Mariano José de Larra (1809-1837)

En el Museo del Romanticismo de Madrid se conserva este retrato de Larra que pintó José Gutiérrez de la Vega. Como sabemos, Larra nació en Madrid en 1809. Con la llegada de Fernando VII, su familia emigró a Francia. Regresó a España en 1818 y cursó estudios universitarios. Se casó en 1829 y tuvo tres hijos, pero se separó en 1834.

En 1828 fundó la revista El Duende Satírico del Día, de la que sólo aparecieron cinco números. En 1832 lo intentó de nuevo con El Pobrecito Hablador, también de corta vida. Colaboró en La Revista Española, El Observador, La Revista-Mensajera y El Español. En estas publicaciones firmó con el seudónimo de Fígaro, personaje que aparece en sus artículos como observador y crítico.

Defensor de las ideas liberales, vio traicionar estos principios a ministros que decían aplicarlos; en 1836 apoyó al gobierno conservador, lo que le valió muchas críticas. A la decepción política se unió la amorosa: en 1837 rompió con su amante, Dolores Armijo, y cayó en una profunda depresión que lo llevó al suicidio a los veintiocho años.

Como sabéis, José Zorrilla leyó un poema en el entierro de Larra. He encontrado este vídeo donde podéis oír los versos que Zorrilla dedicó a Larra. La lectura es muy “romántica”… Vedlo y juzgad:

Frente al humor alegre y benévolo de Mesonero Romanos y el genio bondadoso de Estébanez Calderón, Mariano José de Larra representa, con sus artículos, el espíritu crítico y agudo y la sátira mordaz. Su ideología liberal chocaba frontalmente con la realidad sociopolítica del país. Y, otra vez, como antes hicieran Quevedo y Cadalso, y más tarde, Clarín, Galdós y la Generación del 98, Larra, implacable con los males de España, intenta dirigir la opinión pública hacia “un porvenir mejor”, dando a sus escritos el “carácter útil y progresivo” que él defendía para la literatura.

Guiado por los criterios de libertad y verdad, el pensamiento de Larra es muy moderno: la humanidad es y debe ser una gran familia. Denuncia y se opone a la negligencia, opresión y corrupción de las clases dirigentes; a la pena de muerte y al estado de las cárceles en España; al atraso e inmovilismo del país. Defiende apasionadamente las artes, las ciencias, las cosas útiles que traen la prosperidad de los pueblos; la libertad de expresión y de estilo: “No somos ni queremos ser puristas”, afirma; y también: “Las lenguas siguen las marchas de los progresos y de las ideas”. La prosa de Larra es  ágil, viva y flexible.

Si os interesa saber algo más sobre Larra, como siempre podemos consultar la página de autor de la Biblioteca Virtual Cervantes:

También podéis recabar mucha y variada información sobre el autor en esta página de Materiales de Lengua:

Los artículos de Larra se publicaron agrupados en cinco tomos (tres aparecidos en 1835 y dos en 1837), con el título Colección de artículos dramáticos, literarios, políticos y de costumbres. Si os apetece leerlos, sólo tenéis que pinchar en la imagen. Sí, se trata de la pistola con la que supuestamente Larra se suicidó, se conserva, junto con algunos otros objetos de su propiedad en el Museo del Romanticismo.

Los que prefieren oírlos, sólo tienen que pinchar en la imagen del niño romántico. Podéis oír los artículos: El casarse pronto y mal;  El castellano viejo;  El Día de Difuntos de 1836; La educación de entonces; Literatura; Mi nombre y mis propósitos; Modos de vivir que no dan de vivir. Oficios menudos; El mundo todo es máscaras.Todo el año es carnaval; La Nochebuena de 1836. Yo y mi criado. Delirio filosófico; La vida de Madrid y Vuelva usted mañana.

Larra también escribió novela histórica: El doncel de don Enrique el Doliente. La novela gira en torno al adulterio de Macías y Elvira, dama de alta alcurnia castellana que ha casado con Fernán Pérez de Vadillo, hidalgo y prominente miembro de la corte de Enrique III. Precisamente es el rey y su corte quienes sirven de marco histórico para la novela. Enrique de Villena, tío del rey, desea deshacerse de su esposa María Albornoz para convertirse en maestre de la Orden de Calatrava. Elvira, camarera de doña María, pretende frustrar las intrigas de Villena, con la ayuda de Macías. Pero Fernán Vadillo descubre el engaño de su mujer y mata a Macías, mientras que Elvira pierde la razón.

La Biblioteca Nacional de España acogió en el 2009 la exposición Larra: Fígaro de vuelta (1809-2009) organizada la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales con motivo del segundo centenario del nacimiento de Mariano José de Larra.

Os incluyo el vídeo de la exposición, que fue comisariada por Leonardo Romero Tomar,  y que reunió ciento cincuenta piezas que abarcan documentos autógrafos, libros, artículos, muebles, grabados, cuadros y grabaciones musicales relacionadas con la figura y la obra del que está considerado como el primer escritor moderno profesionalizado de la literatura española. Entre las piezas expuestas destacan obras como El Doncel de Don Enrique el Doliente o Ideario español de Larra, Poesías de Don José Zorrilla, un ejemplar de 1834 de Revista española, un Retrato de Espronceda pintado por Antonio María Esquivel hacia 1846 o los cuentos que Eduardo Zúñiga escribió en 1999 a partir de la figura de Larra en Flores de plomo.

El programa Documentos de Radio Nacional de España realizó en el año 2009 este homenaje al escritor Mariano José de Larra. Escuchadlo, es muy interesante. Ya sabéis, pinchad en el logo:

Podéis escuchar también este documental, elaborado por la UNED sobre la figura del autor. Lo de siempre, pinchad en el logo.

[Fuentes: Carlos Arroyo, Perla Berlato y Mabel Mendoza, Lengua castellana y Literatura 2º de Bachillerato,Madrid, Oxford, 2002; Isabel Meléndez, Antonio Romero y Juana Delgado, Lengua y Literatura castellana, 4º ESO, Madrid, ESLA, 1996; Pilar García Madrazo, Carmen Moragón Gordón y José Manuel García Lamas, Lengua castellana y Literatura, 1º de Bachillerato, Zaragoza, Edelvives, 2008. Imágenes: Retrato de Mariano José de Larra (educa.madrid.org); pistola de Larra (lenguayliteraturaairen.blogspot.com; niño oyendo música (pncmb.blogspot.com; portada del Macías (Biblioteca Virtual Cervantes)]
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Rosalía de Castro (1837-1885)

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Nació en Santiago de Compostela. El hecho de ser hija ilegítima constituyó para ella un motivo de incurable amargura. En efecto, Rosalía de Castro sufrió los prejuicios de la sociedad conservadora de la época, porque era hija de madre soltera y de padre sacerdote. Fue registrada como “hija de padres desconocidos” y se educó con su madrina, una sirvienta de su madre. Pero hubo más razones que complicaron su vida: tuvo un matrimonio poco feliz, una salud delicada, afrontó carencias económicas y vivió la dolorosa experiencia de la muerte de dos de sus hijos.

Todos estos hechos acentuaron su carácter sensible y melancólico.  El tono de sus poemas y de sus escritos nos muestra desde muy joven un espíritu muy concentrado y reflexivo, muy gallego en todos sus matices: un profundo sentido religioso, una fuerte atracción por el misterio, la sugestión del más allá; y el dolor de vivir, además de un cierto sentido del humor.

Si queréis saber más sobre su vida, este vídeo de la Practicopedia os puede ayudar:

http://practicopedia.lainformacion.com/videoservices/entuweb?id=16724&id_video=336986982&width=669&height=360&time=&OAS_path=resto

La obra de Rosalía de Castro

Esta poetisa gallega es una figura de gran relevancia en el Romanticismo español. Se dedicó también a la narración, pero su importancia se debe sobre todo a su creación poética, representada por cuatro obras: Cantares galegos (1863) y Follas novas (1880), escritas en lengua gallega, y La flor  (1857) y En las orillas del Sar (1884), obras en castellano.

Su trayectoria poética evoluciona desde la ternura y la emoción (por ejemplo, en La flor), o la nostalgia por su tierra gallega (este es el tema de Cantares galegos), hasta el desengaño y la reflexión sobre al transcurrir de la vida, marcado por la vivencia del amor, el paso del tiempo y la muerte (temas de En las orillas del Sar).

La obra de Rosalía de Castro acude con frecuencia a la poesía tradicional (sobre todo en sus composiciones en lengua gallega) y presenta un rasgo muy característico del Romanticismo: los espacios naturales descritos son siempre reflejo del sentir del creador, como si se convirtiesen en espejo de su estado de ánimo y símbolo de sus reflexiones.

Por otra parte, la suya es también una obra que representa su trayectoria vital: de la ilusión de la juventud al sentimiento desencantado de la madurez, tras las experiencia de los grandes sufrimientos que tuvo que afrontar en su vida.

Para saber más…

El Departament d’Ensenyament de la Generalitat de Catalunya ha elaborado este material que repasa todo: la vida y la obra de la escritora. Ya sabéis, pinchad en la imagen.Sin título

La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes nos ofrece, como siempre, información completa y fiable. Podéis consultar allí datos sobre la biografía de la autora, el catálogo de sus obras, estudios sobre su obra, una fonoteca con audios de sus poemas y enlaces a diversos aspectos de su vida y su obra:

Rosalía

La Fundación e Casa Museo Rosalía de Castro os ofrece también información sobre su vida y su obra en gallego. La Fundación gestiona las visitas de la casa de Rosalía de Castro. Para saber más, pinchad en la imagen:

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El aire que respiró Rosalía (El País, 8 de abril de 2016)

Si queremos saber más sobre los lugares donde vivió Rosalía de Castro podemos leer este artículo de El País (8-abril- 2016) donde se comenta la exposición de Xurxo Lobato sobre los lugares en los que vivió  la escritora

Las cartas de Rosalía al alcance de todos (El País, 24 de febrero de 2014)

El Consello da Cultura digitalizó en 2014 dieciséis misivas de “enorme valor” escritas por la autora gallega para que sea mejor conocida por el público.

