La literatura realista (2ª mitad del siglo XIX): apuntes y ppt.

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Durante los últimos años de la década de los cuarenta del siglo XIX se venía produciendo un progresivo afianzamiento de la burguesía que, cada vez con mayor fuerza, se habría de perfilar como la clase social dominante. La mentalidad pragmática y conservadora, característica de la clase burguesa, atempera la exaltación de los presupuestos y actitudes del liberalismo de principios del siglo XIX; y las posiciones políticas derivan hacia la moderación y el eclecticismo. Al mismo tiempo, y en lucha con este predominio de lo burgués, comienzan a desarrollarse los movimientos socio-políticos en defensa de las clases trabajadoras: socialismo, comunismo y anarquismo, con sus múltiples variantes.

El positivismo, el experimentalismo y otras corrientes filosóficas pragmáticas y cientifistas, que ya venían gestándose en la primera mitad del siglo, son predominantes y características de esta época, dejando relegado y soterrado el idealismo hegeliano —el gran sistema filosófico romántico—, pero ni superado ni agotado, puesto que en él se sustentan los grandes sistemas en que se basan los movimientos proletarios, como, por ejemplo, el marxismo.

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Agusto Comte

El positivismo del francés Augusto Comte (1798-1857) postula el análisis empírico de la realidad. Se trata de la implantación definitiva del método científico: el conocimiento se alcanza por medio de la observación, la experimentación de fenómenos y la comprobación según las leyes causales (esto es, causa-efecto) y el establecimiento de un sistema que relaciona los elementos. Esta preocupación por la realidad conduce al realismo literario. El escritor francés Stendhal (seudónimo de Henri Beyle) sentenció el cambio para la narrativa de la época: “La novela es un espejo paseado a lo largo del camino real”.

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Karl Marx

El materialismo histórico (Manifiesto Comunista, 1847, de Marx y Engels) postula que el hombre es un productor de bienes: las clases sociales son el resultado de las relaciones de producción; nacimientos y situaciones de vida distintos, bienes e intereses diferenciados crean clases sociales muy diversas y opuestas. La historia, según los materialista históricos, es una lucha constante entre clases sociales englobados en dos grandes sectores: los que tienen los medios de producción o el dinero (esto es, el capital) y los explotados (es decir, el proletariado).

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Charles Darwin

En el último tramo del siglo se extienden otras teorías científicas que repercuten en la visión del mundo: el evolucionismo y las leyes genéticas. Charles Darwin establece, desde 1859; sus teorías evolucionistas: en el ecosistema de la vida solo sobreviven las especies más fuertes y capacitadas para adaptarse al medio; se transmiten rasgos familiares. Todo ello, supone la base científica que da paso al Naturalismo literario.

Por ello los escritores realistas acuden a dos instrumentos: la novela como medio de representación del mundo contemporáneo, especialmente el urbano, y un ideal lingüístico basado en la sobriedad y el verismo. Así, la lengua literaria se define por la profundización en las posibilidades descriptivas del idioma y por la introducción del habla cotidiana en los diálogos.

Estos cambios sociales e ideológicos se reflejan y se dejan sentir, lógicamente, en la literatura. A partir de 1844, fecha del estreno de Don Juan Tenorio, de Zorrilla— por dar una fecha significativa—, se puede considerar terminado el auge o periodo culminante del Romanticismo español. Pero esto no quiere decir que tan importante movimiento literario, cultural e histórico esté agotado de manera definitiva. Se ha hablado de un “declinar de las tendencias románticas” a partir de 1849 —fecha de publicación de la novela, La Gaviota, de Fernán Caballero—e, incluso, de un acabamiento o finalización del Romanticismo, pero esto es inexacto; mejor habría que decir que, a partir de esta fecha, se produce un desarrollo paulatino y diversificado de las distintas facetas y aspectos latentes en el Romanticismo, que se formalizan en diversos géneros y con diversas tendencias.

El realismo

albertineEn el Romanticismo los géneros característicos, como ya se ha visto, eran el drama en verso y la poesía narrativa, ambos de carácter histórico-legendario, y, en prosa, el cuadro de costumbres, este con frecuencia en forma de artículo periodístico, y la novela histórica. En esta nueva época literaria, la poesía pasa a un segundo plano ante el ímpetu de la prosa, el drama cede el puesto preponderante a los géneros narrativos, especialmente a la novela, y los temas históricos y legendarios, aunque no se abandonan del todo, quedan relegados ante la importancia de la problemática de la sociedad actual —el “aquí y el ahora”— y, en particular, del cerrado mundo burgués.

martineauEl realismo, pues, desarrolla ciertas facetas del Romanticismo, intensifica algunos de sus aspectos —sobre todo en la poesía y el drama—, prescinde de otros y, desde luego, innova. Así, en el cultivo de la novela realista — género de máxima importancia y predominante en esta época— , los escritores tratan de combatir el perspectivismo subjetivo y el individualismo romántico, tratando, por el contrario, de centrarse en lo concreto y actual; rechazan lo fantástico y maravilloso, pues les interesa, con preferencia, lo real, lo que, de hecho, sucede y acontece, y lo sentimental está intencionalmente frenado en este tipo de novela — aunque ocurre lo contrario en la mejor poesía de esta época (Bécquer y Rosalía de Castro)—; ya no interesa lo exótico y extravagante o, como era característico en el cuadro costumbrista romántico, lo específico y pintoresco, sino lo cotidiano, general y paradigmático; y, aunque nunca se abandonó del todo, el pasado no está en el punto de mira de los novelistas de este periodo, sino que la mirada del escritor se centra en la problemática más actual posible. Todos estos aspectos diferencian considerablemente la narrativa realista de la romántica.

realismo2-1Por otra parte, el cultivo del cuadro costumbrista romántico había adiestrado a los escritores en la observación detallista y pormenorizada de tipos y costumbres, de ambientes y particularidades específicas de las sociedad locales y regionales. Este carácter regionalista se mantiene en mayor o menor grado, e, incluso, en algunos casos, se intensifica en las novelas realistas en todas sus manifestaciones: desde los primeros autores —Fernán Caballero y Alarcón, todavía muy ligados al Romanticismo y auténticos costumbristas—, pasando por los más grandes representantes del género — Galdós, Clarín y Pardo Bazán—, hasta los últimos novelistas, ya a comienzos del siglo XX— Palacio Valdés y Blasco Ibáñez.

Y para terminar, un vídeo sobre el Realismo. En poco más de 3 minutos, un buen resumen de la corriente literaria:

El naturalismo

97k/28/huty/7506/12A partir de la década de los ochenta aparece una nueva corriente novelística, procedente de Francia, que se llamó naturalismo. Este término, en principio, tiene el mismo significado que Realismo, pero, a partir de las novelas del francés Émile Zola, pasó a significar una particular tendencia o escuela del Realismo. El naturalismo francés, más que una tendencia literaria, es una concepción del hombre, que se manifiesta en un tipo de novela que pretende ser una obra científica en la que se estudia y analiza la realidad humana como producto del determinismo biológico y ambiental. Así, pues, para Zola, el hombre es un ser determinado por la herencia genética y sin salida posible. Los personajes de Zola son seres tarados física y psíquicamente, presentados con una minuciosidad analítica y determinista propia de un científico en su laboratorio. Además, los naturalistas llevan a sus últimas consecuencias los afanes de objetividad y observación pormenorizada de la realidad. El autor desaparece por completo tras el descarnado y crudo mundo novelesco por el que desfilan sus personajes-hormigas vistos con potente microscopio; asimismo, la reproducción del lenguaje, según clase, región, etc., es aún más minuciosa y precisa que en los realistas.

En España, el naturalismo levantó grandes polémicas; y, aunque las obras de Zola se conocieron y leyeron en fechas tempranas, sin embargo, no fueron nunca del todo admitidas como modelos, dado el materialismo, el determinismo y las ideas socialistas subyacentes en la obra del gran escritor francés. En general, fueron violentamente rechazadas por los amplios sectores reaccionarios y alabadas o defendidas, solo en parte, por personas de talante abierto y progresista.

Aunque los mejores autores del realismo español fueron tildados de naturalistas y adictos a Zola, su “naturalismo” no pasó de ser una cierta aproximación a las técnicas de observación y experimentación que Zola puso de moda— como ya se ha visto—; pero se puede decir que, además, el naturalismo enseñó a los escritores españoles a perder el miedo de presentar los aspectos más crudos y, a veces, escabrosos de la realidad, como forma de denuncia de las lacras y miserias del pueblo, provocadas por la endémica injusticia social española.

emilia-pardo-bA pesar de que la primera persona que se atrevió a hablar de Zola y a defender su modo de novelar, públicamente y por escrito, fue Emilia Pardo Bazán en su obra La cuestión palpitante (1882-1883), serie de artículos más tarde recopilados en libro, sin embargo, la primera gran novela española de influjo naturalista es La desheredada (1881) de Pérez Galdós, a la que podrían añadirse El señorito Octavio (1881), de Palacio Valdés, y La tribuna (1882), de Pardo Bazán; y las de mayor calidad dentro de esta tendencia son La Regenta (1884-1885), de ‘Clarín’, y Los pazos de Ulloa y La madre Naturaleza (1886-7), ambas de Pardo Bazán. La influencia naturalista se mantuvo hasta finales del siglo XIX y principios del XX, en el último gran escritor realista, el valenciano Vicente Blasco Ibáñez, e incluso se dejó sentir en escritores de postura ultraconservadora y, por tanto, totalmente contrarios a la ideología del naturalismo, como es el caso del santanderino José María de Pereda.

MATERIALES

  • APUNTES: Como recordáis, sin duda, los apuntes de la Literatura del siglo XIX incluyen ya el Realismo y el Naturalismo. Por si acaso, os los incluyo:

LITERATURA SIGLO XIX (Curso 2017-2018)

  • PRESENTACIÓN: También podéis descargar la presentación de ppt. con la que vamos a trabajar en clase:

LA LITERATURA DE LA 2ª MITAD DEL SIGLO XIX (REALISMO)

  • TEXTOS: Una selección de textos para preparar el comentario del examen:

TEXTOS – LITERATURA SEGUNDA MITAD SIGLO XIX

 

[Fuentes: FERNÁNDEZ  SANTOS, Alonso [et al.] (1992), Literatura 2º, Barcelona: Magisterio Casals; ARROYO CANTÓN, Carlos [et al.] (2006), Lengua castellana y Literatura 1º de Bachillerato, Madrid: Oxford; GARCÍA MADRAZO, Pilar [et al.], (2008) Lengua castellana y literatura 1º de Bachillerato, Zaragoza: Edelvives. Proyecto Zoom;  MELÉNDEZ, Isabel [et al.], (1996) Lengua y literatura castellana 4º ESO,Madrid: ESLA; PASCUAL, José A. [et al.](2008) Lengua y literatura 1º Bachillerato, Madrid: Santillana.]

 

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Don Álvaro o la fuerza del sino de Ángel de Saavedra, duque de Rivas

El drama romántico se inició con el estreno de La conjuración de Venecia (1834), de Martínez de la Rosa; Macías (1834), de Larra, y Don Álvaro o la fuerza del sino (1835), del duque de Rivas. El estreno de Don Álvaro o la fuerza del sino supuso el triunfo de la nueva estética en España, constituyéndose la obra en modelo de drama romántico.

¿Quién fue el duque de Rivas? Sin llegar a los extremos románticos de Espronceda, la biografía de Ángel de Saavedra tampoco está mal. Leedla.

Nació en una familia noble y se educó con los jesuitas. Enrolado en el ejército, luchó con los franceses. Con el retorno de Fernando VII fue condenado a muerte, se exilió a varios países de Europa y, por fin, se instaló en París. Regresó en 1834 (época en la que le pintaron el retrato que veis a la izquierda) y se dedicó a la literatura y a otras actividades culturales (académico, presidente del Ateneo), ya que había heredado el título nobiliario por el que se le conoce y una gran fortuna. En 1836 se vio obligado nuevamente a exiliarse, esta vez por un año. Hacia el final de su vida, además de ejercer su labor como diplomático, colaboró con muchas instituciones, entre ellas la Real Academia Española, de la que fue director.

Entre sus obras cabe destacar El moro expósito (1834), poema narrativo que desarrolla una leyenda tradicional; comedias como Tanto vales cuanto tienes (1840), y, sobre todo, los Romances históricos (1841), que tratan sobre episodios o personajes de relevancia en la historia española.

