El texto del Quijote

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La fecha de escritura del Quijote

No sabemos cuándo empezó Cervantes a escribir El Quijote. El autor declara en el Prólogo de la Primera Parte que engendró su obra en la cárcel. Según esto, Cervantes pudo concebir su novela bien en 1592, mientras permanecía preso en Castro del Río (Córdoba), bien en 1597, en la prisión de Sevilla.

Otros indicios que pueden arrojar alguna luz sobre este tema son las referencias contenidas en la novela, especialmente las del escrutinio de la biblioteca, que incluye obras de publicación reciente. A la vista de las averiguaciones, lo normalmente aceptado es que hacia 1592 ya existía una parte de la obra.

En cuanto a la Segunda Parte del Quijote, parece que su redacción no comenzó inmediatamente después de la publicación de la Primera. La Segunda Parte debió de escribirla en un periodo de entre siete y diez años. En este tiempo escribió y revisó otras obras. En el prólogo de las Novelas Ejemplares, en julio de 1613, anuncia que en breve el lector la tendrá en sus manos.

La transmisión del texto

El_ingenioso_hidalgo_don_Quijote_de_la_ManchaEn el verano de 1604 estaba terminada la Primera Parte del Quijote, que en septiembre obtuvo el Privilegio Real para su publicación y que fue vendida por su autor al librero Francisco Robles. Pocos meses después, a principios de 1605, aparecía en Madrid, en la imprenta de Juan de la Cuesta, la primera parte de la obra, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Era una edición pobre, con muchísimas erratas. Contiene también errores del autor: epígrafes incorrectos, cambios repentinos de escenario, pasajes que se duplican o se anulan y acontecimientos que suceden y no se refieren. Estos errores parecen indicar que Cervantes reconsideró la estructuración de la novela. La incorporación de historias intercaladas parece responder a una inseguridad narrativa  de Cervantes. Con ellas pretende diversificar la trama, convencido de que los personajes de su historia no serían capaces de mantener la atención del lector por sí mismos.

Portada de la Primera Parte del Quijote, edición fraudulenta de Lisboa.

El éxito fue inmediato y las ediciones de la obra no tardaron en multiplicarse. Las reimpresiones de 1605 en Lisboa son ediciones desaliñadas que arrastran las erratas de la primera y agregan otras nuevas.

low.rawLa edición aumentada y corregida de 1605 introduce dos variaciones relevantes del propio autor: dos largas interpolaciones que intentan remediar la desaparición y reaparición del asno de Sancho (capítulos XXIII y XXX de la Primera Parte). Esta es, sin duda, la incongruencia narrativa más famosa, sobre la que el propio Lope de Vega ironizó. En la primera edición de 1605 se alude a la pérdida del asno sin mencionar cómo ocurrió. Luego el asno vuelve a aparecer sin mencionar cómo se recuperó. En la segunda edición de 1605 Cervantes intenta arreglarlo introduciendo un texto que explica la desaparición, pero en un lugar inapropiado. De manera que la desaparición ocurre antes de que Sancho la haya sufrido. Cervantes no debió de releer la obra línea por línea, porque sigue manteniendo errores incongruencias.

Portada de la primera parte del Quijote.

En 1605 se publicó en Valencia otra edición, inspirada en el texto revisado de ese mismo año. Los tipógrafos completaron bastantes planas, que quedaban cortas, con palabras o frases ajenas al original. En esta edición se basaron la mayoría de las ediciones hasta el siglo XIX, copiando sus mismos errores.

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En 1608 Robles preparó una tercera edición que corrige algunas inconsecuencias y errores. El corrector de esta edición podría haber sido el propio Cervantes. Sin embargo, muchas de esas enmiendas fueron ignoradas en ediciones posteriores.

Portada de la Primera Parte del Quijote.La mejor de estas ediciones tempranas es la de Bruselas de 1607. Se trata de una edición muy esmerada que corrige los epígrafes erróneos de los capítulos XXXV y XXVI, y las referencias indebidas al asno. Pero incluye enmiendas y sustituciones ajenas al autor.

