Sem Tob de Carrión y sus Proverbios morales (siglo XIV)

Sem Tob ib Ardutiel ben Isaac nació en Carrión de los Condes, pueblo habitado mayoritariamente por judíos. No sabemos las fechas de su nacimiento y muerte, pero vivió  durante los reinados de Alfonso XI y Pedro I. A este último rey dedica su única obra conservada en castellano: los Proverbios morales. Residió en Soria. Compuso, además, textos litúrgicos en hebreo (Widduy y Miswot’), un debate entre la pluma y las tijeras (o Ma’ase) y un tratad de cábala (Sefer ha-Peer).

Los Proverbios morales

Los Proverbios son una amplia colección de cerca de 3000 versos escritos en pareado alejandrino con rima interna (ABAB). En este texto se recoge la vieja y rica tradición judeoespañola. El Talmud parece inspirar muchos de los versos del rabino de Carrión. Esto no impide que en ellos asomen muchos aspectos de la realidad que rodea al poeta. La imagen de Sem Tob es sumamente atractiva por su mesura y sensatez, por su talante activo:

Trabaje ante ante cuemo si en el su poder
del omne fuese mesmo el ganar o el perder.
E para conortarse, sy lazrare en vano,
debe bien acordarse que non es en su mano.

Sus consejos son tanto espirituales, incluso metafísicos, como prácticos. A veces  en curiosa yuxtaposición:

No tiengas en vil omre por pequeño quel veas,
nin escrybas tu nomre en carta que non leas.

Los Proverbios morales son a veces tan pragmáticos que rayan en la inmoralidad. Así ocurre cuando nos recomienda no poner por escrito los acuerdos para poder negarlos más tarde si nos conviene o cuando nos aconseja poner a salvo nuestras cosas, antes de disponernos a dañar las ajenas.

La afición al saber, cultivada en la tradición judaica, es uno de los motivos centrales de los Proverbios:

En mundo tal cabdal   non a como el saber:
nin eredat nin al, nin ningun otro aver.

El poeta tiene una conciencia clara de pertenecer a una comunidad odiada y despreciada. En algunos célebres versos reclama la atención para su libro, a pesar de ser obra de un judío.

No puede afirmarse que Sem Tob sea un gran poeta. Su libro es más simpático que inspirado. Pero no hay que negarle originalidad expresiva ni menoscabar la belleza y concisión con que muchas veces es capaz de visualizar lo abstracto.

 

Anuncios