La Biblioteca Virtual Cervantes nos ofrece una página dedicada al autor. Pinchad en la imagen y podréis conocer más sobre la vida y la obra del duque de Rivas:

Su obra más conocida es, como hemos señalado antes, Don Álvaro o la fuerza del sino. El tema principal de esta obra es la fatalidad o el sino adverso que persigue a don Álvaro hasta destruirlo totalmente. La obra es una acumulación de casualidades contra las que nada puede hacer la voluntad del protagonista. Aparecen otros temas como el amor apasionado y puro, los convencionalismos sociales y un sentido desproporcionado del honor.

Don Álvaro responde a todas las características del héroe romántico: gallardo, valiente, generoso, apasionado, de origen desconocido y querido popularmente. Doña Leonor es también la amada dulce y víctima de una familia deshumanizada y convencional, que representa a los antagonistas de la obra; doña Leonor se debatirá entre los sentimientos familiares y los que le inspira don Álvaro. Los demás personajes son meras comparsas que acompañan a los personajes.

Este drama rompe con el estilo neoclásico. No sigue las tres unidades, ya que transcurre en varios años y en distintos lugares, y mezcla lo trágico y lo cómico. Intercala escenas en prosa con otras en verso, así como fragmentos de lenguaje retórico junto a otros en que se reproduce el habla popular. Su autor, el duque de Rivas, que fue dibujante y pintor, construye las escenas como cuadros, concediendo gran importancia  a los efectos de iluminación y sonido.

¿Queréis leerla? Muy fácil, haced clic en la imagen

¿Queréis ver la representación? Más fácil todavía, sólo tenéis que preparar las palomitas y darle al play. La obra viene precedida por una semblanza del autor y la obra (dos minutitos de nada). Sigue la representación de la obra. Es en blanco y negro, pero hemos quedado que eso no os importa, ¿no?

 

La ópera de Giuseppe Verdi, La forza del destino, está inspirada en la obra del duque de Rivas, con una escena adaptada de Wallensteins Lager de Friedrich Schiller. Fue representada por vez primera en el Teatro Bolshói de San Petersburgo, Rusia, el 10 de noviembre de 1862. A continuación, os incluyo la famosísima obertura:

Ésta es la escena final, llena de emoción romántica. Los subtítulos están en francés:

ACTIVIDADES

Podéis realizar las actividades que proponen en la web http://www.edu365cat pinchando en la imagen:

Aunque también incluye actividades de otros géneros y autores románticos, pueden resultaros útiles los ejercicios que ha preparado el profesor M. Santo.

Son interesantes también estas actividades propuestas desde Didactalia.

Estas actividades de Educarex repasan toda la literatura romántica. Haced clic en el teatro romántico para repasar esta parte. Cuidado, hay que permitir que vuestro ordenador ejecute el programa Flash:

El Romanticismo.jpg

Se repasa todo el Romanticismo con las actividades del infatigable Manuel Santo. Haced clic aquí

CURIOSIDADES

Como hemos dicho, el duque de Rivas escribió unos famosísimos Romances históricos, género, como sabéis, de gran éxito en el Romanticismo. Podéis oír la intensa lectura que el actor Adolfo Marsillac hizo del romance Un castellano leal. Ya sabéis haced clic en la imagen:

Para los cotillas irredentos (como yo) os ofrezco una imagen del palacio del duque de Rivas en Madrid. Está en la calle Duque de Rivas, 1 (como era de esperar). La información procede de la web http://www.madridhistorico.com.:

En el solar donde hoy se encuentra este palacio, que comprendía las casas 9 y 10 de la antigua manzana 160 de la Corte y teniendo por vecinas a las monjas del convento de la Concepción Jerónima, ya se encontraba en el siglo XVIII la residencia de la casa nobiliaria de Rivas, aunque entonces como marqueses, pues el título de duque no fue concedido hasta 1793.
La antigua residencia, que nada menos se remonta a 1499, era un típico caserón fortaleza con fachada renacentista y organizada al gusto castellano. Lindaba por una de sus fachadas con una plazuela de pequeñas dimensiones que finalizaba en los muros del convento y que tenía su mismo nombre, hoy desaparecida y reemplazada por la calle del Duque de Rivas.
El 6 de diciembre de 1835 el duque de Rivas leyó en los salones de este palacio el discurso inaugural del Ateneo Científico y Literario, que de nuevo comenzaba su andadura tras haber permanecido inactivo durante la última década del reinado de Fernando VII.
El palacio actual es producto de una profunda reforma del viejo caserón que el duque encargó en 1843 al arquitecto Francisco Javier Mariategui, en la que además se añadió un piso y se ampliaron las torres de los extremos hasta alcanzar la altura de la torre primitiva.
En 1875 adquirió el palacio Teobaldo de Saavedra Cueto Ramírez de Baquedano, intitulado como Marqués de Viana el 2 de julio de ese mismo año y pariente del Duque de Rivas. En 1890 al producirse el traslado de las monjas jerónimas a su nuevo edificio en la calle de Lista –hoy de José Ortega y Gasset- el viejo convento fue demolido y sus solares vendidos. Los terrenos donde estuvo la antigua huerta del convento fueron adquiridos por el Marqués de Viana para construir el jardín que le faltaba a su palacio.
En 1956 el palacio fue adquirido por el Ministerio de Asuntos Exteriores, que se encuentra en el vecino palacio de Santa Cruz, con la finalidad de instalar la residencia del ministro y de contar con salas elegantes y espaciosas donde celebrar recepciones oficiales.
[Fuentes: Santos Alonso Fernández, Antonio López Martínez, Pedro Lumbreras García, Azucena Pérez Tolón: Literatura 2º, Vitoria, Magisterio Casals, 1992; José A. Pascual, Alberto Blecua y otros, Lengua y Literatura, Serie Núcleo, 1º de Bachillerato, Madrid, Santillana, 2008; Carlos Arroyo, Perla Berlato, Mabel Mendoza: Lengua castellana y Literatura 2º , Proyecto Exedra, Madrid, Oxford, 2008. Imágenes Wikipedia, Biblioteca Virtual Cervantes.]

 

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Mariano José de Larra

En el Museo del Romanticismo de Madrid se conserva este retrato de Larra que pintó José Gutiérrez de la Vega. Como sabemos, Larra nació en Madrid en 1809. Con la llegada de Fernando VII, su familia emigró a Francia. Regresó a España en 1818 y cursó estudios universitarios. Se casó en 1829 y tuvo tres hijos, pero se separó en 1834.

En 1828 fundó la revista El Duende Satírico del Día, de la que sólo aparecieron cinco números. En 1832 lo intentó de nuevo con El Pobrecito Hablador, también de corta vida. Colaboró en La Revista Española, El Observador, La Revista-Mensajera y El Español. En estas publicaciones firmó con el seudónimo de Fígaro, personaje que aparece en sus artículos como observador y crítico.

Defensor de las ideas liberales, vio traicionar estos principios a ministros que decían aplicarlos; en 1836 apoyó al gobierno conservador, lo que le valió muchas críticas. A la decepción política se unió la amorosa: en 1837 rompió con su amante, Dolores Armijo, y cayó en una profunda depresión que lo llevó al suicidio a los veintiocho años.

Como sabéis, José Zorrilla leyó un poema en el entierro de Larra. He encontrado este vídeo donde podéis oír los versos que Zorrilla dedicó a Larra. La lectura es muy “romántica”… Vedlo y juzgad:

La periodista Nieves Concostrina en su sección del programa “Polvo eres” dentro de No es un día cualquiera de Pepa Bueno en RNE nos cuenta la interesante historia de los tres entierros de Larra:

<a href=”http://www.ivoox.com/tres-entierros-larra-audios-mp3_rf_3683614_1.html&#8221; title=”Los tres entierros de Larra”>Ir a descargar</a>

Podéis leer este artículo de Paula Arenas, publicado en 2009 en el periódico 20 minutos, titulado Larra, el romántico que murió por desamor, donde podéis aprender más cosas sobre la vida y la muerte de nuestro poeta.

Frente al humor alegre y benévolo de Mesonero Romanos y el genio bondadoso de Estébanez Calderón, Mariano José de Larra representa, con sus artículos, el espíritu crítico y agudo y la sátira mordaz. Su ideología liberal chocaba frontalmente con la realidad sociopolítica del país. Y, otra vez, como antes hicieran Quevedo y Cadalso, y más tarde, Clarín, Galdós y la Generación del 98, Larra, implacable con los males de España, intenta dirigir la opinión pública hacia “un porvenir mejor”, dando a sus escritos el “carácter útil y progresivo” que él defendía para la literatura.

Guiado por los criterios de libertad y verdad, el pensamiento de Larra es muy moderno: la humanidad es y debe ser una gran familia. Denuncia y se opone a la negligencia, opresión y corrupción de las clases dirigentes; a la pena de muerte y al estado de las cárceles en España; al atraso e inmovilismo del país. Defiende apasionadamente las artes, las ciencias, las cosas útiles que traen la prosperidad de los pueblos; la libertad de expresión y de estilo: “No somos ni queremos ser puristas”, afirma; y también: “Las lenguas siguen las marchas de los progresos y de las ideas”. La prosa de Larra es  ágil, viva y flexible.

Si os interesa saber algo más sobre Larra, como siempre podemos consultar la página de autor de la Biblioteca Virtual Cervantes:

También podéis recabar mucha y variada información sobre el autor en esta página de Materiales de Lengua:

LOS ARTÍCULOS DE LARRA

Larra publicó numerosos artículos de opinión en distintos folletos, revistas y periódicos de la época. En muchos artículos, el escritor ofrece un panorama completo de la realidad del momento y critica asuntos de distintas índole: literarios, políticos, sociales…

Los textos más celebres de Larra son los denominados “artículos de costumbres” en los que el autor vertebra su aguda crítica en torno a alguna anécdota que recrea o inventa.

Tradicionalmente, los artículos de Larra se han clasificado en tres grupos temáticos: artículos de  costumbres, artículos políticos y artículos literarios. En todos ellos el autor se vale de una crítica mordaz para expresar sus ideas románticos: el inconformismo, los deseos de progreso, la voluntad europeísta…

Larra concibe la sociedad española como un complejo entramado de costumbres, ideas, políticas, cultura, creencias y convicciones morales.

LEER LOS ARTÍCULOS DE LARRA

Los artículos de Larra se publicaron agrupados en cinco tomos (tres aparecidos en 1835 y dos en 1837), con el título Colección de artículos dramáticos, literarios, políticos y de costumbres. Si os apetece leerlos, sólo tenéis que pinchar en la imagen. Sí, se trata de la pistola con la que supuestamente Larra se suicidó, se conserva, junto con algunos otros objetos de su propiedad en el Museo del Romanticismo.

 

OÍR LOS ARTÍCULOS DE LARRA

Los que prefieren oírlos, sólo tienen que pinchar en la imagen del niño romántico. Podéis oír los artículos: El casarse pronto y mal;  El castellano viejo;  El Día de Difuntos de 1836; La educación de entonces; Literatura; Mi nombre y mis propósitos; Modos de vivir que no dan de vivir. Oficios menudos; El mundo todo es máscaras.Todo el año es carnaval; La Nochebuena de 1836. Yo y mi criado. Delirio filosófico; La vida de Madrid y Vuelva usted mañana.

EL DONCEL DE DON ENRIQUE EL DOLIENTE

Larra también escribió novela histórica: El doncel de don Enrique el Doliente. La novela gira en torno al adulterio de Macías y Elvira, dama de alta alcurnia castellana que ha casado con Fernán Pérez de Vadillo, hidalgo y prominente miembro de la corte de Enrique III. Precisamente es el rey y su corte quienes sirven de marco histórico para la novela. Enrique de Villena, tío del rey, desea deshacerse de su esposa María Albornoz para convertirse en maestre de la Orden de Calatrava. Elvira, camarera de doña María, pretende frustrar las intrigas de Villena, con la ayuda de Macías. Pero Fernán Vadillo descubre el engaño de su mujer y mata a Macías, mientras que Elvira pierde la razón.

LA EXPOSICIÓN: LARRA: FÍGARO DE VUELTA (1809-2009)

La Biblioteca Nacional de España acogió en el 2009 la exposición Larra: Fígaro de vuelta (1809-2009) organizada la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales con motivo del segundo centenario del nacimiento de Mariano José de Larra.

