Libro de Aleixandre (c.1282)

El Libro de Alexandre es una de las primeras grandes obras del mester de clerecía. El motivo principal es la historia de Alejandro Magno (35-323 a.C), rey de Macedonia, al que se presenta como modelo del caballero medieval. Fue escrito, probablemente, a principios del siglo XIII.

De autor anónimo, se trata de una versión en romance de una obra latina del siglo XII e introduce en la literatura castellana la leyenda de Alejandro Magno. Su figura representa el prototipo del soberano que reúne sabiduría y fortaleza (sapientia et fortitudo), pero que acaba provocando la ira de Dios por su excesiva ambición de gloria.

La versificación del Libro de Alexandre: los versos alejandrinos

Los versos de 14 sílabas se denominan alejandrinos porque con ellos se expresaba Alejandro Magno en este libro.  En la segunda estrofa del Libro de Alejandre se enumeran, además, los rasgos que definen el mester de clerecía. Estas son las tres primeras estrofas del Libro de Alexandre:

Señores, si quisiereis  mi servicio tener,
querría de buen grado ofrecer mi mester;
de lo que sabe un hombre, generoso ha de ser,
si no, podría en culpa y en desdoro caer.
Traigo un mester hermoso, no es de juglaría,
es mester sin pecado, pues es de clerecía
hacer frases rimadas por la cuaderna vía,
con sílabas contadas, lo que es un gran maestría.
Quien esto oír quisiere, según mi entender
tendrá de mí solaz, y al cabo gran placer;
oirá grandes hazañas de que podrá aprender,
y que muchos por ellas lo habrán de conocer.

En lo que concierne a la versificación, Alarcos Llorach admite que el autor del Alexandre consigue en su poema la perfección que anuncia en el comienzo de su obra, y se inclina a considerar como errores o descuidos de los copistas los versos mal medidos o los frecuentes casos de asonancia. Alarcos supone, por el contrario, que la probada maestría del autor en tantos otros aspectos y su vasta cultura no podían fallar precisamente en lo más mecánico y fácil de su tarea, después de haber afirmado la superioridad de las “sílabas cuntadas” y del “curso rimado” que se había propuesto seguir .

Los dos manuscritos y la autoría

Del Libro de Alejandre, el más extenso poema del mester de clerecía puesto que rebasa los diez mil versos, se han conservado dos manuscritos. El más antiguo, en pergamino, de fines del siglo XIII o principios del XIV, perteneció a la biblioteca del duque de Osuna y se guarda hoy en la Biblioteca Nacional de Madrid. Muestra rasgos leoneses en su lenguaje y en su última estrofa se afirma que lo “escribió” Juan Lorenzo de Astorga. El otro manuscrito, en papel, del siglo XV, se conserva en la Biblioteca Nacional de París. Tiene algún aragonesismo y su estrofa final lo atribuye a Gonzalo de Berceo.

Esta diversa atribución ha planteado el problema, muy complicado, de su autoría. Algunos críticos admiten sin discusión que el autor fue Juan Lorenzo, y otros, los menos, consideran que Gonzalo de Berceo pudo haber escrito esta obra. En todo caso, parece podo probable que Berceo escribiera esta obra dadas las profundas diferencias entre el Alexandre y los poemas del clérigo riojano: nada más alejado del carácter, temas y estilo de Berceo que este largo relato —profano, militar y seudoclásico— de la vida y hazañas de Alejandro Magno.

El personaje de Alejandro Magno como tema literario

La vida de Alejandro Magno es un tema que sigue atrayendo a los hombres y mujeres de todas las épocas, desde sus propios contemporáneos hasta los del siglo XXI. El Libro de Alexandre constituye la más temprana tentativa, y también la mejor, de las que se hicieron en España sobre el tema; más aún, es una de las mejores realizaciones sobre el particular que se produjeron en cualquier literatura.

El personaje de  Alejandro Magno –joven brillante y ambicioso que supo derrocar al mayor imperio del mundo y fracasó, en cambio, en el dominio de su naturaleza muriendo, joven aún, a manos de un traidor– atrajo la imaginación medieval más que la de ningún otro periodo y solo se dejó aventajar en la Edad Media por la historia de la caída y redención del hombre.

El poema refiere —desde su infancia hasta su muerte— la vida de Alejandro Magno, que interrumpe para intercalar variados episodios, como el relato de la guerra de Troya —larga digresión en 1.688 versos—, que cuenta el propio Alejandro a sus capitanes al contemplar las ruinas de la ciudad; el sermón satírico-moral sobre la corrupción de las costumbres; la descripción de la bajada a los infiernos, etc.

Las digresiones sirven para realzar los temas de mayor envergadura como la ruina de la grandeza humana, la disolución del carácter del protagonista y las maquinaciones de traición. Se nos hace asistir al éxito creciente de Alejandro, que nunca concluye, sin embargo, por satisfacerle; a su exploración del cielo y de las profundidades del mar, al crecimiento de su orgullo y cobdicia (término que no se restringe a la avaricia; se trata, más bien, de una falta de mesura, una añoranza de las cosas prohibidas); y, finalmente, a su muerte.

