París

El poeta vendió las heredades del difunto para liquidar sus deudas y regresó de nuevo a París donde sintió la tentación de suicidarse. En la capital francesa, publicó su poema Granada (1852) y se enamoró de la joven Emilia Serrano, futura baronesa de Wilson, a quien dio el nombre de Leila en sus poemas.

Zorrilla en Méjico

Desde Francia, el 8 de diciembre de 1854, Zorrilla se embarcó muy desalentado hacia Méjico con la intención de que el vómito negro o alguna otra enfermedad tropical acabaran con su vida. En Méjico pasó doce años, durante los cuales no compuso más que unos pocos poemas, recogidos en su libro misceláneo La flor de los recuerdos (1855 y 1857). Su fama de buen poeta, que había llegado a ultramar, le permitió obtener la ayuda económica de terratenientes y banqueros, que lo alojaron en sus extensas y ostentosas casas de campo. En mayo de 1864, el emperador Maximiliano, que reinó fugazmente en México, nombró a Zorrilla director del futuro Teatro Nacional, cargo retribuido con un generoso salario.

Nuevo regreso a España.

En 1865, Zorrilla recibió la noticia del fallecimiento de su esposa, con la que ya había iniciado los trámites de separación y decidió viajar a España por un año. Llevaba ya dieciocho años en el extranjero, pero sus compatriotas no lo habían olvidado, en gran medida por el éxito continuado de su Tenorio, tal y como reconoció en unos versos:

Al volver de tierra extraña,
me hallé que había en España,
vivido por mí Don Juan.

Aprovechándose de su fama, Zorrilla emprendió un peregrinaje por diferentes ciudades españolas, donde fue recibido con grandes honores por las autoridades.

Tras la gira, decidió regresar a México, pero entonces le llegó la noticia de que su protector, el emperador Maximiliano, había sido fusilado. En homenaje al amigo y en protesta contra su asesinato, escribió El drama del alma, un libro misceláneo de poesía y prosa.

Descartada la idea de volver a América, Zorrilla decidió instalarse en Barcelona, donde conoció a una joven aragonesa de solo veinte años, Juana Pacheco, con la que contrajo matrimonio en agosto de 1869. En tierras catalanas volvió a estrenar piezas teatrales, compuso el libro de leyendas Ecos de la montaña y entabló amistad con importantes escritores catalanes, quienes lo invitaron a participar en los juegos florales de 1868. En este periodo refundió, por motivos puramente económicos, su Don Juan Tenorio para la zarzuela.

Viajes por Europa

En abril de 1871, tras recibir un sueldo fijo del gobierno, viajó a Roma acompañado por su esposa con el encargo de estudiar en uno de los archivos de la ciudad, pero se dedicó en exclusiva a la creación literaria. A principios de 1874, pasó de Italia a Burdeos, donde debió de componer la novela Tenorio bordelés (1909), una reinterpretación de su Don Juan Tenorio con un protagonista de apellidos franceses que deja embarazada a una joven de dieciséis años y mata en un duelo a su prometido.

Regreso final a España

Unos años más tarde, en 1879, instalado de nuevo en España, Zorrilla publicó por entregas sus memorias, tituladas Recuerdos del tiempo viejo. Cuando las recogió en forma de libro en 1880, aprovechó la circunstancia para solicitarle al gobierno de Alfonso XII, que acababa de aprobar una ley sobre la propiedad intelectual, una paga simbólica por los derechos de autor de su Don Juan Tenorio, obra que a Zorrila, según dejó escrito, no le proporcionaba “un solo real”, pero que generaba “miles de duros anuales” a los editores que se la habían comprado y sustentaba con su representación “en la primera quincena de noviembre a todas las compañías de verso en España”. Y es que, efectivamente, el Tenorio se representaba el Día de Difuntos en todas las ciudades importantes de España. El gobierno le concedió a Zorrilla una pensión, con la que compensaba una actividad literaria que enriquecía al país.