Os incluyo el vídeo de la exposición, que fue comisariada por Leonardo Romero Tomar,  y que reunió ciento cincuenta piezas que abarcan documentos autógrafos, libros, artículos, muebles, grabados, cuadros y grabaciones musicales relacionadas con la figura y la obra del que está considerado como el primer escritor moderno profesionalizado de la literatura española. Entre las piezas expuestas destacan obras como El Doncel de Don Enrique el Doliente o Ideario español de Larra, Poesías de Don José Zorrilla, un ejemplar de 1834 de Revista española, un Retrato de Espronceda pintado por Antonio María Esquivel hacia 1846 o los cuentos que Eduardo Zúñiga escribió en 1999 a partir de la figura de Larra en Flores de plomo.

SABER MÁS SOBRE LARRA…

No os perdáis este  interesante vídeo de la UNED sobre nuestro autor titulado Larra o la desesperación creadora:

Ya hemos visto en otras ocasiones vídeos de este programa de Telemadrid que se llama El punto sobre la historia y que analiza, de forma muy divertida, la vida de escritores relacionados con Madrid. Podéis ver este dedicado a Mariano José de Larra, que ellos titulan La vida de Larra, un auténtico culebrón:

El programa Documentos de Radio Nacional de España realizó en el año 2009 este homenaje al escritor Mariano José de Larra. Escuchadlo, es muy interesante. Ya sabéis, pinchad en el logo:

También la TVE realizó un reportaje muy interesante titulado: Bicentenario de Larra. H

Larra

Podéis escuchar también este documental, elaborado por la UNED sobre la figura del autor. Lo de siempre, pinchad en el logo.

[Fuentes: Carlos Arroyo, Perla Berlato y Mabel Mendoza, Lengua castellana y Literatura 2º de Bachillerato,Madrid, Oxford, 2002; Isabel Meléndez, Antonio Romero y Juana Delgado, Lengua y Literatura castellana, 4º ESO, Madrid, ESLA, 1996; Pilar García Madrazo, Carmen Moragón Gordón y José Manuel García Lamas, Lengua castellana y Literatura, 1º de Bachillerato, Zaragoza, Edelvives, 2008. Imágenes: Retrato de Mariano José de Larra (educa.madrid.org); pistola de Larra (lenguayliteraturaairen.blogspot.com; niño oyendo música (pncmb.blogspot.com; portada del Macías (Biblioteca Virtual Cervantes)]

 

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Museo del Romanticismo

El Romanticismo tiene su propio museo en Madrid, el Museo del Romanticismo, antes denominado Museo Romántico.  En la página web del museo nos cuentan su historia:

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Juan Banzos, Bañistas
 

El Museo Romántico fue creado por  Benigno de la Vega-Inclán y Flaquer, II Marqués de la Vega-Inclán (1858-1942), por donación al Estado en 1921, después de haber presentado un conjunto importante de cuadros, muebles y objetos de su propiedad, en una exposición organizada por la Sociedad de Amigos del Arte, como anticipo de lo que sería el futuro museo.

 

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Carmen Miralpeix Delgado Meneses, por José Delgado Meneses
 

Estos fondos se instalaron, desde el principio, en su actual sede, en el número 13 de la calle San Mateo de Madrid, en un edificio construido en 1776 bajo la dirección del arquitecto Manuel Rodríguez. En 1850 el inmueble pasó a ser propiedad del Conde de la Puebla Maestre y después, desde junio de 1921, fue sede de la Comisaría Regia de Turismo, organismo creado por Vega-Inclán.

GW01.C03.01.06_7Arpa, Sebastián Erard

 La inauguración del Museo tuvo lugar en el año 1924, con obras pertenecientes a su fundador, a las que se añadieron donaciones y depósitos de personalidades del momento, como los dos cuadros de Alenza donados por el Marqués de Cerralbo u objetos pertenecientes a grandes literatos como Mariano José de Larra, José de Zorrilla, o Juan Ramón Jiménez.

GW01.C03.01.03_1Inmediatamente, el Museo fue objeto de un vivo interés por parte de los más grandes intelectuales del momento, como José Ortega y Gasset, Francisco Sánchez Cantón o el Marqués de Lozoya. Con posterioridad, durante la Guerra Civil, la importancia de la institución quedó subrayada por el hecho de nombrar como director del Museo Romántico a una personalidad tan emblemática como la de Rafael Alberti, con lo que quedaba garantizada la protección del rico patrimonio custodiado en él.

 

Con el transcurso de los años, la colección del Museo ha ido enriqueciéndose con todo tipo de adquisiciones, donaciones y depósitos, que logran completar la visión global que la institución quiere ofrecer a sus visitantes sobre el Romanticismo en España, enfatizándose así su condición de Casa-Museo.

El Museo Romántico cerró sus puertas en 2001 para acometer una reforma integral del edificio, que también incluye una reordenación de sus salas y del discurso expositivo. En 2009 se produce su reapertura, bajo la nueva denominación de Museo de Romanticismo, más acorde con sus contenidos.

Si vais a Madrid, no dudéis en visitar el Museo del Romanticismo, además de aprender muchísimas cosas sobre cómo vivían los hombres y las mujeres de esta época, podéis tomar una taza de té y un trozo de pastel en el fantástico jardín del Museo.

Pero si no tenéis pensado viajar a Madrid, podéis hacer este recorrido virtual:

Salas I-V:

Salas VI-XIII

Salas XIV al XXIV

Salas XXV-XXVI

Si queréis saber más, sólo tenéis que pinchar en la imagen. Entraréis en la página web del Museo del Romanticismo. Allí encontraréis información sobre horarios, precios, la colección que se expone, etcétera. Seguro que os encantará.

[Texto e imágenes: museoromanticismo.mcu.es]

 

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Comentario de un texto romántico: El estudiante de Salamanca de Espronceda

 
 
Una calle estrecha y alta,
la calle del Ataúd
cual si de negro crespón,
lóbrego eterno capuz
la vistiera, siempre oscura
y de noche sin más luz
que la lámpara que alumbra
una imagen de Jesús, 
atraviesa el embozado
la espada en la mano aún, 
que lanzó vivo reflejo
al pasara frente a la cruz.
 
Cual suele la luna tras lóbrega nube
con franjas de plata bordarla en redor,
y luego si el viento la agita, la sube,
disuelta a los aires en blanco vapor:
 
Así vaga sombra de luz y de nieblas,
mística y aérea dudosa visión,
ya brilla, o la esconden las densas tinieblas
cual dulce esperanza, cual vana ilusión.
 
La noche sombría, la noche ya entrada,
la lámpara triste ya pronta a expirar,
que a veces alumbra la imagen sagrada
y a veces se esconde la sombra a aumentar.
 
El vago fantasma que acaso aparece,
y acaso se acerca con rápido pie,
y acaso en las sombras tal vez desaparece,
cual ánima en pena del hombre que fue,
 
al más temerario corazón de acero
recelo inspirara, pusiera pavor;
al más maldicente feroz bandolero
el rezo a los labios trajera el temor.
 
Mas no al embozado, que aún sangre su espada
destila, el fantasma terror infundió,
y, el arma en la mano con fuerza empuñada,
osado a su encuentro despacio avanzó.
 

Presentación

El fragmento pertenece a la primera parte de El estudiante de Salamanca de José de Espronceda. Es un poema narrativo en el que se refunden elementos de la tradición literaria como la leyenda de don Juan, el mundo de ultratumba y la visión de su propio entierro. En esta primera parte se dibuja la fisonomía del protagonista, en un ambiente sombrío y misterioso, que enlazará con la parte cuarta de la obra rompiendo la linealidad de la estructura.

Análisis del contenido

El tema del fragmento es la recreación de un ambiente tenebroso en el que un embozado audaz y un fantasma van a encontrarse. La temeridad del personaje y el elemento sobrenatural se funden en esta escena.

Se puede dividir el fragmento en tres partes:

a) Los doce primeros versos son una descripción de una calle en la oscuridad de la noche que es atravesada por un transeúnte embozado.

b) Cinco serventesios, descripción de una visión fantasmagórica que se pasea también por esa misma calle, que aparece y desaparece e inspira temor y recelo.

c) El último serventesio anuncia un próximo encuentro entre las dos figuras. El fragmento termina en un momento clave de la narración, dejando en suspense el desenlace: “osado a su encuentro despacio avanzó.

Análisis de la forma

A pesar de ser una escena breve, vemos ya el uso de la polimetría característico de la obra:

Los doce primeros versos de arte menor están estructurados en forma de romance, riman en asonante los pares y los impares quedan libres, con la particularidad de que tienen rima aguda (ataúd, capuz, luz, Jesús, aún, cruz…), característica del estilo de Espronceda. Aparecen encabalgamientos frecuentes: suaves (entre los versos 7 y 8 o entre los versos 11 y 12), y abruptos (versos 4 y 5).

Los siguientes versos son dodecasílabos y están estructurados en serventesios con rima consonante ABAB. También algunos versos terminan en sílaba aguda que, como en el caso anterior, aumentan la sonoridad de la estrofa. Se observan también encabalgamientos suaves (entre los versos 15 y 16, entre el 31 y 32) y abruptos (entre los versos 29 y 30 y entre el 33 y 34).

El ritmo marcado que se consigue con esta polimetría y con la rima aguda se refuerza con la utilización de figuras fónicas como la anáfora que producen una reiteración de elementos y un ritmo musical: “y acaso se acerca… (v.26)”; “y acaso en las sombras…(v. 27). En este sentido se producen también las simetrías binarias o bimembraciones: “ya brilla, o la esconden” (v. 19); “cual dulce esperanza, cual vana ilusión; la calle sombría / la noche ya entrada; que a veces alumbra… y a veces se esconde (v. 20-24)”.

El texto es una muestra típica de construcción romántica en la que podemos analizar los siguientes elementos:

a) Recreación de un ambiente nocturno y tenebroso: “calle del Ataúd, noche oscura, lóbrega nube, densas tinieblas”, etc.

b) Gusto por lo misterioso, lo fantasmal y lo etéreo (“mística, aérea visión, vago fantasma, ánima en pena”, etc.)

c) Retrato del personaje temerario: don Félix de Montemas, el caballero embozado que acaba de matar a alguien y que descubre una figura fantasmagórica frente a la que no siente miedo, sino curiosidad.

El texto presenta desajustes sintácticos, oraciones largas y complejas con un gran hipérbaton. Con ello se pretende mostrar una escena dinámica e intensa. La primera oración corresponde a los doce primeros versos. El sujeto de esta oración aparece en el verso 9. El resultado de ordenar el hipérbaton sería: “El embozado atraviesa una calle estrella y alta, la calle del Ataúd, cual si un lóbrego eterno capuz la vistiera de negro crespón, siempre oscura y de noche sin más luz que la lámpara que alumbra la imagen de Jesús, (el embozado lleva) la espada en la mano aún, que lanzó vivo reflejo al pasar frente a la cruz.”

Los dos primeros serventesios forman parte también de una unidad temática y sintáctica; el primero forma una proposición subordinada comparativa (“cual suele la luna…”) cuyo segundo elemento se encuentra en el segundo serventesio (“así vaga sombra…”).

En los tres últimos serventesios también hay una correlación sintáctica. El primer serventesio incluye el sujeto (“el vago fantasma”), en el segundo se encuentra el predicado (“inspira recelo al más temerario corazón de acero”) y una oración yuxtapuesta (“pusiera pavor”). El tercer serventesio incluye una oración coordinada adversativa con la anterior que podría resumirse así: “mas el fantasma no infundió terror al embozado”.

En cuanto al léxico utilizado, aparecen palabras que provocan fuertes imágenes con gran poder evocador y dinamismo. Es especialmente significativa la adjetivación antepuesta y prolija, como suele serlo siempre en Espronceda: “negro crespón, lóbrego eterno capuz, siempre oscura, vivo reflejo, lóbrega luna, blanco vapor, mística y aérea dudosa visión, densas tinieblas, dulce esperanza, vana ilusión…” Todos estos adjetivos refuerzan la antítesis oscuridad/ luz que atraviesa todo el fragmento, además de contribuir a generar un ambiente netamente romántico donde la noche y el misterio lo envuelven todo.  Cabe destacar también la adjetivación que caracteriza al protagonista: “temerario, maldiciente, feroz, osado…” típicos del héroe romántico.

Los sustantivos del texto giran también en torno a un campo semántico de luz y sombras: noche (“luna, nube, nieblas”), sombras (“tinieblas, fantasma”), luz (“lámpara, reflejo”).