Rosalía de Castro sigue escribiendo (El País, 16 de enero de 2014)

La Academia Galega presentó unos poemas inéditos de la autora. Poco después se descubrió que algunos de estos poemas ya habían sido publicados. Puedes leer la historia aquí.

¿Rosalía o Gala?

1330459485_695830_1330461600_noticia_normalRamón Torrado, estudioso de la poeta, localizó en febrero de 2012 un retrato de la escritora en el archivo de la Real Academia, puedes leer la noticia aquí. También esta vez hubo discrepancias y este artículo de El País nos informa de que la Real Academia Galega defendió que la fotografía publicada en el diario es en realidad un retrato de su hija Gala.

 

 

 

 

El programa de RTVE Mujeres en la historia elaboró este documental: Rosalía de Castro, feminista en la sombra. Disfrutadlo, está genial:

Oír los poemas de Rosalía de Castro

Un disco-libro, publicado en 2013, recopila composiciones del siglo XX sobre Cantares Galegos para conmemorar el 150º aniversario de su publicación.

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Podéis oír la versión de Amancio Prada del poema Adios rios, adiós fontes:

Luz Casal y Carlos Núñez pusieron música al poema de Rosalía de Castro, Negra sombra:

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Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez

La lectura de este trimestre es Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez. Para ayudaros un poco a sacar más provecho de vuestra lectura os propongo esta estupenda guía de lectura elaborada por la profesora Concha Caballero del IES Rodrigo Caro de Coria del Río.

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Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez se publicó en 1981. Se trata de una novela basada en un hecho real ocurrido en Colombia. García Márquez vivía en una pequeña aldea de Aracataca, situada casi al pie de la Sierra de Santa Marta, en los Andes de Colombia, sobre la costa del mar Caribe, lugar que toma de referencia para la redacción de la obra.

García Márquez presenta la novela como una crónica periodística, donde relata las investigaciones y entrevistas que ha realizado para aclarar el asesinato de Santiago Nasar ocurrido hace ya mucho tiempo.

El autor hace depender todos los elementos de la historia de un único foco principal. El asesinato de Santiago Nasar se convierte en el eje en torno al cual gira toda la novela. Le interesa resaltar la idea del destino y la visión de la vida como una tragedia sin sentido.

Temas de Crónica de una muerte anunciada

  1. El destino

El tema fundamental de Crónica de una muerte anunciada es el fatalismo, la imposibilidad de escapar de su propio destino (el fatum clásico). Santiago Nasar muere porque está destinado a morir y ese destino es irrevocable. Esta importancia del destino trágico relaciona la novela con las tragedias griegas, incluso no falta el coro: el pueblo entero.

En este destino hay una serie de circunstancias y casualidades que se conjugan para que el homicidio se lleve a cabo. Muchas de ellas se relacionan con torpezas o debilidades humanas (la madre de Santiago Nasar que sabe interpretar sueños, se equivoca; si el obispo se hubiera quedado, no habría sucedido el homicidio; la madre cierra la puerta sin querer e impide que su hijo se salve; la hija de la criada deja la puerta abierta, cosa que nunca hace y finalmente, todos creen que Santiago Nasar sabe lo que se avecina).

2. El honor

Otro de los temas fundamentales de la novela es el honor, relacionado directamente con la violencia como única forma de restaurarlo. Este código del honor rige la moral colectiva de todo un pueblo.

La defensa del honor de la familia recae en los hombres quienes consideran que cualquier ofensa a uno de los miembros debe ser respondida con la violencia. En este caso, una exigencia de la sociedad patriarcal, la mujer debe llegar virgen al matrimonio, es desafiada por Ángela Vicario y sus hermanos sienten la obligación de matar al hombre que deshonró a su hermana.

La honra tiene una cualidad pública: lo grave no es que se haya cometido un acto de deshonor, sino que se sepa públicamente. Por ello, las amigas de Ángela le aconsejan que aparente que es virgen la noche de bodas con Bayardo San Román.

El código del honor se relaciona con el machismo. La sociedad patriarcal tiene exigencias morales muy distintas  para los hombres y las mujeres. A las mujeres se les exige pureza hasta el matrimonio, silencio e inmovilidad; este código no solo es exigido por los hombres sino compartido por las mujeres. Prudencia Cotes, la novia de Pablo Vicario, nunca se habría casado con él, “si no cumplía como un hombre”,

Por ello, los asesinos y el abogado que los defienden sostienen que fue un asunto de honor y que este honor justifica la acción sangrienta.

3. La sexualidad, el amor y el erotismo

Toda la novela está llena de pasiones amorosas, acompañada siempre de matices machistas. Los hombres viven una vida llena de sexo bien con las mujeres de la casa de placer de María Alejandra Cervantes o bien en el abuso de las mujeres que, por su situación social, no pueden defenderse de los deseos de los hombres (Divina Flor, la hija de la criada de los Nasar, debe soportar el acoso de Santiago, por ejemplo).

La novela, tal como recuerda el epígrafe de Gil Vicente, relaciona el amor con la caza, en concreto con la caza de cetrería. Esto es especialmente claro en la relación de Bayardo San Román con Ángela. Bayardo fija sus ojos en Ángela, su presa, y actúa desplegando sus artes y su poder para conseguir casarse con ella.  Ángela, por su parte, se comporta como una “garza guerrera”, pues se enfrenta a San Román descubriendo que no es virgen y, más adelante, cuando, a través de las cartas, inicie la recuperación de San Román.

El autor continúa la metáfora de la caza de amor diciendo que Santiago Nasar era un “gavilán pollero” que “andaba solo, al igual que su padre, cortándole el cogollo a cuanta doncella sin rumbo empezaba a despuntar por esos montes”.

3. La religión

La religión es tratada en el libro de forma burlesca e irónica. El tratamiento de la visita del obispo y las expectativas que genera en el pueblo son vistas de una forma muy crítica.

Esta religiosidad contrasta con la intensa superstición, inserta en la mentalidad de muchos personajes: la madre de Santiago interpreta los sueños, Luis Santiaga posee el arte de la adivinación, etc.

4. La sociedad

imagesLa novela muestra una sociedad fuertemente estratificada en clases sociales, donde los poderosos parecen tener derecho a todo frente a los más pobres. De hecho, algunos de los testigos creen que Santiago Nasar estaba convencido de que nadie podía hacerle pagar por ninguno de sus actos, fueran del tipo que fueran y esa fue la razón de su muerte.

La relación que se establece entre el rico Bayardo y Ángela Vicario sorprende a todos porque no es frecuente que las diferentes clases sociales se relacionen entre sí. Las grandes diferencias sociales y económicas son evidentes en la preparación de la boda.

Por otra parte, el narrador destaca la presencia de la pacífica comunidad árabe que vive en el pueblo y a la que pertenece Nasar. Es una comunidad culturalmente integrada (son católicos, solo hablan árabe en raras ocasiones), pero diferenciada (son endogámicos, tienen costumbres propias). Pese a que todos esperan que actúen violentamente en venganza por la muerte de Santiago, ellos no muestran más que tristeza. Su actitud contrasta y pone en entredicho la oral del resto de la gente del pueblo.

5. La verdad

Uno de los aspectos más interesantes de la novela es que muestra la imposibilidad de acceder al conocimiento de la verdad, ya que, al final del relato, no se llega a aclarar cómo no se evitó el asesinato de Santiago Nasar dadas las circunstancias públicas en que se desarrollo. Tampoco llegamos a saber si fue Santiago Nasar el culpable de la deshonra de Ángela Vicario.

La novela se presenta como una investigación que no llega a resolver el enigma y pone de manifiesto que en ocasiones es imposible llegar a saber la verdad porque cada uno de los que fueron testigos tienen recuerdos confusos o distorsionados de lo que en realidad ocurrió.

6. El poder institucional

También podemos observar una crítica al poder institucional: el padre de Bayardo San Román, militar condecorado, viene descrito de forma poco atractiva; el coronel Aponte, el alcalde, no actúa con la debida diligencia en el caso; la autopsia no se realiza en las condiciones debidas por falta de medios. Tan solo el juez, en su instrucción, parece ser muy concienzudo, y, sin embargo, salpica el sumario de anotaciones subjetivas y literarias, y una de sus preocupaciones es determinar si efectivamente Santiago Nasar había sido culpable de la caída en el deshonor de Ángela Vicario.

La estructura de la obra

La obra comienza “in extrema res”, es decir, señalando el final. Se estructura en cinco partes o secuencias de extensión homogénea que no pueden calificarse exactamente como “capítulos”, dado que no se sigue un orden lineal. Se presenta la historia con profundas alteraciones en la ordenación de los hechos. Esto se logra a través de una serie de anticipaciones, retrocesos, reiteraciones y rupturas que conforman una estructura que sigue el modelo del puzzle o rompecabezas.

La obra comienza y termina con la muerte de Santiago Nasar con lo que presenta una estructura circular. La trama no avanza en el tiempo, puesto que cada capítulo añade información nueva al mismo periodo temporal que se relata.

  • Primera parte: tiene una función de despliegue de conjunto y gira en torno a un personaje, Santiago Nasar, y al viaje del obispo.
  • Segunda parte: tiene como eje, en principio, a otro protagonista, Bayardo San Román; luego gira hacia la figura de Ángela Vicario y su familia. El final viene marcado por una tensión climática: la devolución de la novia y la acusación contra Santiago.
  • Tercera parte: desarrolla las circunstancias y detalles previos al asesinato. El eje es ahora de los hermanos Vicario, Pedro y Pablo.
  • Cuarta parte: tiene un primer eje en la descripción de la autopsia del cadáver de Santiago; a ello le sigue la ceremonia del entierro y la inquietud del pueblo por la posibilidad de que la comunidad árabe intente vengar el asesinato. Toda esta parte es cronológicamente posterior a la siguiente.
  • Quinta parte: tras una panorámica del estado de ánimo de la gente del pueblo y una referencia a la dimensión judicial del crimen, se retrocede nuevamente para enfocar el itinerario de persecución, encuentro y muerte de Santiago.

