Jordi de Sant Jordi (c.1400 -1424)

Apenas tenía veinticinco años cuando el poeta y caballero valenciano Jordi de Sant Jordi murió en 1424, con lo que sin duda se malogró uno de los mejores poetas catalanas. De joven, en la corte de la hermosa reina Margarita de Prades, viuda de Martín I, se relacionó con otros poetas de la época y más o menos de su edad, entre ellos, el joven castellano Íñigo López de Mendoza, quien, años después, cuando ya era marqués de Santillana, al tener noticia de la temprana muerte de su amigo, le dedicó el poema Coronación de mossen Jorge. El tratamiento de “mossen” con el que el marqués se dirige a su amigo, corresponde al latín “miles” (soldado o caballero) y  es debido a que, en 1420, en la campaña de Cerdeña y Córcega emprendida por Alfonso el Magnánimo, Jordi de Sant Jordi fue armado caballero. Participó en la acción de Calvi y en el asedio de Bonifacio y, siempre al lado del monarca, entró en Nápoles, donde se encontraba el 30 de mayo de 1423, cuando la ciudad fue ocupada por el condotiero Francesco Sforza, y fue hecho prisionero. En su celda escribió el poema Presoner (Prisionero), donde expresa su angustia y su añoranza por la suntuosa vida cortesana y su confianza en una breve liberación por parte del rey:

Desert d’amics, de béns e de senyor,
en estrany lloc i en estranya contrada,
lluny de tot bé, fart d’enuig e tristor,
ma voluntat e pensa caitivada,
me trob del tot en mal poder sotmès,
no vei algù que de mé s’haja cura,
e suis guardatas, enclòs, ferrats e pres,
de què-n fau grat a ma trista ventura.
Desamparado de amigos, de bienes y de señor,
en extraño lugar y en extraña comarca,
lejos de todo bien, ahíto de enojo y de tristeza,
cautivados mi pensamiento y mi voluntad,
me encuentro totalmente sometido a mal poder,
no veo a nadie que se preocupe de mí,
y estoy guardado, encerrado, aherrojado y preso,
lo que agradezco a mi triste ventura.

Le preocupan la falta de libertad, el rescate que pide por él el condotiero –“e més que vei ço que-ns demana Sforça” (“y más cuando veo lo que nos exige Sforza”)–, y recuerda con nostalgia el lujo y la ostentación a que estaba acostumbrado. Ahora, en la cautividad real, Jordi de Sant Jordi no alude en ningún momento a aquellas damas sobre las que había escrito bellas canciones de despedida y de nostalgia.

Jordi de Sant Jordi solo escribió dieciocho canciones, todas ellas de tema amoroso y vinculadas al amor cortesano trovadoresco vigente en la corte de la Corona de Aragón. En su poesía se percibe la influencia de los grandes trovadores del siglo XIII: Pere Vidal, Folquet de  Marsella y, sobre todo, Arnaut Daniel.

Su lírica se caracteriza por una suave tristeza, llena de despedidas angustiosas y tiernas, de suspiros y evocaciones en sueños, de añoranza y melancolía. A menudo recurre a expresiones y recursos  retóricos tomados de Petrarca que, por aquella época, comenzaba a difundirse en la Corona de Aragón.

El mayor acierto de Jordi de San Jordi se halla en la poesía que se intitula Stramps (lo que significa versos sin rima), que se abre con una impresionante estrofa en la que el poeta se imagina muerto y con la imagen de su dama fijada en la retina.

Jus lo front port vostra bella semblança
de què mon cors nit e jorn fa gran festa
que remirant la molt bella figura
de vostra faç m’es romasa l’emprenta
que ja per mort no se’n partrà la forma,
ans quan serai del tot fores d’est segle
cells qui lo cors portaran al sepulcre
sobre ma faç veuran lo vostre signe.