Por último, hay que señalar la utilización de figuras retóricas que presentan el ambiente  tenebroso y oscuro a través de comparaciones (“cual si de negro…” (v.3); “cual dulce esperanza…” (v. 20) y antítesis (“oscura / luz; luz/ nieblas; aparece/ desaparece”).

Conclusión

En conclusión, la escena tiene un colorido romántico efectista: la noche y el misterio sobrenatural y fantasmagórico unidos en unos versos llenos de recursos retóricos y cambios narrativos. Es un poema lleno de énfasis, versificación polimétrica y tópicos románticos como: profusión de adjetivos, simetrías y yuxtaposiciones, un espíritu rebelde y temerario que se desprende de la temática y continuos cambios de ritmo. El texto es, sin duda, muestra representativa del gusto romántico.

[Fuente: Alonso Fernández Santos, Antonio López Martínez, Pedro Lumbreras García, Azucena Pérez Tolón, Literatura 2º, Editorial Magisterio Casals, 1992. Imagen: territoriovacio.blogspot.com]

 

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Pongámonos románticos… leamos a Espronceda

Mujer leyendo de Jean-Honoré Fragonard (blogelp.com)

Espronceda, liberal, conspirador, exiliado, turbulento y apasionado en su vida amorosa, es el ejemplo más claro de un romántico.

La obra poética de este escritor extremeño se inició con un poema épico, El Pelayo, y con poemas patrióticos en los que exaltó las ansias de libertad y el rechazo de la tiranía. Su consagración llegó con la aparición de las Canciones. Son seis composiciones referidas a tipos humanos marginales, símbolos de valores ideológicos y morales:  El verdugo, El reo de muerte, El mendigo, El canto del cosaco y La canción del pirata.

La canción del pirata es uno de los poetas más conocidos de la poesía española. Prácticamente todo el mundo conoce el principio del poema. La Canción del pirata, publicada en enero de 1835 en El Artista es una obra fundamental en la evolución de Espronceda y en la poesía romántica española. Todos los críticos han subrayado las cualidades formales de esta canción y han puesto de relieve las innovaciones métricas que contiene.

El crítico Robert Marrast, en su Introducción a Poesías líricas y fragmentos épicos de José de Espronceda,  destaca “la sencillez del vocabulario, la ausencia de toda fraseología convencional, que seguramente contribuyeron a la perdurable popularidad de estos versos.” Según este mismo crítico, Espronceda, con la Canción del pirata, “rompe no solo con el neoclasicismo, sino con el género caballeresco (romanticismo primitivo) para inventar un tipo de expresión poética totalmente nuevo.”

El  pirata es un tipo literario de larga tradición. El personaje de Espronceda pertenece al mismo tipo que el Moor de Schiller, el Robin Hood de Walter Scott, el corsario y el Lara de Byron, el don César de Bazán y el Hernani de Victor Hugo. Pero es la primera vez que aparece en la poesía española del siglo XIX un personaje que afirme y reivindique con orgullo su independencia frente a la sociedad, su amor a la libertad y su rebelión contra un mundo cuyos intereses y preocupaciones éticas le parecen irrisorios y absurdos.

Para aquellos a los que os gusta oír los textos, sólo tenéis que pinchar en la imagen. Leen La canción del pirata para vosotros los locutores de RNE en el programa La estación azul con motivo del bicentenario del nacimiento del poeta.

¿Queréis oírla en versión rap? Frank T, presentador de La Cuarta Parte en Radio 3, y Zenit interpretan esta versión rap de ‘La canción del pirata’ de José de Espronceda. Pinchad al nene rapero.

Para los que preferís leer vosotros mismos, aquí está:

Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,
por su bravura, El Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.
 
La luna en el mar riela
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y va el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Istambul:
 
Navega, velero mío
sin temor,
que ni enemigo navío
ni tormenta, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.
 
Veinte presas
hemos hecho
a despecho
del inglés
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.
 
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.
 
Allá; muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo aquí; tengo por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.
 
Y no hay playa,
sea cualquiera,
ni bandera
de esplendor,
que no sienta
mi derecho
y dé pechos mi valor.
 
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.
 
 
A la voz de “¡barco viene!”
es de ver
cómo vira y se previene
a todo trapo a escapar;
que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.
 
En las presas
yo divido
lo cogido
por igual;
sólo quiero
por riqueza
la belleza
sin rival.
 
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.
 
¡Sentenciado estoy a muerte!
Yo me río
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena,
colgaré de alguna antena,
quizá; en su propio navío
Y si caigo,
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,
cuando el yugo
del esclavo,
como un bravo,
sacudí.
 
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.
 
Son mi música mejor
aquilones,
el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.
 
Y del trueno
al son violento,
y del viento
al rebramar,
yo me duermo
sosegado,
arrullado
por el mar.
 
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Los poetas Nicolás Guillén y Vicente Huidobro parodiaron diferentes fragmentos de La canción del pirata. El de Guillén se basa prácticamente en cambios fonéticos, resaltando la intensa sonoridad del poema de Espronceda, pero el de Huidobro altera lexemas y, por consiguiente, da un nuevo significado más allá del tono humorístico que se deriva del de Guillén. Leedlo y contadme qué opináis. ¿Os veis capaces de hacer algo parecido? Mandadlo al blog.

Con diez coñones por bonda,
vianto en pipa a toda bula,
no carta el mer, sino viula
un bularo bergantón:
bajol pireta que lloman
por su bravara “El Temodo”,
en tido el mer conosodo
del ino al etro confón.
                        Nicolás Guillén
La lona en el mar riela
en la luna gime el viento
y alza en blanco crujimiento
alas de olas en mi azul.
                       Vicente Huidobro
 

Y tenemos, por supuesto, la versión que el grupo Tierra Santa hizo de la célebre canción:

Espronceda es autor de dos poemas extensos, El estudiante de Salamanca, probablemente su mejor obra, y El diablo Mundo, poema lírico, filosófico y social, que dejó sin terminar y que incluye el Canto a Teresa, una elegía dedicada a su amada Teresa Mancha después de su muerte.

El estudiante de Salamanca desarrolla en cuatro partes la leyenda del libertino e impío don Félix de Montemar, nuevo Don Juan, cuya amada, Elvira, seducida y abandonada por él, muere de pesar. También muere en un desafío su hermano que intenta vengarla. Una noche el espectro de Elvira se aparece a Montemar, éste la persigue y en un viaje alucinante presencia su propio entierro y su boda con el esqueleto de la desdichada Elvira. Finalmente muere. Para leer la obra, pinchad en la imagen. Si os apetece escucharla, el programa Historias de RNE realizó la narración poética dramatizada de la obra. Pinchad en la imagen de la niña:

El diablo mundo, publicado por entregas en 1840, está inacabada. Consta de una introducción, seis cantos, un fragmento del séptimo y otro suelto. El diablo mundo trata del sentido de la existencia en un mundo donde impera el mal, donde el individuo se enfrenta a una sociedad corrupta, cruel e indiferente. Para leerlo, ya sabéis, pinchad en la imagen, criaturas.

[Fuentes: FERNÁNDEZ  SANTOS, Alonso [et al.] (1992), Literatura 2º, Barcelona: Magisterio Casals; ARROYO CANTÓN, Carlos [et al.] (2006), Lengua castellana y Literatura 1º de Bachillerato, Madrid: Oxford; GARCÍA MADRAZO, Pilar [et al.], (2008) Lengua castellana y literatura 1º de Bachillerato, Zaragoza: Edelvives. Proyecto Zoom;  MELÉNDEZ, Isabel [et al.], (1996) Lengua y literatura castellana 4º ESO,Madrid: ESLA; PASCUAL, José A. [et al.](2008) Lengua y literatura 1º Bachillerato, Madrid: Santillana. Imágenes: Mujer leyendo de Fragonnard (blogelp.com); Fotografía de Johnny Deep como Jack Sparrow (infoaleph.wordpress.com); grabado del pirata (es.123rf.com); niño rapero (alkalaurbana.blogspot.com; imagen de El estudiante de Salamanca (blugosi.freeprohost.com); imagen de El Diablo Mundo (castellano1.wikiespaces.com]

 

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José de Espronceda: el poeta rebelde romántico

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La vida de José de Espronceda  (Almendralejo, 1808- Madrid, 1842) fue una vida romántica por excelencia. Su biografía responde al prototipo del héroe romántico por sus aventuras, su actuación política y su rebeldía. Para él, la libertad de expresión era síntoma de salud social, y la poesía reflejaba su estado moral.

¿En qué consiste exactamente una vida romántica? Un vistazo a su biografía, extraída de la página de autor de la Biblioteca Virtual Cervantes,  nos puede ayudar a aclararnos las cosas:

La vida de Espronceda (1808-1842) presenta tres aspectos que no se pueden considerar de una manera aislada: el político, el amoroso y el literario. Para entender su quehacer poético, su biografía debe ser contemplada como una fusión de estos tres factores que se reflejan constantemente en su obra literaria.

Nacimiento en una familia con recursos

José de Espronceda y Delgado nació en Almendralejo (Badajoz) el 25 de marzo de 1808 en el palacio del Marqués de Monsalud, cuando su padre, Camilo de Espronceda, sargento mayor de la Caballería de Borbón, se dirigía en campaña a Badajoz acompañado de su esposa, M.ª del Carmen Delgado. Ambos procedían de familias de militares con rentas y siempre apoyaron económicamente a su hijo, especialmente durante su destierro, como así consta en el epistolario familiar.

Una excelente formación liberal interrumpida por la situación política de España

Sus primeros estudios de 1821 a 1824 se realizaron en el colegio de San Mateo, moderno centro de instrucción primaria y secundaria, especializado en la enseñanza de las Humanidades (también enseñaba allí Hermosilla, considerado el mejor helenista de la época) y Ciencias, dirigido por Alberto Lista, el maestro de la primera generación romántica española. Bajo la supervisión del maestro se crea la sociedad literaria «La Academia del Mirto» donde Espronceda lee sus primeras obras. Pero la realidad política se impone y el pronunciamiento de Riego en Cabezas de San Juan en 1820 que inicia el Trienio liberal (1820-1823), inicia un largo proceso de sublevaciones militares que perturbarán la vida escolar. Cuando en mayo de 1823, el duque de Angulema, con sus Cien mil hijos de San Luis pone término al Trienio liberal restableciendo el absolutismo. El régimen de Fernando VII desconfíará de un centro dirigido por quien en definitiva era Lista, un liberal conocido, varias veces exiliado por sus ideas antiabsolutistas.

La sociedad secreta Los Numantinos: primer destierro

En 1823 Espronceda se incorpora a la sociedad secreta Los Numantinos, ligada ideológicamente a la Academia del Mirto, asumiendo por tanto cierto riesgo político con tan sólo 15 años de edad, riesgo que se incrementa cuando dos años más tarde, en 1825, reemplaza como presidente de la sociedad a Patricio de la Escosura. Por una delación de uno de los miembros de la sociedad, los dirigentes de la misma son procesados y condenados y entre ellos, Espronceda, que a sus 17 años sufre su primer destierro pues se le impone el exilio de Madrid, pena que se reducirá a tres meses, en un convento de Guadalajara, donde su padre estaba destinado.

Primeras obras 

Desde 1825 hasta 1827 el joven Espronceda se aparta por completo de la política, dedicándose a la composición de sus poemas juveniles y a la concepción general y redacción de gran parte de El Pelayo, en el que continuará trabajando hasta 1835. La creación de estos primeros poemas refleja las enseñanzas de Lista y la influencia de los poetas sevillanos y salmantinos, o de los autores clásicos que eran considerados los modelos por el neoclasicismo como se plasma en su Vida del campo, versión romántica del Beatus ille horaciano, en el soneto A la noche, o en el Romance a la mañana, y otros poemas de inspiración moderna, con ecos de Lista y de Menéndez Valdés como La tormenta de noche o la oda celebrando el cumpleaños del maestro: A Anfriso en sus días.

En el extenso poema épico El Pelayo, Espronceda une leyenda (del Conde Don Julián) con historia (Pelayo), experimentando a lo largo de su elaboración poética, que dura una década, su evolución desde la estética dieciochesca hasta las doctrinas románticas, de las que se confiesa partidario públicamente. El poema, escrito en octavas reales y estructurado en cantos, ha sido estudiado por Marrast1 en su relación con la épica italiana del Renacimiento, especialmente con Torquato Tasso y Ludovico Ariosto, determinando las correcciones y octavas agregadas por Lista.