Principales técnicas narrativas

García Márquez ha utilizado la técnica del perspectivismo. Narrador, protagonista y testigos van intercambiando su propia visión de los hechos con frecuentes alteraciones y contradicciones. De esta forma se relativiza la visión sobre lo sucedido y se abre a la duda.

La historia se presenta como un mosaico de voces y visiones diferentes que el lector debe valorar, relacionar e interpretar.

El narrador es uno de los persoanjes de mayor riqueza y complejidad. Es un narrador interno y adopta el punto de vista de un personaje secundario, cuyo nombre no se menciona. Veintisiete años después del crimen, decide reconstruir la historia con sus propios recuerdos, la correspondencia que mantuvo con su madre, el informe de la autopsia, el sumario del caso y los testimonios de varios personajes relacionados con el suceso, a los que entrevista.

Las técnicas narrativas empleadas son variadas:

  • Usa el estilo directo para recoger declaraciones de testigos o transmitir ciertos fragmentos de documentos.
  • Emplea la 3ª persona para marcar la distancia con ciertos hechos.
  • Se convierte en narrador-testigo (en 1ª persona del singular o del plural) para matizar sus propios recuerdos.
  • La narración intenta ser objetiva cuando da paso a otras voces, mientras que las descripciones están llenas de subjetividad y mayor sensibilidad.

En la obra coexisten la narración con la descripción; los diálogos no tienen tanta importancia.

Se observa un detallismo descriptivo (se indican con precisión las horas y los minutos, las técnicas de lavar los cuchillos por parte de los asesinos…). Destaca la descripción visual con mezcla de elementos estáticos y dinámicos (“desde que asomó por la ventana del automóvil…”: la llegada de los padres de San Román); la descripción paisajística, cromático-poética (“La luna estaba en el centro del cielo…”: cuando Santiago señala el alma en pena de un barco negrero hundido); los pasajes narrativo-descriptivos con diálogo y acotación del narrador (“..le asestó un segundo golpe casi en el mismo lugar. «Lo raro es que el cuchillo volvía a salir limpio», declaró Pedro Vicario al instructor”.)

El tiempo en la novela

La época en que trascurre la acción carece de interés y está prácticamente omitida. En cambio el tiempo interno, el de la duración de la historia, está bien precisado: es un tiempo abreviado, condensado, que abarca las apenas veinticuatro horas que van desde el domingo de la boda hasta el lunes del crimen. Hay que señalar, no obstante, que la historia se amplía y deriva hacia un final feliz (con tintes folletinescos) con el reencuentro de Ángela y Bayardo veintitrés años después del crimen.

El tratamiento del tiempo es uno de los aspectos más interesantes de la novela. El tiempo fluye de forma no lineal, circular y caótica, con el constante empleo de analepsis o “flash-back” (retrocesos en el tiempo), prolepsis (saltos al futuro), elipsis (tiempo omitido). A pesar de que el narrador no sigue un orden cronológico en la narración, aparecen numerosas referencias temporales, algunas muy precisas, en consonancia con su carácter de crónica. En este relato se entremezclan varios planos:

  • La narración de los hechos, reconstruidos veintisiete años después, con comentarios personales del narrador.
  • Los testimonios del suceso que cita el narrador y que son posteriores al asesinato (informe judicial, autopsia,…)
  • Los comentarios en estilo directo de los personajes en el momento en que están sucediendo.
  • Otras intervenciones en estilo directo que reproducen las entrevistas de narrador con ciertos personajes.

El anuncio de la muerte se repite muchas veces en el relato, así como otros detalles de la historia. Esas constantes repeticiones determinan el ritmo de la novela.

La narración concluye con la descripción de la muerte del protagonista, ya anunciada al principio de la obra, lo cual permite hablar de estructura cerrada.

El espacio en la novela

La historia se desarrolla en un pequeño y aislado pueblo, cuyo nombre se omite. Está cerca, pero no en la costa; el río lo conecta con el exterior. Se presenta como un laberinto de calles, casas, tiendas, plazas y patios, que constituye el trágico itinerario de la persecución de los hermanos Vicario para cumplir su venganza y dar muerte a Santiago Nasar. Hay lugares específicos de especial relevancia como la casa de Nasar y sus dos puertas; la plaza; una tienda; la casa del viudo Xius; el puerto… En este espacio es importante la participación colectiva de sus habitantes, implicados bien como colectivo, bien como individuos más afectados por los sucesos.

Los personajes

En la novela aparecen un total de ochenta y siete personajes, entre los que podemos distinguir cuatro niveles:

  • Los protagonistas: Ángela Vicario, Bayardo San Román, Santiago Nasar y los hermanos Vicario. Están caracterizados externamente y vemos cómo cambian y actúan de acuerdo con el curso de los hechos. Ángela pasa del rechazo a Bayardo al apasionamiento por él. Bayardo cambia de la altanería al declive al sentirse engañado por Ángela. Pedro y Pablo Vicario son vengadores a su pesar; débiles de espíritu, han de animarse mutuamente y recurrir a la bebida para matar. Santiago suscita opiniones encontradas de amor y de odio, de envidia y de admiración; machista y mujeriego, es también un joven religioso y buen hijo; su inocencia, su descuido y su debilidad le hacen perder la vida.
  • El narrador, María Alejandrina Cervantes y Cristo Bedoya.
  • Algunos testigos concretos de los hechos, consultados por el narrador.
  • El pueblo que, finalmente, y salvo algunas excepciones, que intentan evitarlo, se aglomera para presenciar el crimen.

Santiago Nasar

De ascendencia árabe, veintiún años, esbelto. Hijo único de un matrimonio de conveniencia, es descrito como alegre, pacífico, aficionado a los caballos y las armas de fuego. Comprometido con Flora Miguel desde la adolescencia, frecuenta el burdel de Mª Alejandrina Cervantes, con la que se llegó a obsesionar, y acosa a las mujeres que desea. Mª Alejandrina viene descrita como una “garza guerrera”. Santiago es, por tanto, cazador de dos tipos de presas, aves y mujeres (recordemos el epígrafe inicial), aunque al final será él quien resulte sacrificado. En la novela se destaca su belleza y su carácter sobrenatural, posee un vigor poco habitual, va vestido enteramente de blanco el día en que es asesinado, como Jesucristo, no derrama sangre, y es capaz de caminar sosteniendo sus vísceras.

Bayardo San Román

Tiene unos treinta años. Representa al extranjero envuelto en el misterio (los habitantes comentan de él que es raro, la madre del narrador lo compara inicialmente con el diablo; se inventan historias sobre su pasado). Es conservador, culto, dueño de una gran fortuna, hijo de una familia con poder, atlético y de buen corazón. Su vida gira en torno a lo material, pretende ganarse a las personas (incluida a su novia) mediante el dinero y las apariencias. Orgulloso y caprichoso (se enamora de Ángela cuando ella cruza la calle, y en ese mismo instante decide que será suya; compra la casa del viudo de Xius). Tras el asesinato de Nasar, fue considerado por la inmensa mayoría como la víctima. Tras recibir cartas de Ángela durante años, decide volver con ella.

Ángel Vicario

Es la hija menor de una familia modesta. u padre, Poncio Vicario, era orfebre de pobres, posteriormente pierde la vista y muere. Su madre, Purísima del Carmen (como muchos otros nombres de la obra, tienen referencias bíblicas), había sido maestra (“parecía una monja”). Ángela es bella, posee un aire de desamparo y cierta pobreza de espíritu, según la describe su primo, el narrador de la historia. Se presenta como una muchacha sumisa, vestida de negro, pero su historia posterior muestra una fuerza interior: al principio rechaza a Bayardo, aunque obviamente es un buen partido; se niega a ocultar su falta de virginidad; todo ello anuncia una personalidad que no corresponde con esa imagen inicial de sumisión. Al decir el nombre de Santiago Nasar como causante de su deshonra (misterio que no se aclara: algunos opinan o dudan de que no fue él, y estaba protegiendo a alguien) desencadena el drama; y descubre su amor por Bayardo cuando la devuelve a casa; y su fuerza le permitirá alimentar ese amor durante años, y dirigirle miles de cartas, cartas que Bayardo no abrirá, pero que le van haciendo mella, hasta seducirle.

El realismo mágico

El realismo mágico es una técnica narrativa de mediados del siglo XX; consiste en mostrar lo irreal o extraño como algo cotidiano y común. Pretende dar verosimilitud interna a lo fantástico e irreal. No se trata de “presentar la magia como que fuera real”, sino de presentar “la realidad como si fuera mágica”. Es una focalización de lo sobrenatural.

En las novelas y cuentos mágico-realistas, el narrador presenta hechos improbables, oníricos e ilógicos de manera natural, sin asombrarse por ellos ni darle al lector una explicación como si pertenecieran a la realidad. En el realismo mágico confluyen la influencia del psicoanálisis y del surrealismo europeo, que hacen hincapié en los sueños, el inconsciente y el irracionalismo, y la influencia de las culturas indígenas precolombinas con su tradición de leyendas, supersticiones y mitos en los que se producen hechos fantásticos.

Esta corriente surge tras una época en que la literatura hispanoamericana seguía el realismo, regionalismo, indigenismo y literatura de protesta, aunque en las obras de realismo mágico aún perviven ciertas características de estas tendencias anteriores.