Bajo la frente llevo vuestra hermosa semblanza,
delo que mi cuerpo día y noche hace gran fiesta,
pues contemplando vuestra bella figura
me ha quedado grabada la impronta de vuestra faz
que ni por la muerte se borrará la forma,
antes bien, cuando yo esté fuera de este mundo,
los que lleven mi cuerpo al sepulcro
verán sobre mi faz vuestro signo.

La idea del primer verso aparece, aunque con menos eficacia, en algunos trovadores, como Peire Vidal y Folquet de Marselha, y en el resto de los Stramps de Jordi de Sant Jordi se inspira en la famosísima sextina de Arnaut Daniel, e incluso, para los finales de verso, busca las palabras sonoras en el Llibre des concordances de Jacme March, lo que supone una elaboración cuidada y en parte cerebral, que da como resultado un poema de alto empeño, de gran empaque y de solemne sonoridad.

Los trovadores siguen influyendo en Jordi de Sant Jordi, que aún permanece fiel a los cánones  del amor cortés, pero se advierte en él un criterio selectivo muy fino y adecuado. Es capaz de escribir un alegre e intrascendente poema acerca de las cosas que le molestan y le fastidian, titulado Los enojos (Los enuigs), siguiendo la tradición de los trovadores el Monje de Montaudon y Cerverí de Girona.

Anuig, enemich de jovent,
combatador del pensament,
m’enuja tant que res plasent
no puix vaser;
atants despits me fay sovent,
que·l cor de son alleujament
sortir vol fer.
Per qu·eu m’enuig del tot primer
del món, com li plats sostener
mants fayts que vey en aquell fer
desmesurats,
per qu·enujats
me suy del món
com vay amon
e contramon,
es a la fi
de fi en fi
res no y ha fi,
ans tot deffallit e mesquí.
/i>Per qu·eu me vau plus anujan
d’amor com vay tant mal usan,
e de mant foll que·s vay guaban
e may fech res;
autres que·s van d’amor claman
ez anch llur cor sentí l’afan,
ne sap què s’és.
E par-me que gran anuig és,
quqnt suy ab leys a qu·eu am més,
per altres gents no·l puix dir res
de ma lengor.
Autre peyor
e fort me par
so que no·m par
massa sperar;
e d’ome fat
e desonat,
ple de mal far,
que per graciós se debat.

Un autr·enuig sovent me ve:
quant en algun loch perlaré,
qui m’enterroch quant mils volré
dir ma raysó.
Autre, quant un bon mot diré
en part hon no s’entèn per què,
d’on rest falló,
e fay creyre m·intenció
a cors grosser qu·en tot diu no.
D’enemich de conclusió
hay gran enuig
e molt m’enuig.
Autr·enuig trop,
que m’anuig trop
que no m’azaut
c·a mon desaut
comport son aut,
de què mon cor pren fort asaut.

Enquer m’enuig dormir la nit
en mig de dos en petit lit,
e plus m’anuig quant dorm vestit,
calsat, stret.
E plus m’enuig e prench despit
d’om pererós nes adormit
e de gran fret.
Aprés m’enuig, si scriu secret
letra hon va part de mon fet,
lo fat grosser perquè s·i met,
puys no·l deman;
ne plor d’infan,
ne jaur·en post,
nez al sol post
ser mal dispost
ab dona·nclaus,
ne star jus claus;
ne quant pert claus
mon cossier, quant vau per fraus.
D’autres enuigs me vull sentir,
quant fay mon cor envellesir:
d’ome grosser que u vol tot dir
e no creu bé,
e larch sermó d’om pech ausir;
ez ab sutza femna dormir,
quant s’esdevé;
e caminar ab palaffré
dur, poch anan, que no trot bé;