A instancias de sus editores barceloneses, y tras el éxito de su poema La leyenda del Cid, el vallisoletano empezó a escribir otra obra sobre la familia del Cid que acababa centrándose en uno de sus descendientes, César Tenorio, quien muere al ver el espectro de su cuñada Beatriz, hija de don Luis Mejía, de la que se había enamorado.

El 31 de mayo de 1885, leyó el discurso de ingreso en la Real Academia Española, cuyos miembros lo habían elegido en 1848 para ocupar el sillón del escritor ilustrado Alberto Lista.

En 1886, se instaló en Valladolid, su ciudad natal, donde logró que el estado le asignase una pensión de 7500 pesetas anuales, y en 1889 regresó a Madrid, ya con la salud bastante deteriorada.

Muerte de Zorrilla

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El escritor falleció el 23 de enero de 1893 después de sufrir varias enfermedades graves y diversas intervenciones quirúrgicas. Doscientos mil ciudadanos acompañaron el recorrido de su féretro por las calles de Madrid, una prueba de la admiración y cariño que le profesaban sus paisanos, en gran parte por la facilidad que mostró para el verso lírico, a menudo ampuloso y rayano en la cursilería, pero siempre profundamente emotivo.

 

Don Juan Tenorio (1844)

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El cantante Francisco de Andrade como Don Giovanni, la ópera de Mozart (Max Slevogt) Fuente. Wikipedia

La génesis de la obra

Como hemos visto, Don Juan Tenorio (1844) condujo a la cima de la popularidad a José Zorrilla. La historia de la génesis de la obra es, cuando menos, curiosa: a principios de 1844, el actor Carlos Latorre pedía insistentemente a Zorrilla una obra para estrenarla en el Teatro de la Cruz. Bastaba con que refundiese alguna comedia del Siglo de Oro y Zorrilla se dispuso a realizarlo, para lo cual retomó parte de un texto que había redactado en 1840 y en veinte días remató la obra. Se trataba de la refundición de El burlador de Sevilla y convidado de piedra, una pieza dramática atribuida a Tirso de Molina.

La comedia de Tirso fue imitada y recreada por autores de toda Europa, algunas de cuyas obras tuvo en cuenta Zorrilla para introducir cambios en su Tenorio respecto al modelo principal. El arrepentimiento final de don Juan, por ejemplo, lo tomó de la comedia dieciochesca No hay plazo que no llegue ni deuda que no se pague, y convidado de piedra (1714), de Antonio de Zamora; el episodio de la monja o la novicia que sale a su encuentro para salvarlo está inspirado en la tragicomedia Don Juan o el Festín de Pierre (1665) de Molière.

Zorrilla también había leído otras dos obras francesas que influyeron en la suya: la novela Las almas del purgatorio (1834) de Prosper Mérimée, y la comedia Juan de Mañara o La caída de un ángel (1836), de Alexandre Dumas. Ambos se habían inspirado en el personaje de don Miguel de Mañara, como Tirso de Molina se había inspirado en un personaje histórico real en su comedia.

En la segunda parte de Don Juan Tenorio, que está dominada por el tema de la muerte, se pone de manifiesto la influencia de tres obras: Hamlet (1603), de William Shakespeare; Anochecer en San Antonio de la Florida (1838), de Enrique Gil y Carrasco, y El estudiante de Salamanca (1840), de José de Espronceda.

Los personajes 

Don Juan

El origen del personaje

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Ilustraciones de Don Juan Tenorio (1892) Fuente: http://www.cervantesvirtual.com

El personaje de don Juan recrea en sus inicios una leyenda protagonizada  por un personaje histórico de la segunda mitad del siglo XIV: el caballero sevillano don Juan Tenorio. Don Juan perteneció a la orden de la Banda y sirvió como camarero al rey Pedro I de Castilla, a quien acompañó en todas sus aventuras amorosas. Sabemos también que mantuvo un litigio con algunos miembros de la familia Ulloa por la propiedad de un palacio (un antiguo caserón adosado a un convento) que el rey le había donado para que lo usase como lugar de encuentro con sus amantes.  Este personaje histórico acabó por convertirse en protagonista de una leyenda en la que era condenado por menospreciar a las mujeres y arrebatarles su honra. La leyenda fue recreada ya a finales del siglo XVI por predicadores que la utilizaban para condenar la lujuria, y Tirso la fundió en su obra con otra leyenda en la que un galán invitaba a cenar a una calavera que se había encontrado en la calle.