El realismo mágico floreció con esplendor en la literatura latinoamericana de los años sesenta y setenta, a raíz de las discrepancias surgidas entre cultura de la tecnología y cultura de la superstición, y en un momento en que el auge de las dictaduras políticas convirtió la palabra en una herramienta infinitamente preciada y manipulable. Los principales autores del género son Miguel Ángel Asturias, Jorge Luis Borges, Juan Rulfo, Arturo Uslar Pietri, Carlos Fuentes, Julio Cortázar, y, sobre todo, Gabriel García Márquez; su novela Cien años de soledad (1967) es la obra más notable del realismo mágico.

El realismo mágico en esta obra se observa en el gusto por insertar lo extraordinario dentro de la normalidad de lo cotidiano. Se aprecia en la forma en que el olor de Santiago Nasar permaneció en los gemelos Vicario días después de muerto, la aparición de un “pájaro fluorescente”, una especie de ánima sobre la iglesia del pueblo; la mención del alma de la viuda de Xius, quien dice estar haciendo todo lo posible para recuperar sus cachivaches y su casa de muerte.

Observamos también el realismo mágico en la importancia de los sueños, de lo onírico, sueños que pueden ser interpretados.

El realismo mágico también aparece en la hipérbole, en la desmesura. Pocos integrantes del pueblo se dignan avisar a Santiago Nasar de que lo buscan para matarlo, ya sea por temor, o por la simple suposición o certeza de que ya está enterado de la situación y por lo tanto fuera de peligro. Este silencio masivo es lo que termina causando la muerte de este personaje. La hipérbole también se ve presente en la forma en que lo asesinan: “Desesperado, Pablo Vicario le dio un tajo horizontal en el vientre, y los intestinos completos afloraron con una explosión”; sorprendentemente, Santiago sigue vivo, andando, sujetando sus entrañas con las manos.

Otra característica esencial del realismo mágico es la unión o sincretismo de los contrastes. En la obra conviven, por ejemplo, las convenciones morales y religiosas con las supersticiones, y con una sexualidad y un vitalismo desaforado.

En cuanto al aspecto religioso, existen numerosas situaciones y símbolos que crean un clima de religiosidad y en ocasiones apuntan al carácter sobrenatural de Santiago Nasar. Así, el color de su vestimenta recuerda la túnica de Jesús; la visita del obispo el día del crimen; los nombres de los personajes, muchos de ellos de resonancias bíblicas (Pedro, Pablo, Santiago, Poncio…). Además, se destaca que Nasar no derramaba sangre, a pesar de todas las cuchilladas recibidas.

 

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Comentario de texto: Rima XLI de Gustavo Adolfo Bécquer

 
 

Rima XLI

Tú eras el huracán, y yo la alta
torre que desafía su poder.
¡Tenías que estrellarte o abatirme!…
¡No pudo ser!
 
Tú eras el océano y yo la enhiesta
roca que firme aguarda su vaivén.
¡Tenías que romperte o que arrancarme!…
¡No pudo ser!
 
Hermosa tú, yo altivo; acostumbrados
uno a arrollar, el otro a no ceder;
la senda estrecha, inevitable el choque…
¡No pudo ser!
 
 

Introducción

El poema que vamos a comentar pertenece al libro Rimas del poeta sevillano Gustavo Adolfo Bécquer. Bécquer es un poeta lírico de la segunda mitad del siglo XIX, que cultiva el intimismo en plena época realista.

Dentro de la ordenación de los poemas de Bécquer que realizaron los amigos del poeta en la edición de 1871, esta rima pertenecería al grupo de poemas que hablan, en tono angustiado, del desengaño amoroso.

Análisis

El poema está compuesto por tres estrofas formadas por tres versos endecasílabos y un pentasílabo que se repite. El verso pentasílabo actúa como un pie quebrado y funciona como estribillo. En él se resume la idea esencial, la conclusión tajante de lo que se expresa en el resto del poema.

El texto muestra el gusto de Bécquer por la asonancia, que amortigua la sonoridad y da al poema un tono más íntimo. En este caso, sin embargo, en la mayoría de los versos (salvo el 6º) se repite también la única consonante.

Buscando también difuminar el ritmo, se puede observar la presencia de encabalgamiento en todos los versos. La pausa final separa palabras estrechamente relacionadas, que forman una clara unidad sintáctica: alta/torre, enhiesta/roca, acostumbrados/uno a… el otro a…

La estructura del poema aparece muy marcada. Toda ella está puesta al servicio del tema central: la incompatibilidad de caracteres que separa a los amantes.

La primera y la segunda estrofa guardan un perfecto paralelismo, reforzado por una doble anáfora: “Tú eras el… y yo… / ¡Tenías que… o…!.” No sólo se repite la misma estructura verso a verso, sino también el significado, aunque se empleen imágenes distintas. En ambas se contrapone la actitud de la amada y el poeta en idénticos términos.

La última estrofa, aunque difiere en su composición, se pliega también a ese contraste que determina la forma del poema. Predomina en ella los versos bimembres: “hermosa tú / yo altivo”; “uno a arrollar/ el otro a no ceder”; “la senda estrecha/ inevitable el choque“. La contraposición que antes se desarrollaba en dos versos, se concentra ahora en uno, indicando con ello la mayor intensidad de la confrontación que concluye con el expresivo sustantivo “choque”, que resume todo el poema.

El lenguaje de Bécquer es culto, pero fácilmente comprensible. De hecho, el único término que puede suponer cierta dificultad es el adjetivo “enhiesta” (elevada, derecha, firme).

Los adjetivos  (“alta, enhiesta, hermosa, altivo, acostumbrados, estrecha, inevitable”), no son superfluos, sino que contribuyen decisivamente a dotar de expresividad al poema y caracterizan perfectamente a los personajes enfrentados.

Las frases son cortas y la sintaxis muy sencilla. El recurso del encabalgamiento, como se ha dicho antes, proporciona fluidez al verso. En la última estrofa la economía lingüística llega al máximo pues se producen numerosas elipsis verbales, recurriendo a oraciones nominales.

El poema entero es un apóstrofe, pues el autor habla de su amada como si estuviera presente y se dirige a ella como si estuviera presente. El texto es intensamente emotivo ya que el poeta recuerda las razones por las que fracasó su relación amorosa, por ello aparecen frecuentes exclamaciones que se concentran al final de cada estrofa.

Como se ha dicho, el poeta recuerda vivencias pertenecientes al pasado. Predomina, por ello, el pretérito imperfecto de indicativo, que da cierta idea de continuidad. Hay que destacar, no obstante, que Bécquer utiliza el pretérito imperfecto cuando habla de su amada: “eras” mientras que recurre al presente cuando habla de sí mismo: “desafía, aguarda”. Parece indicar con ello la continuidad de su actitud en el presente con respecto a la relación. El pretérito perfecto simple del estribillo muestra de forma puntual un proceso consumado; transmite la sensación de algo decisivo e irrevocable.

Destaca también que el poeta especifica a cada paso el pronombre personal sujeto (“tú/ yo”), aunque sea innecesario desde el punto de vista gramatical. Evidentemente, con esa repetición enfática intenta recalcar mucho más el enfrentamiento entre uno y otro.

La naturaleza y actitud de los amantes se refleja primero mediante metáforas tomadas en su mayoría del mundo natural: el huracán y el océano (la amada); la torre y la roca (el poeta). Establece entre ellas una antítesis: huracán / torre  y océano/roca. Hay que destacar, en este sentido, la selección de términos. Bécquer elige dos fenómenos devastadores de la naturaleza (el huracán y el océano) para representar la capacidad destructiva de su amada, su fuerza y su intensidad. Refuerza esta imagen de poder expresándola con una única palabra que lo dice todo por sí misma, mientras que los términos  que lo simbolizan a él (la torre y la roca) están acompañados por una proposición subordinada adjetiva cada una (que desafía su poder y que firme aguarda su vaivén), que explican la resistencia que opone ante la violencia de ella.

La antítesis se da también en “hermosa tú, yo altivo” y en las dos alternativas que metafóricamente se le presentan a ella: estrellarte / abatirme; romperte/ arrancarme. La violencia de las opciones queda reforzada en la aliteración de la r. En definitiva, como se resume el verso 10, lo que entra en contraste es el afán combativo de ella (arrollar) y la resistencia al embate de él (no ceder).

En el verso 11 hallamos nuevas metáforas “la senda estrecha, inevitable el choque”; la segunda viene a ser consecuencia de la primera. Entre estas dos unidades paralelas se produce un quiasmo puesto que se cruzan sustantivos y adjetivos:

senda               estrecha

inevitable        choque

Precisamente, la clave del poema es la personalidad de los amantes que, como hemos visto, son irreconciliables. La amada aparece como una fuerza activa que arremete violentamente y sólo se satisface con arrollar y destruir; en cambio, el poeta se mantiene pasivo, concentrando toda su energía en la resistencia. Uno y otra aparecen poderosos,  inquebrantables, pero sus energías son de signo opuesto. Por eso no caben juntos en la misma senda.

El empleo reiterado de la forma perifrástica “tenías que” subraya la idea de que la disyuntiva se presentaba como algo ineludible; no había otra salida. Los puntos suspensivos dejan la frase en el aire; queda sugerida la conclusión que de forma inequívoca se desprende de lo dicho. Lo mismo ocurre con el verso 11. Acto seguido, el estribillo “¡No pudo ser!” la formulará con toda precisión y rotundidad.

Conclusión

Nos encontramos ante un poema intimista cuyo autor rememora el proceso de ruptura con su amada, situado en un momento ya lejano. Verso a verso analiza las causas de ese desencuentro, que vienen a reducirse a una sola: el choque inevitable entre dos temperamentos demasiado fuertes, incapaces de ceder un ápice. No hay lamentos ni reproches, sólo la rotunda corroboración de una evidencia: “¡No pudo ser!”.