En 1826, próximo a cumplir los dieciocho años, y con una sólida formación intelectual, Espronceda, a diferencia de sus condiscípulos, no se prepara para ejercer profesión ni oficio alguno. Su padre, de setenta y seis, solicita el 31 de enero el ingreso de su hijo en el Colegio Real y Militar de los Caballeros Guardias Marinas. Su candidatura fue desestimada.

1827: viaje a Portugal 

En el verano de 1827 José de Espronceda decide abandonar España y dirigirse a Portugal, vía Gibraltar «llevado de mis instintos de ver mundo», según contará al final de su vida, en De Gibraltar a Lisboa. Viaje histórico2 , y también en un artículo «Pasó ya el tiempo de las aventurasYo he salido a los diez y seis años de mi patria como un segundo D. Quijote a buscarlas, y todavía no he hallado una que pueda llamarse tal» 3; Pero en el mismo año, alude a su condición de desterrado político de una manera desgarrada, que nada tiene que ver con ese espíritu aventurero:

Menester es haber vivido lejos de los suyos, con el estigma del proscrito en la frente, y el corazón llagado de recuerdos, solo entre la multitud que desconfía del extraño, pobre y sin valimiento propio….menester es haber despreciado la riqueza del extranjero, comparándola con la pobreza del suelo patrio…para comprender, para sentir la Patria, para no poder pronunciar jamás tan dulce palabra sin conmoverse” 4

Sin embargo, la fecha de su partida de España no coincide con la de ninguna emigración de españoles, por lo que se debe suponer que su iniciativa de irse a Lisboa fue decisión personal, aunque muchos biógrafos del poeta afirman que en esta época fue objeto de vigilancia personal por parte de la policía en el tenso ambiente político de Madrid. Patricio de la Escosura en 1870 5 nos habla de una conspiración liberal que se preparaba en Extremadura y en la que Espronceda se hallaba involucrado, pero no hay ninguna prueba de dicho complot.

En 1826 y 1827 Portugal durante pocos meses vivió un régimen liberal que propició la acogida de los españoles enemigos de Fernando VII, pero la vigilancia, a partir de julio de 1827, y las medidas de expulsión fueron siendo cada vez más severas y Espronceda, confinado a su llegada en el castillo de Sao Vicente, fue expulsado de Lisboa, junto con los exiliados políticos, a Londres, donde llegó el 15 de septiembre de 1827. Según consta en carta dirigida a sus padres su expulsión fue causada “no por ninguna necia calaverada, sino por el amor y el honor a la patria”.

Un amor de leyenda: conoce a Teresa Mancha

La vida sentimental de Espronceda de esta época pertenece a la leyenda ya que ni sus cartas, ni los archivos nos revelan nada. García de Villalta, Ferrer del Río, Rodríguez-Solís y Cortón sitúan el primer encuentro entre Espronceda y Teresa en Portugal en ese verano de 1827. Según Villalta y Rodríguez-Solís los jóvenes se conocieron en Portugal debido a las visitas de Teresa a su padre, el coronel Epifanio Mancha, preso en el castillo de Sao Jorge en Lisboa, lo cual tiene visos de verosimilitud; no así la leyenda (propalada por Ferrer del Río, Rodríguez Solís y Cortón) de que Espronceda fuera a Londres siguiendo a Teresa, ya que el poeta llegó a la capital inglesa en septiembre y el coronel Mancha y su familia no llegaron hasta el 6 de diciembre.

La estancia en Londres (1827-1829) y la influencia en su literatura

Durante su estancia en Londres, la poesía de Espronceda, en contacto con otras literaturas europeas, acusa importantes cambios, distanciándose paulatinamente de las formas aprendidas en pro de una expresión más personalizada. En La entrada del invierno en Londres da muestras de esta sincera expresión del sentimiento del proscrito aunque todavía sobre los moldes neoclásicos.

La influencia de Ossián y de Byron se harán ostensibles en su poema Óscar y Malvina (1831) con el explícito subtítuloImitación del estilo de Ossián. El estilo de las poesías atribuidas falsamente a Ossián, bardo caledonio del siglo III, por James Macpherson (1736-1796) a partir de poesías populares de la antigua Escocia, será definitivo en la sensibilidad poética del romanticismo europeo. Espronceda se hará eco de esta moda literaria además de en este poema, en su famoso Himno al sol, en el Canto del Cosaco y en el Canto del Cruzado en el que se percibe una visión caballeresca de la Edad Media al estilo de Walter Scott. En opinión de Casalduero, las lecturas de Ossián permitirán a Espronceda descubrir su propio yo romántico y renovar su visión de la naturaleza y de la vida más allá de las formas neoclásicas6.

Un revolucionario liberal en París (1829-1830)

En Londres y en París, a donde se dirige en 1829, quizá con la idea de pasar a España, Espronceda es considerado por las autoridades de ambos países como «revolucionario liberal», y emisario de los generales Espoz y Mina y Jose María de Torrijos, destacados cabecillas de la revolución antifernandina. Por otra parte, sus escandalosas relaciones en Londres con Teresa Mancha, ya casada con un español emigrado y madre de dos hijos, pudo influir en su viaje de Londres a París, adonde llega Teresa en 1830. Fuera por unas razones o por otras, el viaje a Francia le dio ocasión a Espronceda de participar en las barricadas de París en julio de 1830, revuelta que tuvo como consecuencia la entronización de Luis Felipe, representante del liberalismo financiero.

De París, en contacto con los liberales partidarios de Torrijos, parte en la expedición militar de éste bajo el mando de Joaquín de Pablo, conocido como Chapalangarra, entrando a España con una reducida tropa por Pamplona, el 17 de octubre de 1830. Su actuación fue heroica al frente de esa reducida tropa, a pesar de su trágico desenlace con la derrota de Chapalangarra y el inmediato fusilamiento de éste. Espronceda regresa a Francia con los soldados sobrevivientes de la derrota.

Durante esta etapa de su vida, entre 1830 y 1840, Espronceda escribirá las poesías políticas o «cívico-morales» como la oda A la muerte de don Joaquín de Pablo (Chapalangarra), el Soneto a la memoria de Torrijos y sus compañeros , la elegía A la Patria, Guerra, poesía leída en una función patriótica del Teatro de la Cruz en 1835 y en donde celebra los triunfos de Espartero en la guerra carlista; El dos de mayo, en la que se trasciende la política nacional a la europea, ya que la actuación de Luis Felipe al acceder a la intervención de los 100.000 hijos de San Luis, se considera humillante para los descendientes de los héroes del 2 de mayo.

Son estos poemas los que darán a Espronceda entre sus contemporáneos la fama de poeta romántico, pero aún más sus Canciones: Canción del pirata, El Canto del cosaco, El mendigo, El reo de Muerte, y El Verdugo que en palabras de Marrast «constituyen una verdadera requisitoria social». En ellas se plasma uno de los valores esenciales de la poesía esproncediana: la idea de libertad y la rebeldía personal que, junto a sus logros musicales con el ritmo de las estrofas, mediante la polimetría al compás del pulso emocional del sentimiento, constituirá un paso fundamental en la elevación de la poesía popular que culminará con la obra de Bécquer, treinta años más tarde.

 

En París con Teresa: un pequeño remanso de felicidad

En octubre de 1831, Espronceda se instala en París con Teresa conociendo una época de felicidad con ella, que quizá no se repite en su vida y que se refleja en sus poesías Y a la luz del crepúsculo serena, Suave es tu sonrisa, amada mía, ambas de 1832. También escribe odas patrióticas y la tragedia Blanca de Borbón. En marzo de 1833, con ocasión de la muerte de su padre meses antes, y amparado en la ley de amnistía de ese año por la muerte del rey Fernando VII, regresa a España, seguido de Teresa pocos días después.

Ley de Amnistía: regreso a Madrid

En Madrid, José y Teresa viven juntos, en un piso cercano a la casa de la madre del poeta, y en mayo de 1834, tienen una hija, Blanca. Espronceda ingresa en la Guardia Real, y aunque no se le considera todavía peligroso políticamente, Cea Bermúdez aleja por un tiempo de la Corte a varios de los antiguos emigrados, entre ellos a Espronceda, que inicia su segundo destierro dentro del territorio español, esta vez en Cuéllar en mayo de 1833. Allí escribe durante estos meses el primer volumen de su novela histórica Sancho Saldaña o el Castellano de Cuéllar, la comedia Ni el tío ni el sobrino, junto con Ros de Olano, representada en 1834 sin mucho éxito. En ese mismo año forma parte de la redacción del periódico El Siglo, frecuentemente censurado durante el gobierno moderado de Martínez de la Rosa, y las ideas republicanas de Espronceda comienzan a ser ampliamente conocidas en los círculos políticos y literarios de Madrid.

Los avatares de la guerra carlista, junto con otros sucesos políticos desafortunados ocasionan la ruptura de jóvenes liberales como Larra y Espronceda con el moderantismo de Martínez de la Rosa, y Espronceda es desterrado en septiembre de 1834 esta vez a su tierra natal, a Badajoz, destierro que comentará Larra en su Segunda y última carta al Bachiller.

La caída del gobierno de Martínez de la Rosa en mayo de 1835, junto con la desastrosa gestión económica del ministerio del conde de Toreno, y la inoperancia militar contra la facción carlista, hacen que Espronceda manifieste su oposición política lo que le obligará a llevar una vida semiclandestina en casas de sus amigos de Madrid. En esta época sus poesías, algunas de las cuales ya eran conocidas como La canción del pirata y El reo de muerte, aparecen en diversas publicaciones periódicas como El Siglo, La Revista Española, y El Artista, revista de cuya redacción forma parte y cuyo primer número, de enero de 1835, destaca por su calidad intelectual y gráfica.

Hacia el liberalismo progresista

Espronceda ya ha conseguido una sólida reputación de escritor y también era público su pensamiento político y social a través de diversos artículos en periódicos o en sesiones del Ateneo. Sus ideas evolucionan hacia el liberalismo progresista reivindicando mejoras sociales para el campesinado e intercediendo por ellos ante el gobierno. Su llamamiento a la lucha contra la tiranía y la opresión queda patente en su artículo Libertad, igualdad, fraternidad, aparecido en El Español, en enero de 1836. El programa de reforma económica y social de Álvarez de Mendizábal, basado en la desamortización y en el fin de la guerra carlista, pronto lleva a sus partidarios a la decepción, y Espronceda publica el 7 de marzo de 1836 el artículo político El gobierno y la bolsa en donde se critica el espíritu financiero de las reformas, en las que el Gobierno confunde los intereses nacionales con los de la Bolsa; en mayo publica el folleto El Ministerio Mendizábal, que Larra comentará, en el que Espronceda se lamenta de la inútil demolición de edificios religiosos y la pérdida de obras artísticas que la desamortización ha causado, sin alterarse en cambio el sistema de posesión de la tierra, ni producirse mejoras en la población rural ni en la clase baja urbana.

El abandono de Teresa y los avatares políticos

En ese mismo año, 1836, Espronceda es abandonado por Teresa quien no podía seguirle en su intensa actividad política que le obligaba a largas ausencias, interpretadas por ella, en ocasiones, como infidelidades. Le deja a Blanca, la única hija nacida de su unión en 1834.

Los moderados suben al poder y en mayo Javier Isturiz, bajo la protección de la reina Regente, reemplaza a Mendizábal. Con la nueva ley electoral Espronceda se presenta como diputado por Almería, a la vez que Larra lo hace por Ávila. Los resultados fueron anulados. En agosto de ese año, la rebelión de los sargentos de la Granja termina con el gabinete de Isturiz, sucediéndole Calatrava. A finales de 1836, Espartero es dueño de la situación política, tras su clamorosa victoria en Bilbao, que le valió el título de conde de Luchana.

En 1837 de nuevo se presenta Espronceda como candidato a diputado por Granada, sin resultar elegido, ganando los moderados la mayoría de la Cámara. A partir de aquí, otra vez Espronceda se ve obligado a la lucha política subversiva y a favor de la República. En febrero Espronceda enferma, según el detallado relato de Zorrilla7, sin poder participar en el entierro de Larra. A finales de ese año publica fragmentos de El Estudiante de Salamanca y crea con otros la revista el Liceo artístico y literario de dicho Liceo del que había sido fundador, y donde también imparte al siguiente año, 1838, un curso de Literatura moderna. Escribe, en colaboración con Eugenio Moreno una nueva obra teatral Amor venga sus agravios.