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Ilustr. de Don Juan Tenorio (1892)

Zorrilla se inspiró también en otro personaje histórico —que había sido el origen de la novela Las almas del purgatorio (1842), de Prosper Mérimée, y la comedia Juan de Mañara o La caída de un ángel (1836), de Alexandre Dumas— : el caballero del siglo XVII don Miguel de Mañara. Nacido, como don Juan Tenorio, en Sevilla, Mañara llevó una vida muy activa y ejemplar hasta que, a raíz del fallecimiento de su mujer, sufrió una honda crisis que lo sumió en la desolación y lo indujo a donar su fortuna para obras pías y para la fundación del Hospital de la Caridad sevillano. Sus biógrafos atribuyeron esa “conversión” a dos sucesos legendarios: la visión de sus propias exequias y el encuentro con una dama tapada que, al descubrirse, mostró bajo sus ropas el esqueleto de la Muerte.

Los rasgos del libertino

Don Juan1Don Juan, el protagonista del Tenorio, no es precisamente un galán joven, porque al final de la obra duda de conseguir su redención tras “treinta años” de crímenes y pecados. El protagonista, pues, es un hombre maduro que debe de rondar los cuarenta y cinco años cuando llega a la hostería del Laurel para alardear de sus hazañas.

Desde las primeras escenas, es retratado como un hombre fanfarrón, libertino, audaz, valeroso e inmoral que solo piensa en batirse en duelo y seducir mujeres y que viola por igual las leyes de los hombres y las leyes de Dios.

La suerte lo acompaña en todas sus tropelías, circunstancia que sus conocidos atribuyen a la ayuda del Diablo, si bien en ningún momento de la obra vemos a don Juan pactar con el Demonio ni pedirle ayuda o protección. En todo caso, el personaje es asociado de continuo con Satanás, Lucifer, Belcebú y el Demonio.

El destino es otro de los elementos fundamentales de la obra: el violento seductor se siente siempre víctima del destino, algo muy típico de los héroes románticos, pero en realidad sus desgracias son responsabilidad solo suya, puesto que ha obrado de forma inmoral. El destino de don Juan es arder en el infierno, pero Zorrilla nos da a entender que nunca es tarde para salvar el alma.

Doña Inés

Doña Inés

María Guerrero ataviada con el hábito de la novicia (1891) Raimundo Madrazo. Fuente: Wikipedia

Es la joven que propicia la transformación y la salvación del protagonista. Tiene diecisiete años cuando empieza el drama, y encarna en todo momento la inocencia y la virtud. Como ha vivido encerrada en un convento desde niña, es muy probable que no haya visto a ningún hombre en su vida, a excepción de su padre, lo que facilita que en la primera ocasión en que ve a don Juan, a través de las celosías de una ventana, quede completamente fascinada.

El amor de doña Inés por don Juan es obsesivo, y se manifiesta con rasgos propios de lo que tradicionalmente se ha llamado enfermedad del amor. Cuando la joven lee en voz alta la carta de don Juan, por ejemplo, experimenta una sensación de ahogo y desmayo que es propia de la histeria. Doña Inés justifica su estado alegando que es víctima de un hechizo ideado por el Demonio para hacerla caer en la tentación. Ahora bien, tiene la fortaleza suficiente para no sucumbir al pecado y conservar su castidad hasta el final, cuando acaba convirtiéndose en una mártir, si bien no de la religión sino del amor.

La amada de don Juan es, ante todo, una instancia de salvación para el protagonista. Cuando, al final de la primera parte, la justicia trata de prender al agresivo seductor por haber matado a don Gonzalo, doña Inés suplica que don Juan no sea castigado. Y, posteriormente, le ruega lo mismo a Dios.