e ladrador ca de seré,
ne dóm scàs
qu·eu praticàs:
qu·ab me no·s juny!
Ne sol de juny,
ne l’elm quant juny;
e d’autra part
dona que part
en mantra part
s·amor, gequint vergony·a part.Enquer m’enuig, com de la mort,
estar en mar en calma fort,
en stret loch e sens comport,
passant lo mal;
e sentir cant ab desacort;
ez en ivern pujar al port
ab temporal,
e quant fay vent descominal;
e caminar per arenal,
e fum sens foch dins en hostal;
ne qui sol va
per camí pla
e puys lo pert,
ne qui·m despert
quam dorm spert;
ne d’om, que punt
no·s de mon punt,
ques en un punt
se pleveix de me ne s’ajunt.
Enquer m’enuig, si mala·m diu,
quant juch als claus, si res me diu
algun fezuch; si prop me siu
m’és enuyós;
e larch camí fer en stiu,
ne dur en puny astor squiu,
brau ne bascós;
ne jaur·ab hom que haja tos,
ne star ab vell trop renyinós,
ne de legoter enveyós;
e dels mosquits,
com en les nits
dormiré ferm,
e de l’inferm
que·s plany de ferm;
ne lansa dur,
ne de pa dur
que massa dur,
nez abitar dins àvol mur.
O, quants anuigs hay sostengut,
que trestots dir no·ls he pogut!
Mas fort m’enuig de l’hom mogut,
ignorant, pech,
ne roba que pèl ha perdut;
ne fanchs de nits, quant plou menut,
que m’allenech;
e qui·m diu no quant heu le prech,
ne quant sovent trop a qui dech;
e don·ab magre cors e sech,
me larch consell
quant no l’apell;
e jaure sol,
ne quant aug sol
[………]
ne·mar ab seny
dona qu·enseny
que n’ha pauch seny,
ne d’om flach que mir ab endeny.

De tots los enuigs que dits hay
tant fort ne tant soberch no·n say
com pobretats, que dón·esmay
a gran e poch,
e quant he ferit de son glay
Ffortuna, c·axí com li play
vol donar loch
a cell qui no val pas un çoch,
ez aur smerat de fin toch
abat e met ab enderroch,
no guarda ley,
dret ne servey;
d’on tots hom deu
lausar a Déu,
qui res li deu.
Per què defín,
mon lay ha fin:
cascús affín
sa volentats lay on s’enclín.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Enojos

El enojo, rival de juventud
y enemigo mortal del pensamiento,
me enoja de tal modo, que no veo
nada que me complazca;
son tantos los disgustos que me da,
que ya siento que quiere el corazón
salírseme del pecho.
Y lo primero que me causa enojo
es el mundo, que admite complaciente
hechos desmesurados que yo veo
que en él ocurren;
por eso estoy
harto del mundo,
que ahora sube
y después baja;
y a fin de cuentas
nada en la vida
su fin alcanza,
sino que todo es fútil y mezquino.Por eso cada vez me enojan más
el amor, por su mal comportamiento,
y todos esos locos que presumen
y nada han hecho;
y otros que del amor se van quejando
y su corazón nunca lo ha sentido
ni lo conoce.
Y también tengo por gran fastidio
que, estando con aquella a la que amo,
por los demás no puedo decir nada
de mi sentir.
Y otro fastidio
mucho peor
es esperar
lo que no llega;
y el hombre fatuo,
cretino y soso,
sin gracia alguna,
y que encima presume de gracioso.Otro enojo me asalta con frecuencia:
que me interrumpan cuando estoy hablando
y expongo del mejor modo posible
mis argumentos.
Y también cuando digo algo ingenioso
ante gente incapaz de comprenderlo:
es deprimente;
y también cuando intento persuadir
a algún necio que a todo dice no.
Los enemigos de las conclusiones
me tienen harto,
no puedo más.
Y otro fastidio
que me fastidia
es encontrarme
a quien no quiero
y a mi despecho
gozar pretenda
lo que a mi corazón causa deleite.Y también me molesta estar durmiendo
entre otros dos en cama muy pequeña,
y más si duermo con la ropa y todo,
y apretujado.
Y también me molesta y me fastidia
un hombre perezoso, soñoliento
y friolero.
Y me fastidia si en secreto escribo
una carta en que trato de mis cosas
y algún grosero mete sus narices
sin que lo llamen;
y el llanto de los niños,
dormir sobre una tabla,
y no encontrarme bien
cuando estoy encerrado
con alguna mujer;
y quedarme sin llaves,
y que pierda algún clavo
mi caballo al cruzar una barranca.Seguiré lamentando los enojos
con que mi corazón ha envejecido:
el grosero que todo lo farfulla
y nada cree;
el discurso prolijo de hombre necio;
el dormir, cuando así el azar lo quiere,
con mujer fea;
montar un palafrén de lomo duro,
poco caminador y de mal trote;
el perro ladrador de madrugada;