[Fuentes: Texto adaptado de:  Gustavo Adolfo Bécquer, Rima XLI, comentario de Milagros Rodríguez Cáceres, Comentarios de texto literarios, Estella, Cénlit ediciones, 1992. Imagen: Fotografía de Guillaume Plisson, Faro abatido por las olas, dadaisforever.wordpress.com]
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Gigante y extraño… Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870)

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Comentario de texto romántico: El estudiante de Salamanca de José de Espronceda

 
 
Una calle estrecha y alta,
la calle del Ataúd
cual si de negro crespón,
lóbrego eterno capuz
la vistiera, siempre oscura
y de noche sin más luz
que la lámpara que alumbra
una imagen de Jesús, 
atraviesa el embozado
la espada en la mano aún, 
que lanzó vivo reflejo
al pasara frente a la cruz.
 
Cual suele la luna tras lóbrega nube
con franjas de plata bordarla en redor,
y luego si el viento la agita, la sube,
disuelta a los aires en blanco vapor:
 
Así vaga sombra de luz y de nieblas,
mística y aérea dudosa visión,
ya brilla, o la esconden las densas tinieblas
cual dulce esperanza, cual vana ilusión.
 
La noche sombría, la noche ya entrada,
la lámpara triste ya pronta a expirar,
que a veces alumbra la imagen sagrada
y a veces se esconde la sombra a aumentar.
 
El vago fantasma que acaso aparece,
y acaso se acerca con rápido pie,
y acaso en las sombras tal vez desaparece,
cual ánima en pena del hombre que fue,
 
al más temerario corazón de acero
recelo inspirara, pusiera pavor;
al más maldicente feroz bandolero
el rezo a los labios trajera el temor.
 
Mas no al embozado, que aún sangre su espada
destila, el fantasma terror infundió,
y, el arma en la mano con fuerza empuñada,
osado a su encuentro despacio avanzó.
 

Presentación

El fragmento pertenece a la primera parte de El estudiante de Salamanca de José de Espronceda. Es un poema narrativo en el que se refunden elementos de la tradición literaria como la leyenda de don Juan, el mundo de ultratumba y la visión de su propio entierro. En esta primera parte se dibuja la fisonomía del protagonista, en un ambiente sombrío y misterioso, que enlazará con la parte cuarta de la obra rompiendo la linealidad de la estructura.

Análisis del contenido

El tema del fragmento es la recreación de un ambiente tenebroso en el que un embozado audaz y un fantasma van a encontrarse. La temeridad del personaje y el elemento sobrenatural se funden en esta escena.

Se puede dividir el fragmento en tres partes:

a) Los doce primeros versos son una descripción de una calle en la oscuridad de la noche que es atravesada por un transeúnte embozado.

b) Cinco serventesios, descripción de una visión fantasmagórica que se pasea también por esa misma calle, que aparece y desaparece e inspira temor y recelo.

c) El último serventesio anuncia un próximo encuentro entre las dos figuras. El fragmento termina en un momento clave de la narración, dejando en suspense el desenlace: “osado a su encuentro despacio avanzó.

Análisis de la forma

A pesar de ser una escena breve, vemos ya el uso de la polimetría característico de la obra:

Los doce primeros versos de arte menor están estructurados en forma de romance, riman en asonante los pares y los impares quedan libres, con la particularidad de que tienen rima aguda (ataúd, capuz, luz, Jesús, aún, cruz…), característica del estilo de Espronceda. Aparecen encabalgamientos frecuentes: suaves (entre los versos 7 y 8 o entre los versos 11 y 12), y abruptos (versos 4 y 5).

Los siguientes versos son dodecasílabos y están estructurados en serventesios con rima consonante ABAB. También algunos versos terminan en sílaba aguda que, como en el caso anterior, aumentan la sonoridad de la estrofa. Se observan también encabalgamientos suaves (entre los versos 15 y 16, entre el 31 y 32) y abruptos (entre los versos 29 y 30 y entre el 33 y 34).

El ritmo marcado que se consigue con esta polimetría y con la rima aguda se refuerza con la utilización de figuras fónicas como la anáfora que producen una reiteración de elementos y un ritmo musical: “y acaso se acerca… (v.26)”; “y acaso en las sombras…(v. 27). En este sentido se producen también las simetrías binarias o bimembraciones: “ya brilla, o la esconden” (v. 19); “cual dulce esperanza, cual vana ilusión; la calle sombría / la noche ya entrada; que a veces alumbra… y a veces se esconde (v. 20-24)”.

El texto es una muestra típica de construcción romántica en la que podemos analizar los siguientes elementos:

a) Recreación de un ambiente nocturno y tenebroso: “calle del Ataúd, noche oscura, lóbrega nube, densas tinieblas”, etc.

b) Gusto por lo misterioso, lo fantasmal y lo etéreo (“mística, aérea visión, vago fantasma, ánima en pena”, etc.)

c) Retrato del personaje temerario: don Félix de Montemas, el caballero embozado que acaba de matar a alguien y que descubre una figura fantasmagórica frente a la que no siente miedo, sino curiosidad.

El texto presenta desajustes sintácticos, oraciones largas y complejas con un gran hipérbaton. Con ello se pretende mostrar una escena dinámica e intensa. La primera oración corresponde a los doce primeros versos. El sujeto de esta oración aparece en el verso 9. El resultado de ordenar el hipérbaton sería: “El embozado atraviesa una calle estrella y alta, la calle del Ataúd, cual si un lóbrego eterno capuz la vistiera de negro crespón, siempre oscura y de noche sin más luz que la lámpara que alumbra la imagen de Jesús, (el embozado lleva) la espada en la mano aún, que lanzó vivo reflejo al pasar frente a la cruz.”

Los dos primeros serventesios forman parte también de una unidad temática y sintáctica; el primero forma una proposición subordinada comparativa (“cual suele la luna…”) cuyo segundo elemento se encuentra en el segundo serventesio (“así vaga sombra…”).

En los tres últimos serventesios también hay una correlación sintáctica. El primer serventesio incluye el sujeto (“el vago fantasma”), en el segundo se encuentra el predicado (“inspira recelo al más temerario corazón de acero”) y una oración yuxtapuesta (“pusiera pavor”). El tercer serventesio incluye una oración coordinada adversativa con la anterior que podría resumirse así: “mas el fantasma no infundió terror al embozado”.

En cuanto al léxico utilizado, aparecen palabras que provocan fuertes imágenes con gran poder evocador y dinamismo. Es especialmente significativa la adjetivación antepuesta y prolija, como suele serlo siempre en Espronceda: “negro crespón, lóbrego eterno capuz, siempre oscura, vivo reflejo, lóbrega luna, blanco vapor, mística y aérea dudosa visión, densas tinieblas, dulce esperanza, vana ilusión…” Todos estos adjetivos refuerzan la antítesis oscuridad/ luz que atraviesa todo el fragmento, además de contribuir a generar un ambiente netamente romántico donde la noche y el misterio lo envuelven todo.  Cabe destacar también la adjetivación que caracteriza al protagonista: “temerario, maldiciente, feroz, osado…” típicos del héroe romántico.

Los sustantivos del texto giran también en torno a un campo semántico de luz y sombras: noche (“luna, nube, nieblas”), sombras (“tinieblas, fantasma”), luz (“lámpara, reflejo”).

Por último, hay que señalar la utilización de figuras retóricas que presentan el ambiente  tenebroso y oscuro a través de comparaciones (“cual si de negro…” (v.3); “cual dulce esperanza…” (v. 20) y antítesis (“oscura / luz; luz/ nieblas; aparece/ desaparece”).

Conclusión

En conclusión, la escena tiene un colorido romántico efectista: la noche y el misterio sobrenatural y fantasmagórico unidos en unos versos llenos de recursos retóricos y cambios narrativos. Es un poema lleno de énfasis, versificación polimétrica y tópicos románticos como: profusión de adjetivos, simetrías y yuxtaposiciones, un espíritu rebelde y temerario que se desprende de la temática y continuos cambios de ritmo. El texto es, sin duda, muestra representativa del gusto romántico.

[Fuente: Alonso Fernández Santos, Antonio López Martínez, Pedro Lumbreras García, Azucena Pérez Tolón, Literatura 2º, Editorial Magisterio Casals, 1992. Imagen: territoriovacio.blogspot.com]
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Pongámonos románticos… leamos a Espronceda

Mujer leyendo de Jean-Honoré Fragonard (blogelp.com)

 

Espronceda, liberal, conspirador, exiliado, turbulento y apasionado en su vida amorosa, es el ejemplo más claro de un romántico.

La obra poética de este escritor extremeño se inició con un poema épico, El Pelayo, y con poemas patrióticos en los que exaltó las ansias de libertad y el rechazo de la tiranía. Su consagración llegó con la aparición de las Canciones. Son seis composiciones referidas a tipos humanos marginales, símbolos de valores ideológicos y morales:  El verdugo, El reo de muerte, El mendigo, El canto del cosaco y La canción del pirata.

La canción del pirata es uno de los poetas más conocidos de la poesía española. Prácticamente todo el mundo conoce el principio del poema. La Canción del pirata, publicada en enero de 1835 en El Artista es una obra fundamental en la evolución de Espronceda y en la poesía romántica española. Todos los críticos han subrayado las cualidades formales de esta canción y han puesto de relieve las innovaciones métricas que contiene.

El crítico Robert Marrast, en su Introducción a Poesías líricas y fragmentos épicos de José de Espronceda,  destaca “la sencillez del vocabulario, la ausencia de toda fraseología convencional, que seguramente contribuyeron a la perdurable popularidad de estos versos.” Según este mismo crítico, Espronceda, con la Canción del pirata, “rompe no solo con el neoclasicismo, sino con el género caballeresco (romanticismo primitivo) para inventar un tipo de expresión poética totalmente nuevo.”