Laura, Beatriz, Eurídice… los modelos de doña Inés

foto-doc3b1a-ines-e1414151866539.jpgParece claro que, al crear al personaje de doña Inés, Zorrilla tenía en mente a Laura, la amada de Francesco Petrarca, poeta italiano al que Zorrilla imita directamente cuando describe el cadáver de doña Inés.

También le sirvió de modelo Beatriz, la niña que inspiró la virtud en el poeta Dante y que lo salvó de sufrir eternamente las penas del infierno en castigo por su vida lujuriosa. Doña Inés hace lo mismo que hizo Beatriz para salvar a Dante: primero intercede por su amado ante Dios y luego abandona momentáneamente el Paraíso y desciende hasta el purgatorio para rescatarlo.

Este viaje al infierno recuerda al mito de Orfeo y Eurídice, que fue muy apreciado por los románticos. Orfeo, magnífico cantor de Tracia, se casó con la ninfa Eurídice, quien murió nada más contraer matrimonio. Orfeo descendió entonces a los infiernos para pedirle al dios Plutón que dejase a Eurídice vivir de nuevo. Plutón, conmovido por la valentía y la firmeza de Orfeo, aceptó, pero con una condición: en el viaje de regreso al mundo, Orfeo iría delante y Eurídice detrás, y él no podría girarse nunca para mirar a su esposa. Orfeo prometió que así lo haría, pero incumplió la condición, por lo que Eurídice regresó a los infiernos, de los que ya nunca volvió a salir.  Las similitudes entre el mito de Orfeo y los hechos que dramatiza el Tenorio son numerosas. De hecho, cuando don Gonzalo prohíbe a don Juan que se case con doña Inés, el audaz seductor proclama que estaría dispuesto a bajar a los infiernos para rescatarla de allí. Orfeo pierde a su amada por una imprudencia, y lo mismo le pasa a don Juan, pues, tras sacar a doña Inés del convento, una “triste cárcel sombría”, ha de huir y abandonarla a causa de un acto impulsivo, el asesinato a sangre fría del padre de la joven.

Después de perder a su esposa por segunda vez, Orfeo se aleja de su patria y vive aislado del mundo por espacio de tres años, y algo parecido hará don Juan tras matar al padre de su amada, pues se exilia durante cinco años. Finalmente, así como Orfeo, convertido en sombra, vaga por los infiernos hasta encontrar a su esposa en los Campos Elíseos, don Juan, también como sombra, recorre el mundo de los muertos para reunirse con doña Inés en el purgatorio, desde donde los dos viajarán al Paraíso. De hecho, en el Tenorio hay una huella textual muy clara que revela que Zorrilla tiene en mente el mito de Orfeo: en la última acotación de la obra, al referir la tercera muerte de don Juan y la segunda de doña Inés, emplea la misma imagen de la que se vale Ovidio en las Metamorfosis al narrar el fallecimiento de Orfeo: la del alma que escapa a través de la boca para dirigirse al cielo.

Luis Mejía

1580hofherr1A la hora de perfilar la figura de don Juan, a Zorrilla le fue muy útil la contraposición del personaje con su antagonista, don Luis Mejía. Don Juan y don Luis son rivales, precisamente porque comparten su condición de galanes sin escrúpulos. Ambos se dedican a seducir mujeres y a batirse en duelo con los maridos o amantes de las damas a las que seducen. Ahora bien, don Luis no tiene la buena suerte de don Juan, porque, al contrario que su rival, no cuenta con la protección del Diablo. Don Luis es un personaje trágico al modo de los protagonistas de la tragedia griega, porque provoca un mal cuando quiere obtener un bien. Como apuesta la vida con don Juan a que no será capaz de seducir a su prometida antes de que él se case con ella y consume el matrimonio, don Luis convence a doña Ana para que esa noche le entregue su virginidad y le permita ganar la apuesta. Con esa precaución le facilita las cosas a don Juan, quien no tiene más que hacerse pasar por su rival para conseguir su propósito.