 1938: muerte de Teresa 

En septiembre de ese mismo año muere Teresa Mancha, lo que dará lugar a la expresión de su sincero y desgarrado dolor en el Canto a Teresa que incluirá en su poema El diablo mundo, obra maestra de la poesía lírica española.

Durante los meses de octubre y noviembre de 1838 participa en el movimiento progresista encabezado por Espartero lo que motiva un viaje, de carácter político, recorriendo Andalucía (Granada, Málaga, Cádiz y Sevilla). Tras el abrazo de Vergara en 1840, los republicanos que integran el sector progresista del liberalismo apoyan la candidatura de Espartero como ministro. Espronceda se presenta en su puesto de primer teniente en la Milicia madrileña al frente de Espartero.

Muere su madre el 29 de octubre de 1840. En este año, García de Villalta y Gil y Carrasco editan sus Poesías. Aparecen publicadas «por entregas» algunos cantos de El diablo mundo. En la revista El Pensamiento, entre cuyos editores se encuentra junto con Ros de Olano y Miguel de los Santos Álvarez, aparecen varios artículos suyos, un cuento, el relato autobiográfico De Gibraltar a Lisboa, y nuevos fragmentos de El Diablo Mundo. En El Iris aparecen los poema El Ángel y el Poeta y A la traslación de las cenizas de Napoleón.

1840-1842: últimas obras

Entre los años 1840 y 1842, Espronceda publica El estudiante de Salamanca El diablo mundo poemas que serán considerados una de las cimas del Romanticismo Español.

En 1840 Espronceda concluye El estudiante de Salamanca publicado como cuento, en verso y que había ido publicando por entregas en varias etapas desde 1836 hasta 1839. El cuento, en la línea de la leyenda dramática romántica, y afín al poema dramático de ritmos y metros muy elaborados, supone la expresión de dolor ante la contemplación del destino personal del poeta que se convierte en dolor; universal por el destino del hombre. En esta obra se entrecruzan múltiples temas y motivos procedentes, en su mayor parte, de la tradición española.

Su otro gran poema, El diablo mundo, por desgracia inconcluso, ha sido relacionado por la crítica con otros poemas filosóficos del Romanticismo europeo, especialmente con el Fausto de Goethe, pero su originalidad estriba en la evolución de su expresión poética para dar cabida a los diversos elementos de su contenido: una cosmología religiosa, la explicación de una Naturaleza simbólica, la historia de la Humanidad y la perversión de la bondad natural del individuo en contacto con la sociedad y sobre todo ello, la manifestación del elemento personal y autobiográfico en el que el dolor prepondera sobre el placer, especialmente en el Canto a Teresa, que algunos críticos consideran carente de relación con el resto del poema, afirmación hecha por el propio Espronceda; sin embargo este canto es la expresión más auténtica del dolor ante la vida, que arranca en el poeta el sarcasmo y la maldición blasfema, a la vez que uno de los poemas de amor más intensos de todos los tiempos.

En octubre de 1841 los generales Concha y Diego de León se sublevan contra Espartero e intentan apoderarse de la Reina en el asalto al Palacio Real; Espartero ordena el fusilamiento de Diego de León. En noviembre Espronceda es designado imprevistamente secretario de la Legación de España en los Países Bajos, cargo que más parece alejamiento de Madrid que distinción política. Su estancia en La Haya dura hasta marzo del 42 cuando Espronceda es elegido Diputado a Cortes por la provincia de Almería, incorporándose por fin a la Cámara. Su actividad parlamentaria durante dos meses hasta su muerte se destacó por su defensa de la Milicia Nacional y su preocupación por la situación económica de España.

Muerte de Espronceda

Su última aparición pública fue su asistencia a un banquete ofrecido por Espartero a varias personalidades de todos los partidos el 15 de mayo, muriendo inesperadamente 8 días después, el 23 de mayo, a los 34 años.

El sentir por su repentina desaparición, debido a una afección a la garganta (los periódicos del día siguiente hablan del «garrotillo») fue manifiesto en el velatorio y el entierro al que asistió gran afluencia de gente de todas los estratos sociales dando muestras de respeto por su actuación política y admiración por su obra poética.

En la figura de Espronceda se dieron las circunstancias para la conversión de su persona en mito, ya que supo aunar la rebelión moral y la política a una muy elevada creación artística, a lo que se añadió su temprana muerte.

En 1902 sus restos fueron trasladados al Panteón de Hombres Ilustres de España.

Aquellos de vosotros que, tras leer la biografía de Espronceda, queráis saber más, no tenéis más que daros una vuelta por la página de autor de la Biblioteca Virtual Cervantes:

El programa La estación azul realizó un programa homenaje a Espronceda con motivo de la celebración de su centenario. Luis Alberto de Cuenca, Luis Antonio de Villena, Ana Rossetti, Ada Salas y el rapero Zenit rinden homanaje al autor de ‘La canción del pirata’. Programa grabado en el Centro Conde Duque de Madrid, en colaboración con el Ayuntamiento, en el que escuchamos la versión rap de ‘La canción del pirata’ y la que han grabado algunos de los presentadores de Radio Nacional. Se habla de la obra del autor, de su importancia como representante del romanticismo español, de la España del momento y de la presencia de nuestra literatura en el ámbito europeo. Para escucharlo, haced clic en el icono de RNE

1.Robert Marrast: José de Espronceda y su tiempo. Barcelona, Editorial Crítica, 1989, (Traducción castellana del original José de Espronceda et son temps. Littérature, societé, politique au temps du romantisme. Paris, Editions Klincksieck, 1974).
2.«De Gibraltar a Lisboa, viaje histórico», El Pensamiento, 8, 31 de agosto de 1841, pp. 174-177; BAEt. LXXII, 604-608.
3.«Un recuerdo», El Pensamiento, 3, 15 de junio de 1841, pp. 60-64; BAEt. cit.pp. 599-604.
4.«Política general», El pensamiento, 1, 15 de mayo, 1841, pp. 12-15; BAEt. cit., pp. 592-596
5.Patricio de la Escosura: Discurso…Madrid, 1879, p.79.
6.Joaquín Casalduero: Espronceda. Madrid, 1967. (2.ª ed.)
7. José Zorrilla: Recuerdos del tiempo viejo. Madrid, 1882-1883, t. Ipp. 46-50
[Fuentes: FERNÁNDEZ  SANTOS, Alonso [et al.] (1992), Literatura 2º, Barcelona: Magisterio Casals; ARROYO CANTÓN, Carlos [et al.] (2006), Lengua castellana y Literatura 1º de Bachillerato, Madrid: Oxford; GARCÍA MADRAZO, Pilar [et al.], (2008) Lengua castellana y literatura 1º de Bachillerato, Zaragoza: Edelvives. Proyecto Zoom;  MELÉNDEZ, Isabel [et al.], (1996) Lengua y literatura castellana 4º ESO,Madrid: ESLA; PASCUAL, José A. [et al.](2008) Lengua y literatura 1º Bachillerato, Madrid: Santillana.
Imágenes por orden de aparición: placa de la casa natal de Espronceda (escritoresdealrededor.blogspot.com); retrato de José de Espronceda joven (escritoresdeextremadura.com); retrato de José de Espronceda mayor (esplow.com); grabado de la Canción del pirata (ab.dip-caceres.org); página de El Español (lahistoriadelapublicidad.com); manuscrito de Espronceda (spanishart.com); tumba de Espronceda (geolocations.com)]

 

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La literatura del siglo XIX

 

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La Libertad guiando al pueblo (Eugène Delacroix) [Fuente: Wikipedia]

A finales del siglo XVIII se producen importantes cambios en el pensamiento europeo que originan una evolución en la visión del mundo. El espíritu renovador que se había materializado en la Revolución Francesa (1789) había propiciado un panorama cambiante en todos los terrenos: la sociedad, la política y la cultura.

 

El racionalismo casi obsesivo de los intelectuales del siglo XVIII había sido necesario para iniciar la superación de los viejos parámetros sociales y culturales. Sin embargo recordemos que ya a finales de este siglo  se había cuestionado la preponderancia racionalista. En consecuencia, al estrenar el siglo XIX, nos encontramos con nuevas actitudes vitales e intelectuales: la rebeldía, el afán renovador no solo en los esquemas sociales, sino en toda forma de vivir, o también la observación analítica de una realidad como medio ambiente que, según muchos intelectuales del momento, determina a menudo el destino del individuo.

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Los fusilamientos del 2 de mayo (Francisco de Goya) [Fuente: Wikipedia]

A finales del siglo XVIII se había iniciado en Inglaterra y Alemania el movimiento romántico, que definiría una época de sueños, idealismo y rebeldía, de profundos cambios sociales, económicos y políticos. Estos ideas encontraron su eco en España en el convulso panorama que se presentaba a principios del siglo XIX, un panorama marcado por enfrentamientos entre distintos sectores de la sociedad y del mundo intelectual. En efecto, la dualidad que se  había iniciado en el siglo anterior entre los afrancesados y los defensores de los valores patrióticos se enconó con la Guerra de la Independencia (1808-1812). Este fue un hecho clave en la España del siglo XIX, una rotunda respuesta a la invasión de las tropas napoleónicas, que suscitó ideales patrióticos y, con ellos, una actitud vital que llegaría a caracterizar a muchos intelectuales románticos.

 

todo-sobre-revolucion-industrial.jpgEn Europa el estallido transformador del Romanticismo coincidió con la Revolución industrial. Esta arrancó en Inglaterra y después se propagó al resto de Europa, dando lugar a la aparición de dos nuevas clases sociales: de una parte, el proletariado urbano, formado por los trabajadores; de otra, la burguesía industrial, integrada por los empresarios. Así comenzó una lucha social que se extendería desde entonces hasta el siglo XX y que fue germen de dos planteamientos sociales y económicos contrapuestos: socialismo frente a capitalismo. En cualquier caso, el desarrollo de la sociedad ya no estaba en manos de monarcas ni nobles. Las señales de los nuevos tiempos no podían ser ignoradas y era imparable el avance de una sociedad caracterizada por el desarrollo industrial y el nacimiento de una nueva burguesía urbana, la clase media.

En lo que se refiere al caso de España, esta época se definió por los enfrentamientos entre moderados o conservadores tendían a preservar los valores del Antiguo Régimen. Los liberales o progresistas eran partidarios de la renovación de las estructuras sociales. Estas luchas recorrieron todo el siglo XIX en nuestro país a lo largo de una vertiginosa sucesión de acontecimientos, enfrentamientos y vaivenes políticos que, sin embargo, reflejaban en todo momento un mismo conflicto: el choque entre dos formas de ver el mundo y la realidad del país, la nostalgia de los conservadores y el afán progresista de los que estaban decididos a construir una sociedad lejos del absolutismo.

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Charles Darwin

El siglo XIX fue, tanto en Europa como en España, una época convulsa en la que se materializaron cambios que venían anunciándose desde el siglo anterior. Por todo ello, la renovación ideológica del Romanticismo, que había supuesto un punto de inflexión, no resultó suficiente: hacia la segunda mitad de siglo surgió la apuesta de los intelectuales por el análisis crítico de la realidad. Para ello adoptaron la perspectiva de las nuevas corrientes científicas y filosóficas, como el positivismo y el materialismo, que impulsaron el desarrollo de la metodología científica moderna. Corrientes como el darwinismo, el mendelismo (con sus teorías sobre la herencia genética), nuevas ciencias como la sociología, la psicología científica, etc., propugnaron un método científico basado en el análisis y la experimentación.

 

El positivismo tuvo una honda repercusión en el panorama intelectual del siglo XIX: esta doctrina postulaba que el único conocimiento verdadero era el científico. Estos planteamientos supusieron nuevos puntos de vista para los escritores y artistas, y hoy nos explican  el paso de la sensibilidad rebelde y romántica a la realista y crítica, el tránsito entre los dos grandes movimientos de esta época: Romanticismo y Realismo.

Este vídeo, donde se resume la historia de España desde 1788 a 1874, os puede resultar útil para haceros una idea de la España de la época:

LA LITERATURA DEL SIGLO XIX

Dos grandes corrientes se desarrollaron a lo largo del XIX: el Romanticismo, que había comenzado a extenderse por Europa de acuerdo con la voluntad transformadora de este momento, y, posteriormente, el Realismo, que pondría su atención en el análisis de la sociedad contemporánea.