El  pirata es un tipo literario de larga tradición. El personaje de Espronceda pertenece al mismo tipo que el Moor de Schiller, el Robin Hood de Walter Scott, el corsario y el Lara de Byron, el don César de Bazán y el Hernani de Victor Hugo. Pero es la primera vez que aparece en la poesía española del siglo XIX un personaje que afirme y reivindique con orgullo su independencia frente a la sociedad, su amor a la libertad y su rebelión contra un mundo cuyos intereses y preocupaciones éticas le parecen irrisorios y absurdos.

Para aquellos a los que os gusta oír los textos, sólo tenéis que pinchar en la imagen. Leen La canción del pirata para vosotros los locutores de RNE en el programa La estación azul con motivo del bicentenario del nacimiento del poeta.

¿Queréis oírla en versión rap? Frank T, presentador de La Cuarta Parte en Radio 3, y Zenit interpretan esta versión rap de ‘La canción del pirata’ de José de Espronceda. Pinchad al nene rapero.

Para los que preferís leer vosotros mismos, aquí está:

Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,
por su bravura, El Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.
 
La luna en el mar riela
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y va el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Istambul:
 
Navega, velero mío
sin temor,
que ni enemigo navío
ni tormenta, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.
 
Veinte presas
hemos hecho
a despecho
del inglés
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.
 
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.
 
Allá; muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo aquí; tengo por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.
 
Y no hay playa,
sea cualquiera,
ni bandera
de esplendor,
que no sienta
mi derecho
y dé pechos mi valor.
 
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.
 
 
A la voz de “¡barco viene!”
es de ver
cómo vira y se previene
a todo trapo a escapar;
que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.
 
En las presas
yo divido
lo cogido
por igual;
sólo quiero
por riqueza
la belleza
sin rival.
 
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.
 
¡Sentenciado estoy a muerte!
Yo me río
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena,
colgaré de alguna antena,
quizá; en su propio navío
Y si caigo,
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,
cuando el yugo
del esclavo,
como un bravo,
sacudí.
 
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.
 
Son mi música mejor
aquilones,
el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.
 
Y del trueno
al son violento,
y del viento
al rebramar,
yo me duermo
sosegado,
arrullado
por el mar.
 
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Los poetas Nicolás Guillén y Vicente Huidobro parodiaron diferentes fragmentos de La canción del pirata. El de Guillén se basa prácticamente en cambios fonéticos, resaltando la intensa sonoridad del poema de Espronceda, pero el de Huidobro altera lexemas y, por consiguiente, da un nuevo significado más allá del tono humorístico que se deriva del de Guillén. Leedlo y contadme qué opináis. ¿Os veis capaces de hacer algo parecido? Mandadlo al blog.

Con diez coñones por bonda,
vianto en pipa a toda bula,
no carta el mer, sino viula
un bularo bergantón:
bajol pireta que lloman
por su bravara “El Temodo”,
en tido el mer conosodo
del ino al etro confón.
                        Nicolás Guillén
La lona en el mar riela
en la luna gime el viento
y alza en blanco crujimiento
alas de olas en mi azul.
                       Vicente Huidobro
 

Y tenemos, por supuesto, la versión que el grupo Tierra Santa hizo de la célebre canción:

Espronceda es autor de dos poemas extensos, El estudiante de Salamanca, probablemente su mejor obra, y El diablo Mundo, poema lírico, filosófico y social, que dejó sin terminar y que incluye el Canto a Teresa, una elegía dedicada a su amada Teresa Mancha después de su muerte.

El estudiante de Salamanca desarrolla en cuatro partes la leyenda del libertino e impío don Félix de Montemar, nuevo Don Juan, cuya amada, Elvira, seducida y abandonada por él, muere de pesar. También muere en un desafío su hermano que intenta vengarla. Una noche el espectro de Elvira se aparece a Montemar, éste la persigue y en un viaje alucinante presencia su propio entierro y su boda con el esqueleto de la desdichada Elvira. Finalmente muere. Para leer la obra, pinchad en la imagen. Si os apetece escucharla, el programa Historias de RNE realizó la narración poética dramatizada de la obra. Pinchad en la imagen de la niña:

El diablo mundo, publicado por entregas en 1840, está inacabada. Consta de una introducción, seis cantos, un fragmento del séptimo y otro suelto. El diablo mundo trata del sentido de la existencia en un mundo donde impera el mal, donde el individuo se enfrenta a una sociedad corrupta, cruel e indiferente. Para leerlo, ya sabéis, pinchad en la imagen, criaturas.

[Fuentes: FERNÁNDEZ  SANTOS, Alonso [et al.] (1992), Literatura 2º, Barcelona: Magisterio Casals; ARROYO CANTÓN, Carlos [et al.] (2006), Lengua castellana y Literatura 1º de Bachillerato, Madrid: Oxford; GARCÍA MADRAZO, Pilar [et al.], (2008) Lengua castellana y literatura 1º de Bachillerato, Zaragoza: Edelvives. Proyecto Zoom;  MELÉNDEZ, Isabel [et al.], (1996) Lengua y literatura castellana 4º ESO,Madrid: ESLA; PASCUAL, José A. [et al.](2008) Lengua y literatura 1º Bachillerato, Madrid: Santillana. Imágenes: Mujer leyendo de Fragonnard (blogelp.com); Fotografía de Johnny Deep como Jack Sparrow (infoaleph.wordpress.com); grabado del pirata (es.123rf.com); niño rapero (alkalaurbana.blogspot.com; imagen de El estudiante de Salamanca (blugosi.freeprohost.com); imagen de El Diablo Mundo (castellano1.wikiespaces.com]
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José de Espronceda: el poeta rebelde romántico

La vida de José de Espronceda  (Almendralejo, 1808- Madrid, 1842) fue una vida romántica por excelencia. Su biografía responde al prototipo del héroe romántico por sus aventuras, su actuación política y su rebeldía. Para él, la libertad de expresión era síntoma de salud social, y la poesía reflejaba su estado moral.

¿En qué consiste exactamente una vida romántica? Un vistazo a su biografía, extraída de la página de autor de la Biblioteca Virtual Cervantes,  nos puede ayudar a aclararnos las cosas:


La vida de Espronceda (1808-1842) presenta tres aspectos que no se pueden considerar de una manera aislada: el político, el amoroso y el literario. Para entender su quehacer poético, su biografía debe ser contemplada como una fusión de estos tres factores que se reflejan constantemente en su obra literaria.