Al contrario que don Juan, don Luis no se arrepiente de sus pecados, ni de no haber amado sinceramente a su prima doña Ana, con la que pensaba casarse tan solo para remediar su desastrosa situación económica: su sentido tradicional del honor no le permite cumplir con su palabra de matrimonio y redimirse salvando de la infamia a su prometida.

En definitiva, el arco dramático que describe don Luis es el opuesto al que describe don Juan, pues don Luis se va demonizando progresivamente mientras don Juan se libera del influjo diabólico. Y, al final de la obra, don Luis aparece entre los fantasmas que esperan la muerte de don Juan para llevárselo al infierno.

Don Diego Tenorio

El padre de don Juan aparece brevemente en el primer acto para desheredar a su hijo por su conducta inmoral; en la segunda parte, sabemos por boca del escultor que don Diego, avergonzado por los crímenes de su hijo y en un acto de generosidad, ha ordenado que su palacio sea convertido en un suntuoso cementerio donde se honre a las víctimas de don Juan.

Don Gonzalo

El padre de doña Inés es un hombre obsesionado por el honor y muy intransigente al que parece  imposible persuadir. Este padre, severo y decepcionado, parece ser un trasunto del padre de Zorrilla, quien nunca hizo el más mínimo esfuerzo por entender a su hijo. Zorrilla confiaba en que su padre, que no lo había perdonado en vida, lo hiciera desde la eternidad.

Un drama romántico

En España, el Romanticismo tardó en arraigar, dada la propensión clasicista de nuestra tradición literaria. Los primeros dramaturgos españoles afines a dicho movimiento decidieron apartarse del Neoclasicismo tomando como modelo el teatro nacional del Siglo de Oro, en especial, Calderón de la Barca.

No es de extrañar, por tanto, que en su drama conserve elementos de al menos tres géneros de nuestro teatro barroco. Su primera parte, de hecho, imita los procedimientos de la comedia de capa y espada, donde abundaban los duelos y equívocos y era tópico el tema de la rivalidad de dos caballeros por una misma dama. La segunda parte del Tenorio, en cambio, tiene el aire de un auto sacramental, subgénero teatral que abordaba verdades relacionadas con la fe por medio de tramas alegóricas, y trasluce la influencia de la comedia de magia, de gran éxito en España durante el siglo XVIII.

El Tenorio se considera una obra romántica y, por tanto, no respeta la regla de las tres unidades:

  • Unidad de tiempo: los neoclásicos insistían en que los hechos recreados en un drama no debían sobrepasar el plazo máximo de un día, y aunque Zorrilla no se ajustó a esa regla, se esforzó en comprimir el tiempo. Su obra abarca sucesos acaecidos en cinco años, pero dentro de cada una de sus dos partes respeta la unidad de tiempo, pues tanto la primera como la segunda suceden en una sola noche, y en la transición entre una y otra se suponen transcurridos los cinco años que no se representan en escena.
  • Unidad de espacio: toda la acción del Tenorio sucede en una única ciudad, Sevilla, si bien en cinco escenarios diferentes: una hostería, una calle, un monasterio, una quinta y un cementerio.
  • Unidad de acción: los neoclásicos y los románticos franceses pensaban que el drama debía tener una única línea argumental, precepto al que Zorrilla se ajustó al suprimir las acciones secundarias de El burlador de Sevilla.

Estructura, ritmo y recursos dramáticos

Zorrilla estructuró su obra en siete actos, distribuidos en dos partes: una primera de cuatro actos y una segunda de tres. Es una división rara en el teatro de la época, inspirada probablemente en el Fausto (1808 y 1832) de Goethe.