Estos van a ser los contenidos que vamos a desarrollar estos días:

LA LITERATURA EN LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XIX: EL ROMANTICISMO

  1. RASGOS DEL ROMANTICISMO
  2. ETAPAS
  3. TEMAS ROMÁNTICOS
  4. LA POESÍA ROMÁNTICA
    1. José Zorrilla (1817-1893)
    2. José de Espronceda (1808-1842)
  5. LA PROSA ROMÁNTICA
    1. LA NOVELA
    2. EL PERIODISMO
      1. El artículo de costumbres: el costumbrismo
      2. Mariano José de Larra (1809-1837)
  6. EL TEATRO ROMÁNTICO
    1. RASGOS
    2. PRINCIPALES AUTORES
      1. Ángel de Saavedra o duque de Rivas (1791-1865)
      2. José Zorrilla

LA LITERATURA EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX: EL REALISMO Y EL NATURALISMO

  1. EL REALISMO EN ESPAÑA
  2. EL NATURALISMO EN ESPAÑA
  3. LA POESÍA EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX
    1. Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870)
    2. Rosalía de Castro (1837-1885)
  4. LA PROSA EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX
    1. LA NOVELA REALISTA
      1. Principales autores realistas
      2. Benito Pérez Galdós (1843-1920)
      3. Leopoldo Alas “Clarín” ((1852-1901)

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APUNTES

Para estudiar este tema podéis disponer de los apuntes (ya os he dejado una copia encima de la mesa en cada aula) y, si lo preferís, podéis descargarlos aquí.

LITERATURA SIGLO XIX (Curso 2017-2018)

 

 

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La literatura romántica (apuntes y ppt)

20130425-El-hombre-desesperado 
Digámoslo, pues, sin temor. Ha llegado la hora […]. Apliquemos el martillo a las teorías, a las poéticas, a los sistemas. No hay ni reglas ni modelos; o, más bien, no hay otra reglas que las leyes generales de la Naturaleza, que dominan toda la extensión del arte. No hay más que un peso que pueda inclinar la balanza del arte: es el genio. El genio […] puede atreverse, arriesgarse, crear, inventar su estilo: tiene derecho a ello. En el arte, sobre todo, es visible el quid divinum. El poeta se mueve en su obra del mismo modo que la Providencia en la suya: emociona, hunde en la consternación, golpea y, luego, levanta o abate, casi siempre  a la inversa de lo que esperamos, socavando vuestras almas por la sorpresa.
                                                                            Victor Hugo, Manifiesto romántico

El siglo XIX constituye una época de notables transformaciones en todos los ámbitos. Aunque se siguen las ideas reformistas de la Ilustración, la Revolución Francesa provoca una profunda crisis social y política que terminó con el Antiguo Régimen y con el sistema monárquico absolutista.

El Romanticismo es un complejo movimiento que supuso una revolución política, social, artística e ideológica. Trae consigo una nueva forma de estar en el mundo: en lo personal, social, político, religioso y estético. La singularidad personal y nacional que el Romanticismo reivindica y defiende responde a una reacción contra el carácter generalizador, abstracto y utilitario de las aplicaciones de la razón físico-matemática a la vida humana. Frente a la razón, la claridad y el orden clásicos del siglo XVIII, el Romanticismo opone el sentimiento, la pasión, la imaginación, la sensibilidad y el ideal de libertad como valores máximos. Por todo ello, el Romanticismo abre las puertas de la Edad Contemporánea.

Emilia Pardo Bazán, en su libro La cuestión palpitante, nos da una imagen de primera mano de lo que fue el Romanticismo:

No se limitaba el Romanticismo a la literatura: transcendía a las costumbres. Era una de las señas particulares haber puesto en moda ciertos detalles, ciertas fisonomías, las damiselas pálidas y con tirabuzones, los héroes desesperados y en último grado de tisis, la orgía y el cementerio. Varió totalmente el concepto que se tenía del literato: desde el advenimiento del Romanticismo se convirtió en un calavera misántropo, al cual las musas atormentaban en vez de consolarle, y que no andaba, ni comía, ni se conducía en nada como el resto del género humano, encontrándose siempre cercado de aventuras, pasiones y disgustos profundísimos y misteriosos.  Y que no todo era ficticio en el tipo romántico, lo prueba la azarosa vida de Byron, el precoz hastío de Alfred de Musset, la demencia y el suicidio de Gerard de Nerval, las singulares vicisitudes de George Sand, las volcánicas pasiones y trágico fin de Larra, los desahogos y vehemencia de Espronceda.

El Romanticismo se originó en Alemania e Inglaterra y se extendió después al resto de los países. En 1744, se publica la novela Las desventuras del joven Wether. Su autor, Johann Wolfgang von Goethe (1749-832), en 1772, había quedado prendado de la prometida de una amigo suyo. La frustración le llevó a escribir una trágica historia con un estilo, un ambiente y un desenlace novedoso, que cautivaron al gusto europeo. Napoleón confesó haber leído la novela varias veces. Además constituyó un escándalo para la Iglesia que acusó a Goethe de justificar el suicidio.

La novela relata los desgraciados amores de Werther, un sensible escritor enamorado de Charlotte (Lotte), la prometida de su mejor amigo, Albert, apalabrada por la madre de ella. Goethe recurre a la técnica epistolar: Werther envía cartas a su amigo Guillermo, quien concluye la narración. Albert y Lotte se casan, pero el joven Werther, apesadumbrado, los visita cada vez más.  Werther defiende la pasión y el impulso vital:

—El hombre que se deja arrastrar por sus pasiones— replicó Albert— pierde totalmente el uso de la razón y debe ser considerado como un borracho, como un loco.
—¡Ay de vosotros, hombres razonables!— exclamé sonriendo—. ¡Pasión!, ¡embriaguez!, ¡demencia! Estáis ahí tan tranquilos, tan impasibles. Vosotros, los virtuosos, criticáis al borracho, despreciáis al insensato, pasáis de largo y dais gracias a Dios como los fariseos, porque no os ha hecho como a uno de estos. Yo me emborracharé más de una vez, mis pasiones rayaron en la locura y ninguna de ambas cosas me pesa, pues he aprendido a comprender en su medida que todos los hombres extraordinarios que han realizado cosas grandiosas, algo que parecía imposible, han sido tachados de locos y de borrachos.

La razón ya no es el motivo imperante para el protagonista. En su última visita, Werther y Lotte se besan, pero, en el arrebato, ella le pide al joven que no regrese más. Werther no puede sufrir el rechazo cuando el amor los une y decide que la muerte es la solución. Incapaz de hacerle daño a otro ser, el joven embriagado de pasión no ve más salida que el suicidio. Werther se quita la vida, jovencísimo, de un pistoletazo en el momento de sonar las campanas de medianoche.

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El suicidio del protagonista de la novela provocó una oleada de suicidios en Europa: más de 40 jóvenes se quitaron la vida imitando al joven enamorado.  Este extraño y macabro fenómeno propició la prohibición del libro en países como Italia y Dinamarca.

En 1974 el sociólogo americano David Phillips denominó “efecto Werther” al efecto imitativo de la conducta suicida.

En Inglaterra destacaron los llamados poetas satánicos, Byron y Shelley. Os incluyo el trailer de la película de Gonzalo Suárez Remando al viento, donde se narra parte de la vida de Percy B. Shelley, Mary Shelley y Lord Byron. Al principio del trailer, Byron se encuentra en una barca en el lago Léman en Ginebra, su comportamiento y su actitud son puramente románticos. Disfrutadlo.

LA ESPAÑA DE LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XIX

El siglo XIX se abre en España con la invasión napoleónica y la guerra de la Independencia, que culmina en 1814 con la derrota del ejército francés. Durante este periodo las Cortes de Cádiz redactaron la primera Constitución española (1812).

Finalizada la guerra, se inicia, en 1814, el reinado de Fernando VII, quien, salvo durante el llamado “Trienio liberal” impuesto por el levantamiento del general Riego (1820-3), gobernará como monarca absoluto sin ningún tipo de concesiones, hasta su muerte, por lo que muchos liberales hubieron de exiliarse.

Se trata de una época oscura que se prolonga hasta 1834, año de la muerte del rey. Isabel II sucede en el trono a su padre, pero no de forma pacífica, ya que su derecho es disputado por su tío el infante don Carlos, a quien apoyan los tradicionalistas. La reina encontró apoyo en los liberales moderados, lo que posibilitó la vuelta de los exiliados políticos. Tras un enfrentamiento bélico (primera guerra carlista), Isabel II consigue afianzarse en el trono.

Os incluyo un vídeo titulado La España de las revoluciones que os puede ayudar a tener más claras las ideas sobre lo que ocurrió en España en esta mitad de siglo:

CONTENIDO

  1. RASGOS DEL ROMANTICISMO
  2. ETAPAS DEL ROMANTICISMO
  3. TEMAS ROMÁNTICOS
  4. LA POESÍA ROMÁNTICA
    1. JOSÉ ZORRILLA (1817-1893)
      1. Poesía narrativa: las leyendas
      2. Poesía lírica
    2. JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842)
      1. Etapas de la poesía de Espronceda
      2. Estilo
  5. LA PROSA ROMÁNTICA
    1. LA NOVELA
    2. EL PERIODISMO
      1. EL artículo de costumbres. El costumbrismo
    3. MARIANO JOSÉ DE LARRA (1809-1837)
      1. Artículos periodísticos
      2. Estilo
  6. EL TEATRO ROMÁNTICO
    1. RASGOS DEL TEATRO ROMÁNTICO
    2. EVOLUCIÓN DEL TEATRO ROMÁNTICO
    3. PRINCIPALES AUTORES DEL DRAMA ROMÁNTICO
      1. Ángel Saavedra o duque de Rivas (1791-1865)
      2. José Zorrilla (1817-1893)

MATERIALES

  • APUNTES: Los apuntes de la literatura española del siglo XIX recogen conjuntamente las dos etapas literarias del siglo. Si todavía no los tienes, puedes descargarlos aquí:

LITERATURA SIGLO XIX (Curso 2017-2018)

  • PRESENTACIÓN: También tenéis a vuestra disposición el ppt. con el que se trabajará en clase. En este caso se trata solo de la presentación correspondiente a la literatura de la primera mitad del siglo XIX:

LITERATURA ROMÁNTICA (CURSO 2017-2018)

Puedes verla aquí

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  • TEXTOS:

Os ofrezco, además, la selección de textos que vamos a trabajar en clase. Os lo he preparado en formato pdf para que no se estropee el formato cuando lo descarguéis. Habrá una copia física en cada aula. No he incluido textos del teatro de Zorrilla, ya que acabáis de leer Don Juan Tenorio y sois todos unos expertos/as en la obra:

TEXTOS LITERATURA ROMÁNTICA (2017-2018)

[Fuentes: Pilar García Madrazo,Carmen Moragón Cordón y José Manuel García Lamas: Lengua castellana y Literatura 1º de Bachillerato, Proyecto Zoom, Zaragoza, Edelvives, 2008. Santos Alonso Fernández, Antonio López Martínez, Pedro Lumbreras García y Azucena Pérez Tolón, Literatura, Barcelona, Magisterio Casals, 1992; Isabel Meléndez, Antonio Romero y Juana Delgado, Lengua y literatura castellana 4º ESO, Madrid, ESLA, 1996, ]
[Imágenes: El suicida de Leonardo Alenza (1830) (artehistoria.jcyl.com); Artehistoria (imagen)]
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El teatro del siglo XVIII

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En el siglo XVIII se continuó la gran afición al teatro, pues el vigor del teatro barroco era tan fuerte que perduró a lo largo de la primera mitad de siglo con obras de autores que continuaban las fórmulas de Lope y Calderón en temas y argumentos. Era el teatro que interesaba al público, acostumbrado a la espectacularidad barroca. Pero queda solo la imitación conservadora de temas y formas, sin novedad alguna como en No hay deuda que no se pague y el convidado de piedra, sobre el tema el don Juan, de Antonio Zamora (1660-1728).

Se escriben comedias de figurón, un personaje cómicamente ridiculizado, y comedias de magia, muy populares, por los efectos sorprendentes, pese a las duras críticas de los intelectuales ilustrados, reformistas y racionalistas. Poco a poco, los intelectuales reformistas, encabezados por la Poética de Luzán que aplica el Art Poétique de Nicolás Boileau, y seguidos por una serie de importantes dramaturgos que defienden la estética neoclásica, lograrán imponer el nuevo teatro.