José de Espronceda y Delgado nació en Almendralejo (Badajoz) el 25 de marzo de 1808 en el palacio del Marqués de Monsalud, cuando su padre, Camilo de Espronceda, sargento mayor de la Caballería de Borbón, se dirigía en campaña a Badajoz acompañado de su esposa, M.ª del Carmen Delgado. Ambos procedían de familias de militares con rentas y siempre apoyaron económicamente a su hijo, especialmente durante su destierro, como así consta en el epistolario familiar.
Sus primeros estudios de 1821 a 1824 se realizaron en el colegio de San Mateo, moderno centro de instrucción primaria y secundaria, especializado en la enseñanza de las Humanidades (también enseñaba allí Hermosilla, considerado el mejor helenista de la época) y Ciencias, dirigido por Alberto Lista, el maestro de la primera generación romántica española. Bajo la supervisión del maestro se crea la sociedad literaria «La Academia del Mirto» donde Espronceda lee sus primeras obras. Pero la realidad política se impone y el pronunciamiento de Riego en Cabezas de San Juan en 1820 que inicia el Trienio liberal (1820-1823), inicia un largo proceso de sublevaciones militares que perturbarán la vida escolar. Cuando en mayo de 1823, el duque de Angulema, con sus Cien mil hijos de San Luis pone término al Trienio liberal restableciendo el absolutismo. El régimen de Fernando VII desconfíará de un centro dirigido por quien en definitiva era Lista, un liberal conocido, varias veces exiliado por sus ideas antiabsolutistas.
En 1823 Espronceda se incorpora a la sociedad secreta Los Numantinos, ligada ideológicamente a la Academia del Mirto, asumiendo por tanto cierto riesgo político con tan sólo 15 años de edad, riesgo que se incrementa cuando dos años más tarde, en 1825, reemplaza como presidente de la sociedad a Patricio de la Escosura. Por una delación de uno de los miembros de la sociedad, los dirigentes de la misma son procesados y condenados y entre ellos, Espronceda, que a sus 17 años sufre su primer destierro pues se le impone el exilio de Madrid, pena que se reducirá a tres meses, en un convento de Guadalajara, donde su padre estaba destinado.
Desde 1825 hasta 1827 el joven Espronceda se aparta por completo de la política, dedicándose a la composición de sus poemas juveniles y a la concepción general y redacción de gran parte de El Pelayo, en el que continuará trabajando hasta 1835. La creación de estos primeros poemas refleja las enseñanzas de Lista y la influencia de los poetas sevillanos y salmantinos, o de los autores clásicos que eran considerados los modelos por el neoclasicismo como se plasma en su Vida del campo, versión romántica del Beatus ille Horaciano, en el soneto A la noche, o en el Romance a la mañana, y otros poemas de inspiración moderna, con ecos de Lista y de Menéndez Valdés como La tormenta de noche o la oda celebrando el cumpleaños del maestroA Anfriso en sus días. En el extenso poema épico El Pelayo, Espronceda une leyenda (del Conde Don Julián) con historia (Pelayo), experimentando a lo largo de su elaboración poética, que dura una década, su evolución desde la estética dieciochesca hasta las doctrinas románticas, de las que se confiesa partidario públicamente. El poema, escrito en octavas reales y estructurado en cantos, ha sido estudiado por Marrast1 en su relación con la épica italiana del Renacimiento, especialmente con Torquato Tasso y Ludovico Ariosto, determinando las correcciones y octavas agregadas por Lista.
En 1826, próximo a cumplir los dieciocho años, y con una sólida formación intelectual, Espronceda, a diferencia de sus condiscípulos, no se prepara para ejercer profesión ni oficio alguno. Su padre, de setenta y seis, solicita el 31 de enero el ingreso de su hijo en el Colegio Real y Militar de los Caballeros Guardias Marinas. Su candidatura fue desestimada.
En el verano de 1827 José de Espronceda decide abandonar España y dirigirse a Portugal, vía Gibraltar «llevado de mis instintos de ver mundo», según contará al final de su vida, en De Gibraltar a Lisboa. Viaje histórico2 , y también en un artículo «Pasó ya el tiempo de las aventurasYo he salido a los diez y seis años de mi patria como un segundo D. Quijote a buscarlas, y todavía no he hallado una que pueda llamarse tal» 3; Pero en el mismo año, alude a su condición de desterrado político de una manera desgarrada, que nada tiene que ver con ese espíritu aventurero:
Menester es haber vivido lejos de los suyos, con el estigma del proscrito en la frente, y el corazón llagado de recuerdos, solo entre la multitud que desconfía del extraño, pobre y sin valimiento propio….menester es haber despreciado la riqueza del extranjero, comparándola con la pobreza del suelo patrio…para comprender, para sentir la Patria, para no poder pronunciar jamás tan dulce palabra sin conmoverse” 4
Sin embargo, la fecha de su partida de España no coincide con la de ninguna emigración de españoles, por lo que se debe suponer que su iniciativa de irse a Lisboa fue decisión personal, aunque muchos biógrafos del poeta afirman que en esta época fue objeto de vigilancia personal por parte de la policía en el tenso ambiente político de Madrid. Patricio de la Escosura en 1870 5 nos habla de una conspiración liberal que se preparaba en Extremadura y en la que Espronceda se hallaba involucrado, pero no hay ninguna prueba de dicho complot.
En 1826 y 1827 Portugal durante pocos meses vivió un régimen liberal que propició la acogida de los españoles enemigos de Fernando VII, pero la vigilancia, a partir de julio de 1827, y las medidas de expulsión fueron siendo cada vez más severas y Espronceda, confinado a su llegada en el castillo de Sao Vicente, fue expulsado de Lisboa, junto con los exiliados políticos, a Londres, donde llegó el 15 de septiembre de 1827. Según consta en carta dirigida a sus padres su expulsión fue causada “no por ninguna necia calaverada, sino por el amor y el honor a la patria”.
La vida sentimental de Espronceda de esta época pertenece a la leyenda ya que ni sus cartas, ni los archivos nos revelan nada. García de Villalta, Ferrer del Río, Rodríguez-Solís y Cortón sitúan el primer encuentro entre Espronceda y Teresa en Portugal en ese verano de 1827. Según Villalta y Rodríguez-Solís los jóvenes se conocieron en Portugal debido a las visitas de Teresa a su padre, el coronel Epifanio Mancha, preso en el castillo de Sao Jorge en Lisboa, lo cual tiene visos de verosimilitud; no así la leyenda (propalada por Ferrer del Río, Rodríguez Solís y Cortón) de que Espronceda fuera a Londres siguiendo a Teresa, ya que el poeta llegó a la capital inglesa en septiembre y el coronel Mancha y su familia no llegaron hasta el 6 de diciembre.
Durante su estancia en Londres, la poesía de Espronceda, en contacto con otras literaturas europeas, acusa importantes cambios, distanciándose paulatinamente de las formas aprendidas en pro de una expresión más personalizada. En La entrada del invierno en Londres da muestras de esta sincera expresión del sentimiento del proscrito aunque todavía sobre los moldes neoclásicos.
La influencia de Ossián y de Byron se harán ostensibles en su poema Óscar y Malvina (1831) con el explícito subtítuloImitación del estilo de Ossián. El estilo de las poesías atribuidas falsamente a Ossián, bardo caledonio del siglo III, por James Macpherson (1736-1796) a partir de poesías populares de la antigua Escocia, será definitivo en la sensibilidad poética del romanticismo europeo. Espronceda se hará eco de esta moda literaria además de en este poema, en su famoso Himno al sol, en el Canto del Cosaco y en el Canto del Cruzado en el que se percibe una visión caballeresca de la Edad Media al estilo de Walter Scott. En opinión de Casalduero, las lecturas de Ossián permitirán a Espronceda descubrir su propio yo romántico y renovar su visión de la naturaleza y de la vida más allá de las formas neoclásicas6.
En Londres y en París, a donde se dirige en 1829, quizá con la idea de pasar a España, Espronceda es considerado por las autoridades de ambos países como «revolucionario liberal», y emisario de los generales Espoz y Mina y Jose María de Torrijos, destacados cabecillas de la revolución antifernandina. Por otra parte, sus escandalosas relaciones en Londres con Teresa Mancha, ya casada con un español emigrado y madre de dos hijos, pudo influir en su viaje de Londres a París, adonde llega Teresa en 1830. Fuera por unas razones o por otras, el viaje a Francia le dio ocasión a Espronceda de participar en las barricadas de París en julio de 1830, revuelta que tuvo como consecuencia la entronización de Luis Felipe, representante del liberalismo financiero.
De París, en contacto con los liberales partidarios de Torrijos, parte en la expedición militar de éste bajo el mando de Joaquín de Pablo, conocido como Chapalangarra, entrando a España con una reducida tropa por Pamplona, el 17 de octubre de 1830. Su actuación fue heroica al frente de esa reducida tropa, a pesar de su trágico desenlace con la derrota de Chapalangarra y el inmediato fusilamiento de éste. Espronceda regresa a Francia con los soldados sobrevivientes de la derrota.
Durante esta etapa de su vida, entre 1830 y 1840, Espronceda escribirá las poesías políticas o «cívico-morales» como la oda A la muerte de don Joaquín de Pablo (Chapalangarra), el Soneto a la memoria de Torrijos y sus compañeros , la elegía A la Patria, Guerra, poesía leída en una función patriótica del Teatro de la Cruz en 1835 y en donde celebra los triunfos de Espartero en la guerra carlista; El dos de mayo, en la que se trasciende la política nacional a la europea, ya que la actuación de Luis Felipe al acceder a la intervención de los 100.000 hijos de San Luis, se considera humillante para los descendientes de los héroes del 2 de mayo.
Son estos poemas los que darán a Espronceda entre sus contemporáneos la fama de poeta romántico, pero aún más sus Canciones: Canción del pirata, El Canto del cosaco, El mendigo, El reo de Muerte, y El Verdugo que en palabras de Marrast «constituyen una verdadera requisitoria social». En ellas se plasma uno de los valores esenciales de la poesía esproncediana: la idea de libertad y la rebeldía personal que, junto a sus logros musicales con el ritmo de las estrofas, mediante la polimetría al compás del pulso emocional del sentimiento, constituirá un paso fundamental en la elevación de la poesía popular que culminará con la obra de Bécquer, treinta años más tarde.
En octubre de 1831, Espronceda se instala en París con Teresa conociendo una época de felicidad con ella, que quizá no se repite en su vida y que se refleja en sus poesías Y a la luz del crepúsculo serena, Suave es tu sonrisa, amada mía, ambas de 1832. También escribe odas patrióticas y la tragedia Blanca de Borbón. En marzo de 1833, con ocasión de la muerte de su padre meses antes, y amparado en la ley de amnistía de ese año por la muerte del rey Fernando VII, regresa a España, seguido de Teresa pocos días después.
En Madrid, José y Teresa viven juntos, en un piso cercano a la casa de la madre del poeta, y en mayo de 1834, tienen una hija, Blanca. Espronceda ingresa en la Guardia Real, y aunque no se le considera todavía peligroso políticamente, Cea Bermúdez aleja por un tiempo de la Corte a varios de los antiguos emigrados, entre ellos a Espronceda, que inicia su segundo destierro dentro del territorio español, esta vez en Cuéllar en mayo de 1833. Allí escribe durante estos meses el primer volumen de su novela histórica Sancho Saldaña o el Castellano de Cuéllar, la comedia Ni el tío ni el sobrino, junto con Ros de Olano, representada en 1834 sin mucho éxito. En ese mismo año forma parte de la redacción del periódico El Siglo, frecuentemente censurado durante el gobierno moderado de Martínez de la Rosa, y las ideas republicanas de Espronceda comienzan a ser ampliamente conocidas en los círculos políticos y literarios de Madrid.
Los avatares de la guerra carlista, junto con otros sucesos políticos desafortunados ocasionan la ruptura de jóvenes liberales como Larra y Espronceda con el moderantismo de Martínez de la Rosa, y Espronceda es desterrado en septiembre de 1834 esta vez a su tierra natal, a Badajoz, destierro que comentará Larra en su Segunda y última carta al Bachiller.
La caída del gobierno de Martínez de la Rosa en mayo de 1835, junto con la desastrosa gestión económica del ministerio del conde de Toreno, y la inoperancia militar contra la facción carlista, hacen que Espronceda manifieste su oposición política lo que le obligará a llevar una vida semiclandestina en casas de sus amigos de Madrid. En esta época sus poesías, algunas de las cuales ya eran conocidas como La canción del pirata y El reo de muerte, aparecen en diversas publicaciones periódicas como El Siglo, La Revista Española, y El Artista, revista de cuya redacción forma parte y cuyo primer número, de enero de 1835, destaca por su calidad intelectual y gráfica.
Espronceda ya ha conseguido una sólida reputación de escritor y también era público su pensamiento político y social a través de diversos artículos en periódicos o en sesiones del Ateneo. Sus ideas evolucionan hacia el liberalismo progresista reivindicando mejoras sociales para el campesinado e intercediendo por ellos ante el gobierno. Su llamamiento a la lucha contra la tiranía y la opresión queda patente en su artículo Libertad, igualdad, fraternidad, aparecido en El Español, en enero de 1836. El programa de reforma económica y social de Álvarez de Mendizábal, basado en la desamortización y en el fin de la guerra carlista, pronto lleva a sus partidarios a la decepción, y Espronceda publica el 7 de marzo de 1836 el artículo político El gobierno y la bolsa en donde se critica el espíritu financiero de las reformas, en las que el Gobierno confunde los intereses nacionales con los de la Bolsa; en mayo publica el folleto El Ministerio Mendizábal, que Larra comentará, en el que Espronceda se lamenta de la inútil demolición de edificios religiosos y la pérdida de obras artísticas que la desamortización ha causado, sin alterarse en cambio el sistema de posesión de la tierra, ni producirse mejoras en la población rural ni en la clase baja urbana.
En ese mismo año, 1836, Espronceda es abandonado por Teresa quien no podía seguirle en su intensa actividad política que le obligaba a largas ausencias, interpretadas por ella, en ocasiones, como infidelidades. Le deja a Blanca, la única hija nacida de su unión en 1834.
Los moderados suben al poder y en mayo Javier Isturiz, bajo la protección de la reina Regente, reemplaza a Mendizábal. Con la nueva ley electoral Espronceda se presenta como diputado por Almería, a la vez que Larra lo hace por Ávila. Los resultados fueron anulados. En agosto de ese año, la rebelión de los sargentos de la Granja termina con el gabinete de Isturiz, sucediéndole Calatrava. A finales de 1836, Espartero es dueño de la situación política, tras su clamorosa victoria en Bilbao, que le valió el título de conde de Luchana.
En 1837 de nuevo se presenta Espronceda como candidato a diputado por Granada, sin resultar elegido, ganando los moderados la mayoría de la Cámara. A partir de aquí, otra vez Espronceda se ve obligado a la lucha política subversiva y a favor de la República. En febrero Espronceda enferma, según el detallado relato de Zorrilla7, sin poder participar en el entierro de Larra. A finales de ese año publica fragmentos de El Estudiante de Salamanca y crea con otros la revista el Liceo artístico y literario de dicho Liceo del que había sido fundador, y donde también imparte al siguiente año, 1838, un curso de Literatura moderna. Escribe, en colaboración con Eugenio Moreno una nueva obra teatral Amor venga sus agravios.
En septiembre de ese mismo año muere Teresa Mancha, lo que dará lugar a la expresión de su sincero y desgarrado dolor en el Canto a Teresa que incluirá en su poema El diablo mundo, obra maestra de la poesía lírica española.
Durante los meses de octubre y noviembre de 1838 participa en el movimiento progresista encabezado por Espartero lo que motiva un viaje, de carácter político, recorriendo Andalucía (Granada, Málaga, Cádiz y Sevilla). Tras el abrazo de Vergara en 1840, los republicanos que integran el sector progresista del liberalismo apoyan la candidatura de Espartero como ministro. Espronceda se presenta en su puesto de primer teniente en la Milicia madrileña al frente de Espartero.
Muere su madre el 29 de octubre de 1840. En este año, García de Villalta y Gil y Carrasco editan sus Poesías. Aparecen publicadas «por entregas» algunos cantos de El diablo mundo. En la revista El Pensamiento, entre cuyos editores se encuentra junto con Ros de Olano y Miguel de los Santos Álvarez, aparecen varios artículos suyos, un cuento, el relato autobiográfico De Gibraltar a Lisboa, y nuevos fragmentos de El Diablo Mundo. En El Iris aparecen los poema El Ángel y el Poeta y A la traslación de las cenizas de Napoleón.
Entre los años 1840 y 1842, Espronceda publica El estudiante de Salamanca El diablo mundo poemas que serán considerados una de las cimas del Romanticismo Español.
En 1840 Espronceda concluye El estudiante de Salamanca publicado como cuento, en verso y que había ido publicando por entregas en varias etapas desde 1836 hasta 1839. El cuento, en la línea de la leyenda dramática romántica, y afín al poema dramático de ritmos y metros muy elaborados, supone la expresión de dolor ante la contemplación del destino personal del poeta que se convierte en dolor; universal por el destino del hombre. En esta obra se entrecruzan múltiples temas y motivos procedentes, en su mayor parte, de la tradición española.
Su otro gran poema, El diablo mundo, por desgracia inconcluso, ha sido relacionado por la crítica con otros poemas filosóficos del Romanticismo europeo, especialmente con el Fausto de Goethe, pero su originalidad estriba en la evolución de su expresión poética para dar cabida a los diversos elementos de su contenido: una cosmología religiosa, la explicación de una Naturaleza simbólica, la historia de la Humanidad y la perversión de la bondad natural del individuo en contacto con la sociedad y sobre todo ello, la manifestación del elemento personal y autobiográfico en el que el dolor prepondera sobre el placer, especialmente en el Canto a Teresa, que algunos críticos consideran carente de relación con el resto del poema, afirmación hecha por el propio Espronceda; sin embargo este canto es la expresión más auténtica del dolor ante la vida, que arranca en el poeta el sarcasmo y la maldición blasfema, a la vez que uno de los poemas de amor más intensos de todos los tiempos.
En octubre de 1841 los generales Concha y Diego de León se sublevan contra Espartero e intentan apoderarse de la Reina en el asalto al Palacio Real; Espartero ordena el fusilamiento de Diego de León. En noviembre Espronceda es designado imprevistamente secretario de la Legación de España en los Países Bajos, cargo que más parece alejamiento de Madrid que distinción política. Su estancia en La Haya dura hasta marzo del 42 cuando Espronceda es elegido Diputado a Cortes por la provincia de Almería, incorporándose por fin a la Cámara. Su actividad parlamentaria durante dos meses hasta su muerte se destacó por su defensa de la Milicia Nacional y su preocupación por la situación económica de España. Su última aparición pública fue su asistencia a un banquete ofrecido por Espartero a varias personalidades de todos los partidos el 15 de mayo, muriendo inesperadamente 8 días después, el 23 de mayo, a los 34 años.
El sentir por su repentina desaparición, debido a una afección a la garganta (los periódicos del día siguiente hablan del «garrotillo») fue manifiesto en el velatorio y el entierro al que asistió gran afluencia de gente de todas los estratos sociales dando muestras de respeto por su actuación política y admiración por su obra poética.
En la figura de Espronceda se dieron las circunstancias para la conversión de su persona en mito, ya que supo aunar la rebelión moral y la política a una muy elevada creación artística, a lo que se añadió su temprana muerte.
En 1902 sus restos fueron trasladados al Panteón de Hombres Ilustres de España.