Una estructura simétrica

Entre los hechos representados en la primera parte de Don Juan Tenorio y los escenificados en la segunda hay numerosas simetrías, tanto en las situaciones como en el uso de los recursos dramáticos:

  • La primera parte empieza cuando don Juan acaba de regresar a Sevilla y se encuentra en la hostería del Laurel con dos amigos, el capitán Centellas y don Rafael de Avellaneda, con quienes comparte mesa y bebida; en la segunda parte, don Juan vuelve a ser un recién llegado a su ciudad natal y halla en el panteón de su familia a esos dos mismos amigos, a los que invita a cenar en su casa.
  • En la primera parte, don Juan es visitado en su casa de campo por el Comendador, a quien acaba matando de un tiro, y en la segunda recibe en su casa a la estatua del Comendador, contra quien pretende disparar para comprobar si es un fantasma.

El tempo dramático

Entre las dos partes del Tenorio se percibe, sin embargo, una clara diferencia de tempo. El ritmo es vertiginoso en la primera parte y pausado en la segunda, en correspondencia con la transformación que experimenta el protagonista, alocado al principio del drama y calmado al final.

En ambas partes hay un plazo que debe cumplirse y que mantiene en suspense al espectador. En la primera, la trama se articula en cuatro horas en torno al cumplimiento de dos plazos sobre las apuestas de don Juan y don Luis en relación con sus conquistas amorosas y sus asesinatos en duelos: el plazo de las ocho y el de las doce de la misma noche. Entre una y otra hora, Zorrilla representa muchas acciones repartidas en cuatro escenarios distintos. Como reconoció el mismo Zorrilla, el temo de este primer plazo es inverosímil. El tempo del segundo plazo es menos precipitado, pero también muy rápido; a diferencia del primero, las referencias temporales no son ahora explícitas, por lo que es difícil precisar a qué hora ocurre cada suceso.

Los monólogos

Una diferencia entre la primera y la segunda parte es que, en esta última, hay muchos más monólogos. En la primera parte, don Juan solo monologa una vez, pero en la segunda lo hace cinco. A Zorrilla, los soliloquios le sirven al mismo tiempo para desacelerar la acción y para dejar al descubierto los sentimientos de don Juan. En la segunda parte, desempeñan una clara función lírica, similar a la que tienen en las óperas las arias. Idéntica función poseen las famosas décimas que el protagonista recita a doña Inés en el balcón de su casa de campo en uno de los pasajes más tensos de la obra. En ese momento, don Juan acaba de seducir a doña Ana y está esperando a don Luis para enfrentarse a vida o muerte con él. El recitado, inverosímil en una situación así, refuerza la idea del paraíso perdido y, desde el punto de vista estructural, constituye un perfecto contrapunto al aceleramiento de la acción.

Un drama religioso

En la parte final de su drama, recordando la tradición literaria del auto sacramental, Zorrilla se vale de la pareja protagonista para plantear dos problemas teológicos: la salvación a última hora de don Juan y la posibilidad de condena de doña Inés en el purgatorio.

Algunos críticos creen que Zorrilla plantea un error teológico, ya que don Juan se arrepiente, pero tras su muerte. Don Juan no hace caso al consejo de doña Inés y, por su arrogancia, muere en un duelo sin arrepentimiento ni confesión; gracias a la intervención de su amada y por la devoción que le profesa, conserva el alma junto al cuerpo para poder arrepentirse y salvarse. Obrado este primer milagro, don Juan realiza el acto de contrición en el instante en que cae en el reloj el último grano de arena de su segunda vida y, al dar ese paso, se acerca a doña Inés, quien, desde el purgatorio de su sepulcro, le ha tendido la mano para llevárselo con ella y salvarlo definitivamente del infierno. Una vez en el sepulcro, don Juan y doña Inés celebran sus bodas, y ya como esposos deben morir otra vez para poder abandonar el purgatorio y emprender juntos el vuelo al paraíso.

En ese sentido, Zorrilla postula toda una teología del matrimonio, al supeditar la salvación de los protagonistas a su boda en el sepulcro. Los primeros patriarcas y también los padres de la Iglesia dieron al matrimonio un sentido redentor al asociar la unión de los esposos “en una sola carne”, con la venida de Cristo también en una sola carne para redimir una humanidad condenada por el pecado de Adán y Eva.

