Juan de Flores (c. 1455 – 1525)

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Se sabe muy poco del autor Juan de Flores más allá de que fue un cortesano de vasta cultura y que probablemente gozó del favor de los Reyes Católicos.

Flores supone una notable evolución dentro del género. Un rasgo esencial es la reducción de la alegoría. La estructura de sus novelas está mucho mejor trabajada. Las cartas aparecen en menor cuantía y, lo que es más importante, forman un todo indiscutible con el cuerpo del relato. Nos acercamos, pues al logro de una novela como una estructura cerrada. Abunda el diálogo frente a los soliloquios de otras obras anteriores. La descripción recoge numerosos detalles realistas y aun naturalistas. El estilo pierde buena parte de su artificio retórico: selecciona los detalles en vez de acumularlos. En sus obras dominan el tono trágico y penetra más profundamente en el sufrimiento físico y mental del hombre.

Las novelas de Juan de Flores, Grisel y Mirabella y Grimalte y Gradissa gozaron de gran éxito y fueron traducidas a muchos idiomas. Aparecen sin fecha de edición, pero se supone que vieron la luz en 1495, probablemente en Lérida. Debieron de escribirse unos diez años antes.

Grisel y Mirabella

flores_juan_de.jpgGrisel y Mirabella, con la disputa de Torrellas y Braçayda nos cuenta la trágica historia de amor de los protagonistas. He aquí una gran novedad: la dama no es una de las heroínas frías y distantes típicas de las novelas sentimentales, sino una mujer apasionada que se entrega sin reservas al amor, que llega a consumarse plenamente. La delación de una sierva indiscreta la pone a merced de la justicia implacable de su padre, el rey de Escocia. Cosa inaudita en las protagonistas de la novela sentimental Mirabella no pone su empeño en salvar su honor, sino que asume toda la responsabilidad y procura dejar libre de culpa a su amante.

El final no puede ser más trágico. Mirabella es condenada a muerte y Grisel se suicida arrojándose a las llamas. La protagonista logra luego el perdón, pero se tira por la ventana al corral donde están los leones de su padre, que la despedazan.

En esta trama se inserta la disputa en torno a la mujer. Como el rey ignora cuál de los dos amantes es el culpable, recurre a un debate público para discutir si las féminas tienen la culpa de los yerros de los varones, o es al revés. Pere Torrellas, el poeta catalán famoso por su versos contra las mujeres, asume la postura antifeminista, y Braçauda, la contraria. Triunfa el primero.

Con gran habilidad narrativa el autor traba una nueva historia. Tras la penosa muerte de los amantes, Torrellas se enamora de Braçayda y se arrepiente, aunque de forma poco sincera, de sus juicios contra la mujer. Aquella finge amarle para luego vengarse. En unión de la reina y sus damas ajusticia con sus propias manos al detractor.

Grimalte y Gradissa

cd763bcaebff244c807e5037eb95785e.jpgTiene mayor interés estético. Se presenta como una continuación de la Fiammetta de Boccaccio, en la que ambas historias quedan enlazadas. La heroína italiana había cometido adulterio con Pánfilo, que después la abandonó. Decidida a suicidarse, la disuadieron sus criados.

En nuestro relato, Grimalte sirve con devoción a la indiferente Gradissa. Esta le exige como prueba de amor que haga de intermediario para reconciliar a Fiammetta con Pánfilo. Grimalte emprende un largo y peligroso viaje, pero no logra su cometido. Fiammetta se suicida y él fracasa en la prueba.

Gradissa asume la venganza contra el género masculino y rechaza a su pretendiente, Grimalte, que se identifica con Fiammetta por su calidad de amante desdeñado, reta a Pánfilo, pero este se muestra arrepentido y se va a Asia a vivir en soledad. Tras una durísima peregrinación que se prolonga durante veintisiete años, Grimalte se reunirá con Pánfilo, que ya está totalmente enajenado y con aspecto salvaje, para dejarse morir.

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