En 1614 apareció en Tarragona la continuación apócrifa, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, escrita por alguien que ocultó su identidad en el seudónimo de Alonso Fernández de Avellaneda, quien, en el prólogo, acumuló insultos que causaron honda herida en Cervantes.

dq2frontCuando el falso Quijote de Avellaneda vio la luz, Cervantes debía de llevar bien avanzada la redacción de la segunda parte de su novela, que ya terminaría muy pronto, impulsado también por el hurto literario y el ataque feroz del que había sido víctima. También por ello, a partir del capítulo 59, no perdió ocasión de ridiculizar al falso Quijote, afirmar la falsedad de sus protagonistas y la verdad de los auténticos Quijote y Sancho.

Portada auténtica de la segunda edición de la Primera Parte del Quijote.La segunda parte debió de quedar terminada a principios de 1615 (el Privilegio Real es de febrero), y a finales de este año apareció El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha, también en la madrileña imprenta de Juan de la Cuesta. En la Segunda Parte Cervantes se muestra más seguro. Las historias intercaladas desaparecen. Se centra en la narración de aventuras y en el despliegue psicológico de los personajes.

Portada de la primera edición de la primera parte del Quijote (Barcelona, Sorita, 1617).Ya en 1617, la novela se editó en Barcelona, con las dos partes publicadas conjuntamente. Desde entonces la difusión y la celebridad del Quijote hacen de él uno de los libros más editados, traducidos y conocidos del mundo: ya en el siglo XVII tuvo unas treinta ediciones en castellano, se tradujo al italiano, alemán y holandés, además de completarse las traducciones francesa e inglesa. En el siglo XVIII se tradujo al portugués, danés, ruso y polaco, y tuvo unas cuarenta ediciones en castellano. En el XIX alcanzó unas doscientas ediciones en su lengua, y en el XX se le calculan una tres ediciones por año. Hace ya tiempo que el libro ha sido traducido a todas las lenguas con alguna tradición literaria.

Proféticas fueron, pues, aquellas palabras del bachiller Sansón Carrasco: “y a mí se me trasluce que no ha de haber nación ni lengua donde no se traduzca” (II,3). Y la del mismo don Quijote: “por mis valerosas, muchas y cristianas hazañas he merecido andar ya en estampa en casi todas o las más naciones del mundo. Treinta mil volúmenes se han impreso de mi historia, y lleva camino de imprimirse treinta mil veces de millares, si el cielo no lo remedia” (II, 16).

Es bien sabido que el cielo no lo ha remediado. “Los treinta mil millares, o los treinta millones de ejemplares, se han publicado, con exceso. El Quijote se ha convertido en la obra más alta y representativa de la literatura española, y en una de las cuatro o cinco obras maestras de la literatura universal”. (A. Rosenblat).

Una versión interactiva de la edición de 1605

La Biblioteca Nacional creó en 2005, con ocasión de la celebración del 4º centenario de la Primera Parte del Quijote, un excelente Quijote interactivo que nos permite acceder a la edición facsimilar de 1605 (con transcripción si se tienen dificultades para leer la tipografía de la época).

quijote interactivo

Traducciones del Quijote

Con motivo del cuarto centenario de la primera edición del Quijote, el Departamento de Bibliotecas y Documentación de la sede creó una sección especial de Traducciones del Quijote, con un catálogo virtual disponible en su fondo.

En estos momentos la sección cuenta con cerca de 200 obras en las siguientes lenguas: albanés, alemán, árabe, búlgaro, catalán, checo, chino, coreano, croata, danés, esloveno, esperanto, estonio, euskera, finés, francés, gallego, georgiano, griego, hebreo, hindi, holandés, húngaro, inglés, irlandés, islandés, italiano, japonés, latín, lituano, maltés, noruego, persa, polaco, portugués, rumano, ruso, serbio, sueco, tagalo, tailandés, turco, vietnamita y yiddish.

Esta colección estuvo expuesta en la Biblioteca de la Sede Central de Naciones Unidas de Nueva York y en la actualidad se encuentra disponible en la biblioteca del Instituto Cervantes de Madrid.