El otro gran error teológico que la crítica advierte en el Tenorio tiene que ver con el descenso desde el purgatorio al infierno. En sentido estricto, ese descenso es imposible porque el alma que llega al purgatorio no puede degradarse con nuevos pecados que le acarreen la condena eterna. Lo que sucede es que doña Inés, de alguna manera, vende su alma a Dios (igual que Fausto la vende al Diablo) para recibir a cambio del alma impura de don Juan: su condena es absolutamente posible porque ha intercambiado su alma y porque ha vuelto de algún modo a la vida, como le reconoce a don Juan. Con el alma pecadora de su amante, doña Inés podría acabar en el infierno en virtud del pacto que ha hecho con Dios, idéntico al que se describe en la comedia teológica de Tirso de Molina El condenado por desconfiado. En dicha obra, un personaje de vida virtuosa se salvará o se condenará en función de si el peor hombre del mundo se salva o se condena. De la misma manera, Dios le ha ofrecido a doña Inés la posibilidad de salvarse o condenarse en compañía de don Juan.

Guía de lectura

Apoyándome en la excelente guía realizada por Bienvenido Morros para la edición de Don Juan Tenorio de la editorial Vicens-Vives os he preparado este material:

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EL MITO DE DON JUAN

El personaje de don Juan constituye un mito que ha sido recreado, en diversas formas artísticas, a lo largo de los siglos.

El don Juan creado por Tirso de Molina en plena época contrarreformista es el burlador de las mujeres que desafía al cielo mientras atropella las leyes divinas y humanas con el gesto altivo del: “¡Qué largo me lo fiáis!”. El Burlador se condena porque confía en que tendrá tiempo de arrepentirse de sus pecados antes de morir, lo que no sucede.

Cicognini (1606-1660), en Il convitato di pietra, y Molière, en su Don Juan, van transformando el personaje, iniciando el mito literario. Del libertino original, Molière hace un librepensador que rechaza las creencias y los miedos absurdos. El impío simula convertirse y este pecado le lleva al castigo eterno.

Mozart, en Don Giovanni, (1787), lleva a don Juan a la música, mezclando lo alegre con lo patético del personaje, en un contraste de vida y muerte en el que se funda la esencia misma del mito. Podéis ver la ópera íntegra, con subtítulos. Fantástica, creedme:

El Don Juan romántico inglés, que el poeta Byron no llegó a terminar, exalta la libertad de la pasión. Pinchando en la imagen podéis leer la obra, en inglés, claro:

 

A partir del Romanticismo, la figura de don Juan sigue transformándose en todas las literaturas, persistiendo la tradición del don Juan salvado. Son famosos el de Edmond Rostand, de La última noche de don Juan (1913), y el marqués de Bradomín de las Sonatas de Valle-Inclán, un don Juan “feo, católico y sentimental”. Talante de superhombre tiene el de Hombre y Superman (1901) de Bernard Shaw, un don Juan misógino y socialista, frente al “hombre absurdo” de Albert Camus, en El mito de Sísifo.

Os incluyo, para terminar, tres versiones de don Juan. La primera es una versión cinematográfica de 1922. Está hecha en serio, pero el doblaje con una dicción vertiginosa (¿respiran los actores?) hace de ella una versión cómica:

La siguiente es la película Amar y morir en Sevilla de Víctor Barrera, una de las últimas versiones cinematográficas de la obra:

 

La última es para que os riáis: se trata del sketch de Les Luthiers titulado: Don Juan Tenorio o el convidado de piedra, una de dos. Disfrutadlo:

También podéis reír un rato con esta parodia que hicieron Cruz y Raya:

José Mota mezcla Don Juan Tenorio con La Guerra de las Galaxias:

Pero no termina aquí la lista de donjuanes. Don Juan es un mito y los mitos no mueren.