Los temas de la obra nos van siendo presentados, en principio, no de un modo directo, sino mediante un gradual desarrollo de los episodios que prefiguran o bosquejan de antemano el fracaso de Alejandro y las razones que lo motivan, y a este propósito responden las digresiones aparentes, incluso la narración referente a la guerra de Troya . Sólo al fin del poema este procedimiento se halla reforzado por el comentario explícito del poeta.

Se ha discutido largamente la actitud del poeta por lo que a la salvación o condenación del héroe se refiere , sin que en la obra se afirme aquélla, ni esta, por otra parte, acabe de presentarse de modo claro. La evidencia del poema a este respecto es imprecisa, sea porque el autor la encontrase de difícil solución desde el punto de vista intelectual o sentimental, o bien porque su intento fuese el presentar un caso típico del fracaso de la grandeza, que, considerado en su vertiente puramente humana, era suficientemente impresionante para sus propósitos.

El valor del Libro de Alexandre reside primariamente en su aspecto estructural y temático, valor que se aprecia en el poema formando un todo, no en secciones aisladas. Si bien hay pasajes atractivos por sí mismos —el primer amanecer, por ejemplo, en que el ejército griego pisa el suelo de Asia, la canción de mayo, los presagios en los cielos antes de la muerte del héroe—, ganan, sin embargo, en intensidad cuando se los considera en el contexto que los encuadra.

La actualización medieval de la antigüedad clásica por parte del autor ha de examinarse asimismo a la luz de los temas de la obra. No se trata, en efecto, de un ingenuo exotismo, sino de un plan deliberadamente encaminado a facilitar la compensación de la obra a sus lectores contemporáneos, objetivo que se realiza, además, con habilidad y discreción.

Las fuentes del Libro de Alexandre

La fuente primordial del Libro de Alexandre viene constituida por la Alexandreis latina de Gautier de Châtillon, que depende a su vez de la tradición de Quinto Curcio; el poema español compagina, sin embargo, esta última con otras fuentes secundarias, de las que las dos más destacadas derivan, en último término, del Pseudo-Callistenesse trata de un poema francés, el Román d’Alexandrey una obra en prosa latina, la Historia de preliisEstas y otras fuentes se hallan combinadas con sumo cuidado, generalmente con excelentes resultados, dentro de una estructura compleja.

Aludiendo a toda esta vasta erudición acumulada en el poema, decía de él Menéndez y Pelayo que era la obra poética de más aliento entre las del siglo XIII “además de poder considerarse como un repertorio de todo el saber de clerecía, y un alarde de la instrucción verdaderamente enciclopédica de su autor que fue sin duda uno de los hombres más

doctos de su tiempo”.

Importancia del Libro de Alexandre en el mester de clerecía

Raymond S. Willis ha dedicado un minucioso estudio a definir la importancia y significación del Alexandre dentro del mester de clerecía y ha destacado sobre todo la plena conciencia “científica” con que el poeta despliega su saber. Para el autor del Alexandre, dice Willis, su mester es mucho más que el mero cuidado de alinear estrofas correctamente construidas; su intención excede al simple propósito de Berceo de hablar al pueblo en román paladino, o a la patriótica y piadosa finalidad del Poema de Fernán González, o a la circunspecta exhibición del Apolonio de servirse de la nueva maestría.

En el siglo siguiente, el propio Arcipreste, a pesar de sus reminiscencias clásicas, respira un clima muy distinto, y en el fondo desprecia a los que estudian clerecía en cabo saben poco; el mismo Canciller en ningún sentido es un clérigo como el del Alexandre. 

Este poema, en cambio, está construido como un verdadero monumento de erudición; su asunto, en primer lugar, la historia de Alejandro, representa un notable incremento para la literatura erudita en España; el texto está compuesto de acuerdo con los más exigentes cánones de retórica y poética; los elementos decorativos suponen un derroche de todas las ramas del saber, concebidas por el autor como un conjunto científico; el héroe del poema está moldeado por el autor como un arquetipo, no simplemente con las tradicionales virtudes de justicia y valor atribuidas a los reyes, sino como un hombre letrado, diversamente instruido en todas las ciencias por su maestro Aristóteles. El autor expone inequívocamente al principio de su obra cuál es la primordial intención que le mueve a escribir el libro: para el poeta del Alexandre su mester no significa tan sólo una particular habilidad formal sino toda una ciencia adquirida y, además, la obligación de difundirla entre las gentes menos letradas con toda la capacidad que él posee; sin esta entrega a su magisterio, el poeta creería haber traicionado su misión. Willis recuerda la significativa estrofa del comienzo que define el propósito del poema.

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Enriquecimiento