 

el tener que tratar
con un tacaño:
¡lejos de mí!;
y el sol de junio;
y el yelmo en el combate;
y también me fastidia
la mujer que reparte
a diestro y a siniestro
su amor dejando a un lado la vergüenza.Me da el mismo fastidio que la muerte
estar en alta mar cuando hay gran calma,
en un lugar incómodo y estrecho,
soportando penurias
y oyendo algún cantar desafinado;
y subir en invierno a la montaña
cuando hay tormenta,
y cuando sopla el viento despiadado
cruzar un arenal; y la posada
en que hay mucho humo y poco fuego;
y el andar solo
por fácil senda
y extraviarme;
que me despierten
en pleno sueño;
y el hombre que
no es de mi rango
y por las buenas
se toma demasiadas confianzas.Me fastidia el que me habla en mala hora,
y también me resulta insoportable
el pesado que dice alguna cosa
cuando juego a los dados;
y hacer largo camino en pleno estío;
y llevar en el puño azor esquivo,
fiero e inquieto;
dormir con quien no para de toser;
estar con algún viejo cascarrabias
o con un envidioso lisonjero;
y los mosquitos
que por la noche
rompen mi sueño;
y los enfermos
siempre quejándose;
y llevar lanza;
y el pan muy duro
que mucho dura;
y vivir en decrépitas murallas.¡He soportado, ay, tantos enojos
que no he podido enumerarlos todos!
Me enoja mucho el hombre movedizo,
ignorante y simplón;
y la tela que va perdiendo pelo;
y el fango cuando llueve muy menudo
de noche y me resbalo;
y el que me niega lo que le suplico;
y el toparme con mis acreedores;
y la mujer de cuerpo flaco y seco;
y el largo consejo
que no he pedido;
y dormir solo;
y sólo oír
[………]
y amar con juicio
a mujer falta
de todo juicio;
y el hombre sin valor que mira airado.De todos los enojos que aquí he dicho,
no sé de otro mayor ni más terrible
que la pobreza, que provoca angustia
a grandes y pequeños,
y más cuando golpea con su espada
la Fortuna, que, obrando a su capricho,
eleva a lo más alto
a aquel que vale menos que un tarugo,
y al que es de oro brillante y refinado
lo derriba y lo hunde en la miseria,
pues no respeta ley,
derecho ni merced;
y por eso es preciso
alabar siempre a Dios,
que nada a nadie debe.
Así termino y llega
mi canto a su final:
que cada cual lo afine
según la voluntad a que se incline.

Traducción de José María Micó

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

También escribió una Passio amoris secundum Ovidium (solo el título en latín, parodiando goliardísticamente el encabezamiento de las pasiones evangélicas que se leen en Semana Santa) a base de fragmentos de poemas de trovadores, un poeta llamado “de citas” o colectivo, que tuvo mucho éxito en Cataluña.

En lo intrascendente es curioso su poema El banquero (Lo canviador), sobre las trampas y argucias que se hacían en el cambio de moneda.

No está ajeno el petrarquismo de la poesía de Jordi de Sant Jordi, aunque en proporción e intensidad menor que en los poetas provenzales. Su Canción de opósitos, que tanto gustaba al marqués de Santillana, constituye la renovación de un tema medieval a base de conceptos en un soneto de Petrarca.

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