De entre los ilustrados, Leandro Fernández de Moratín critica que en el teatro tradicional los censores puedan incluso situarse sobre el escenario o lo absurdo de las comedias de santos y de magia. Gaspar Melchor de Jovellanos considera el teatro como el género más idóneo para instruir al pueblo, por los virtuosos modelos que puede ofrecer, por la recepción masiva de la obra en el teatro, y por la inmediatez de la recepción por los espectadores. En 1765 la polémica lleva a la prohibición de los Autos Sacramentales tanto por el reformismo como por los escándalos de las representaciones pues la mala fama de los actores no cuadraba con la espiritualidad del tema, y eran constantes los desórdenes de los espectadores, que solían asistir de pie, por lo que Jovellanos pide que mejoren las condiciones para que puedan sentarse con la transformación de los corrales de comedias en teatros.

El teatro neoclásico

Los intelectuales y el Gobierno consideran al teatro neoclásico una diversión popular provechosa, pedagógica, con contenido moral y ético, imprescindible para salir del atraso social y cultural. Opinan que el teatro necesita la aplicación de los preceptos clásicos, de modo que, a raíz de la publicación de la Poética de Luzán en 1736, los dramaturgos españoles inician el camino de la imitación de los modelos franceses como Racine, Corneille y Molière. Toda obra teatral debía estar  basada en los preceptos clásicos, con una vuelta a la regla de las tres unidades, como refuerzo de la verosimilitud y la lógica:

  • La verosimilitud de las acciones.
  • La aplicación de la regla de las tres unidades:
    • Acción: el texto dramático desarrolla una acción única.
    • Lugar: se utiliza un solo espacio que evite la proliferación de lugares.
    • Tiempo: el tiempo de la ficción no debe exceder las veinticuatro horas.
  • El enfoque didáctico-moral.

Esa valoración facilita la conversión de los corrales de comedias en teatros a la italiana, cubiertos, con escenario de tres paredes y telón, y una platea con sillas para los espectadores. En Madrid, en el antiguo Corral de la Pacheca se construyó en 1745 el Teatro del Príncipe, el actual Teatro Español. El más nuevo, el teatro de los Caños del Peral, ponía en escena óperas italianas, que arrastraron consigo a un público más selecto. También influyó la reconstrucción del teatro de la Cruz.

La tragedia neoclásica

Respaldado por el conde de Aranda, que quería sentar las bases de un teatro neoclásico español capaz de transmitir sus planteamientos políticos ilustrados, Luzán considera que el objetivo de la tragedia consiste en el escarmiento de los reyes y de los personajes principales, e induce a sus amigos escritores a escribir tragedias ejemplarizantes, basadas en temas de la historia española, que divulguen la ideología liberal. Se escribieron entonces tragedias a imitación de Pierre Corneille, en versos endecasílabos, y que cumplían estrictamente las reglas neoclásicas, pero el resultado fue frío, sin viveza ni fuerza en la expresión.

Unknown-5Nicolás Fernández de Moratín (1731-1780) fue uno de los escritores más comprometido en este empeño. Sus tragedias Lucrecia, Hormesinda y Guzmán el Bueno sirven a este propósito. No obstante, pese a actuar como protagonista la actriz más apreciada por el público madrileño, Mª Ignacia Ibáñez, no tuvieron éxito. Tampoco fue muy celebrada su comedia La petimetra; sin embargo, sus quintillas y romances, inspirados en la más viva tradición española (Fiesta de toros en Madrid) disfrutaron de mayor popularidad por su fuerza y colorido.

Vicente García de la Huerta (1734-1787) escribió una obra de mérito siguiendo la normativa clásica. Se trata de Raquel (1778), tragedia en endecasílabos heroicos, a partir de un tema tradicional: la leyenda toledana protagonizada por una judía, Raquel, amante del rey Alfonso VIII. La fuerza dramática, el lenguaje y la reducción a tres de los cinco actos clásicos hacen pensar en el teatro barroco español y esboza el nuevo teatro romántico.

La comedia neoclásica

Responde a la preocupación por el cumplimiento de la preceptiva neoclásica. Durante este siglo se escriben comedias de considerable calidad y finura, aunque nunca supusieron un movimiento asentado.

De acuerdo con las leyes del decoro poético, solo saca a escena personajes comunes: los burgueses y sus personajes comunes: los burgueses y sus criados. Dado su carácter didáctico, critica los vicios y debilidades de la sociedad, tratando de mostrar la vía de la razón y del sentido común.

Leandro Fernández de Moratín hace la siguiente definición de la comedia:

Imitación en diálogo (escrito en prosa o verso), de un suceso ocurrido en un lugar y en pocas horas, entre personas particulares, por medio del cual, y de la oportuna expresión de afectos y caracteres, resultan puestos en ridículo los vicios y errores comunes en la sociedad y recomendados, por consiguiente, la verdad y la virtud. 

La comedia neoclásica tenía las siguientes características:

  • Lenguaje natural.
  • Intención didáctica.
  • Verosimilitud.
  • Unidad de lugar, tiempo y acción.
  • Uso de la prosa o verso breve.
  • Estudio profundo del carácter de los personajes.
  • La acción dramática pasa  a un segundo plano, frente al diálogo.
  • Escenografía sencilla.

Leandro Fernández de Moratín

Retrato de Leandro Fernández de Moratín de Francisco de Goya (artehistoria.jcyl.es)

Hijo del también escritor Nicolás Fernández de Moratín, Leandro Fernández de Moratín nació en Madrid en 1760. Fue secretario de la Interpretación de Lenguas y director de la Junta de Reforma de los teatros. Durante la guerra de la Independencia se hizo afrancesado y apoyó la monarquía de José Bonaparte. Expulsado por los absolutistas, se trasladó a Barcelona y de ahí a Montpellier, París y Bolonia. Con la llegada del Trienio liberal regresó a Barcelona, pero un año después, huyendo de una epidemia, pasa a Bayona, Burdeos y de nuevo París, donde muere en junio de 1828.

Aunque cultivó diversos géneros, la indiscutible autoridad de Moratín se manifiesta en la comedia, donde supo aunar la estricta ideología neoclásica con el éxito popular. Para él, la comedia debe perseguir por encima de todo una finalidad didáctica y ha de ridiculizar los comportamientos que nacen de la barbarie, la ignorancia y las malas costumbres. Su comedia, de carácter urbano, tiene una dimensión crítica e intelectual, y el deseo decidido de reformar determinadas costumbres españolas. La verdad y la virtud presiden sus obras, escritas en prosa y con una clara intención moral. Su modelo constante fue Molière, a quien tradujo; y, como él, admira la autenticidad en el ser humano, por lo que en su obra es frecuente la denuncia de la hipocresía burguesa.  Su producción dramática se limita a cinco comedias: Moratín condena los matrimonios concertados por conveniencia en El viejo y la niña, El barón, El sí de las niñas; los efectos negativos que una educación represiva produce en los jóvenes  en La mojigata o arremete contra la mediocridad literaria del momento La comedia nueva o el café.

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El sí de las niñas es la obra maestra de Moratín. Respeta todas las normas del teatro neoclásico: la regla de las tres unidades, la verosimilitud y la finalidad didáctica. Moratín critica los matrimonios concertados en los que una joven se desposa con un hombre mucho mayor que ella por decisión de sus padres y defiende el derecho de las mujeres a escoger libremente la persona con la que quieren casarse. En la obra presenta una pareja de jóvenes enamorados, don Carlos y doña Paquita, obligados a ocultar su amor, porque doña Irene, la madre de doña Paquita, ha prometido a su hija en matrimonio a don Diego, un honorable y rico caballero de su propia edad, que resolvería con la boda los problemas económicos de doña Irene. Don Diego descubre por una carta amorosa el amor de los dos jóvenes y cambia su papel de pretendiente por el padrino de la boda, no sin dejar de advertir al auditorio sobre los perjuicios que causan en los jóvenes una equivocada educación.

Interesante, ¿no? Vosotros también podéis elegir libremente entre leer la obra o ver la representación. Para aquellos que deseen leer la obra sólo tienen que hacer clic en la portada del libro:

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Y aquellos de vosotros que prefiráis ver la obra representada, sólo tenéis que darle al play en el siguiente video:

PARA LOS QUE QUIERAN SABER MÁS…

Como siempre, la Biblioteca Virtual Cervantes nos ofrece un buen material sobre la vida, la obra, así como estudios, audios, imágenes, etc. Completísimo.

La prosa de Moratín es una de las más claras y elegantes del siglo XVIII, podéis comprobarlo leyendo este fragmento y realizando las actividades de comprensión lectora.

Un crucigrama sobre Fernández de Moratín.

Leandro Fernández de Moratín, además de al teatro, se dedicó también a la poesía. Podéis escuchar dos de sus poemas:  la epístola El filosofastro y el soneto La despedida.

Drama sentimental o comedia lacrimosa. 

Procede de Francia. El autor pretende provocar en el espectador sentimientos de ternura y compasión. La pieza más significativa fue El delincuente honrado (1774) escrito por Jovellanos. La obra combina su adaptación a las reglas clásicas con la exaltación de los sentimientos característicos del prerromanticismo. El argumento es el siguiente: Torcuato, el protagonista, se confiesa culpable de haber matado en duelo a un hombre (sin haberlo hecho) para salvar a un amigo suyo injustamente acusado. Condenado a muerte por su padre, que ignora que está juzgando a su propio hijo, se salva en el último momento por un indulto del rey. Además del contenido filosófico, Jovellanos envuelve la obra en una sensibilidad emotiva de corte rousseauniano, filantrópico y sentimental, que permite considerarla como la primera obra dramática romántica de la escena española.

El teatro tradicional

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En la polémica que recorre el siglo entre los partidarios del teatro tradicional y los defensores del neoclásico, las formas populares irrumpen como respuesta nacional frente a la imposición del teatro francés. A través de diversos géneros como el sainete, el nuevo género de la zarzuela o la tonadilla como intermedio musical se representa la vida nacional española en sus costumbres y sus rasgos más pintorescos.

El sainete hereda la tradición de los pasos de Lope de Rueda, los entremeses de Cervantes y las obras cortas de Luis Quiñones de Benavente. Es una pieza cómica y popular, en un solo acto. Su verdadera importancia está en que se convirtió en vehículo de transmisión del realismo social de la España de su tiempo.

En esta línea  de teatro nacional sobresalió Ramón de la Cruz, a quien la crítica convirtió en defensor de la vida popular española frente al afrancesamiento neoclásico. Su gusto por lo popular y lo castizo pronto llevó al autor madrileño a cultivar el sainete. Sus sainetes son cuatrocientas piezas breves que retratan el Madrid castizo de la época, como Las castañeras picadas, La pradera de San Isidro, El fandango del candil, Manolo, El Muñuelo. Constituyen todos ellos valiosos cuadros de costumbres, verdaderos documentos de época, escritos generalmente en verso corto: romances, seguidillas, letrillas u otras formas populares. Fue un autor muy popular, a pesar de las críticas de los ilustrados, como los de Moratín (padre e hijo), que le reprochaban sus excesos caricaturescos; pero eran caricaturas críticas con una enseñanza moral, según los preceptos neoclásicos.

Podéis ver este vídeo que presenta unos sainetes de Ramón de la Cruz estrenados por la Companía Nacional de Teatro Clásico en 2011:

PARA LOS QUE QUIERAN SABER MÁS…

La Biblioteca Virtual Cervantes nos ofrece una página sobre Ramón de la Cruz. Estupenda, como siempre.

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[Fuentes: BLECUA, José Manuel [et al.] (2008), Lengua castellana y Literatura 1º, Madrid: Editorial SM; FERNÁNDEZ  SANTOS, Alonso [et al.] (1992), Literatura 2º, Barcelona: Magisterio Casals; ARROYO CANTÓN, Carlos [et al.] (2006), Lengua castellana y Literatura 1º de Bachillerato, Madrid: Oxford; GARCÍA MADRAZO, Pilar [et al.], (2008) Lengua castellana y literatura 1º de Bachillerato, Zaragoza: Edelvives. Proyecto Zoom;  MELÉNDEZ, Isabel [et al.], (1996) Lengua y literatura castellana 4º ESO, Madrid: ESLA; PASCUAL, José A. [et al.](2008) Lengua y literatura 1º Bachillerato, Madrid: Santillana; ESCRIBANO, Elena [et al.](2008), Lengua castellana y Literatura 1º Bachillerato, VALENCIA: ECIR; MARTÍ, S. [et al.] (2002), Lengua castellana y Literatura 1º Bachillerato, Barcelona: Teide.]

 

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