 

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Los textos argumentativos

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La escuela de Atenas de Rafael Sanzio

LOS TEXTOS ARGUMENTATIVOS

Denominamos argumentativos a los textos persuasivos que aportan argumentos a favor de una determinada conclusión (y en contra, por tanto, de otro punto de vista posible, que puede aparecer implícito o explícito en el texto). Los textos argumentativos explotan la faceta racional del ser humano. Por ello es fácilmente comprensible que una parte muy sustancial de la especulación científica o filosófica revista la forma de un texto argumentativo.

Cualquier dato, hecho, estado, proceso o acción puede emplearse como prueba a favor de una determinada conclusión. Ello implica que pueden utilizarse como argumentos secuencias textuales pertenecientes a otros tipos. La función de argumentos se la confiere su utilización discursiva como apoyos para una determinada conclusión.

A lo largo de estos días vamos a trabajar en clase estos aspectos de los textos argumentativos:

  • Definición de la argumentación.
  • Ámbitos de la argumentación.
  • Aspectos pragmáticos de la argumentación
  • Aspectos estructurales de la argumentación
    • Estructuras básicas de la argumentación.
    • Otras estructuras
  • Modelo de texto argumentativo
  • Aspectos lingüísticos del texto argumentativo.
    • Modalidad oracional
    • Rasgos sintácticos
    • Rasgos morfológicos
    • Marcadores argumentativos
    • Recursos expresivos.
  • Tipos de argumentos y formas de argumentación.
    • Argumentos según su capacidad persuasiva
    • Argumentos según su función.
    •  Argumentos según su contenido.
    • Argumentos según su finalidad:
      • Argumentación racional:
        • Argumentación lógica
        • Argumentación analítica
      • Argumentación afectiva
  • Las falacias
    • Falacias que apelan a resortes psicológicos o afectivos.
    • Falacias que proceden de la ambigüedad del lenguaje
    • Falacias sustentadas en un razonamiento falso.

MATERIALES

Para trabajar todos estos contenidos os proporcionaré todos estos materiales:

  • Apuntes: en esta ocasión los apuntes son muy sencillos, ya que esta parte no se preguntará de manera teórica. Evaluaré este apartado por medio de la realización práctica de una argumentación y su defensa pública. Dejaré, como siempre, una copia en clase, pero os proporciono también la versión digital:

LOS TEXTOS ARGUMENTATIVOS (Curso 2018-2019)

  • Presentación: trabajaremos en clase con esta presentación. Si os interesa, la podéis descargar aquí:

Los textos argumentativos

También la puedes ver aquí:

  • Actividades: 

ACTIVIDADES TEXTOS ARGUMENTATIVOS

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Clases de oraciones simples

lengualoscantos.com

En esta unidad, el trabajo gramatical tiene como objetivo consolidar el conocimiento de la sintaxis del castellano revisando los distintos tipos de oraciones simples según la estructura de su predicado y estudiando las características estructurales de cada una de ellas.  Con esto pretendemos afianzar la práctica del análisis sintáctico de enunciados y textos.

Nuestros objetivos en esta unidad son los siguientes:

  • Consolidar la técnica y el esquema del análisis sintáctico de oraciones simples.
  • Conocer los diferentes tipos de oraciones simple según la estructura de su predicado y ser capaz de explicar sus características.
  • Distinguir y caracterizar los tipos de predicados en castellano.
  • Diferenciar con claridad las estructuras reflexivas y pseudorreflesivas, pasivas reflejas e impersonales con se.
  • Relacionar los distintos tipos de se con las respectivas estructuras gramaticales en que aparecen.
  • Dar cuenta de las relaciones sintácticas en oraciones simples mediante un esquema de análisis claro y coherente.
  • Aplicar los conocimientos gramaticales y de la norma lingüística en la comprensión de textos ajenos y en la composición correcta de textos propios.

MATERIALES

Para trabajar estos objetivos, contamos con el libro de texto y los materiales proporcionados en clase que os podéis descargar aquí:

Si no os apetece descargar la presentación, la podéis ver aquí:

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