Aquellos de vosotros que, tras leer la biografía de Espronceda, queráis saber más, no tenéis más que daros una vuelta por la página de autor de la Biblioteca Virtual Cervantes:

El programa La estación azul realizó un programa homenaje a Espronceda con motivo de la celebración de su centenario. Luis Alberto de Cuenca, Luis Antonio de Villena, Ana Rossetti, Ada Salas y el rapero Zenit rinden homanaje al autor de ‘La canción del pirata’. Programa grabado en el Centro Conde Duque de Madrid, en colaboración con el Ayuntamiento, en el que escuchamos la versión rap de ‘La canción del pirata’ y la que han grabado algunos de los presentadores de Radio Nacional. Se habla de la obra del autor, de su importancia como representante del romanticismo español, de la España del momento y de la presencia de nuestra literatura en el ámbito europeo. Para escucharlo, haced clic en el icono de RNE

1.Robert Marrast: José de Espronceda y su tiempo. Barcelona, Editorial Crítica, 1989, (Traducción castellana del original José de Espronceda et son temps. Littérature, societé, politique au temps du romantisme. Paris, Editions Klincksieck, 1974).
2.«De Gibraltar a Lisboa, viaje histórico», El Pensamiento, 8, 31 de agosto de 1841, pp. 174-177; BAEt. LXXII, 604-608.
3.«Un recuerdo», El Pensamiento, 3, 15 de junio de 1841, pp. 60-64; BAEt. cit.pp. 599-604.
4.«Política general», El pensamiento, 1, 15 de mayo, 1841, pp. 12-15; BAEt. cit., pp. 592-596
5.Patricio de la Escosura: Discurso…Madrid, 1879, p.79.
6.Joaquín Casalduero: Espronceda. Madrid, 1967. (2.ª ed.)
7. José Zorrilla: Recuerdos del tiempo viejo. Madrid, 1882-1883, t. Ipp. 46-50
[Fuentes: FERNÁNDEZ  SANTOS, Alonso [et al.] (1992), Literatura 2º, Barcelona: Magisterio Casals; ARROYO CANTÓN, Carlos [et al.] (2006), Lengua castellana y Literatura 1º de Bachillerato, Madrid: Oxford; GARCÍA MADRAZO, Pilar [et al.], (2008) Lengua castellana y literatura 1º de Bachillerato, Zaragoza: Edelvives. Proyecto Zoom;  MELÉNDEZ, Isabel [et al.], (1996) Lengua y literatura castellana 4º ESO,Madrid: ESLA; PASCUAL, José A. [et al.](2008) Lengua y literatura 1º Bachillerato, Madrid: Santillana.
Imágenes por orden de aparición: placa de la casa natal de Espronceda (escritoresdealrededor.blogspot.com); retrato de José de Espronceda joven (escritoresdeextremadura.com); retrato de José de Espronceda mayor (esplow.com); grabado de la Canción del pirata (ab.dip-caceres.org); página de El Español (lahistoriadelapublicidad.com); manuscrito de Espronceda (spanishart.com); tumba de Espronceda (geolocations.com)]
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La literatura romántica (apuntes y ppt)

20130425-El-hombre-desesperado 
Digámoslo, pues, sin temor. Ha llegado la hora […]. Apliquemos el martillo a las teorías, a las poéticas, a los sistemas. No hay ni reglas ni modelos; o, más bien, no hay otra reglas que las leyes generales de la Naturaleza, que dominan toda la extensión del arte. No hay más que un peso que pueda inclinar la balanza del arte: es el genio. El genio […] puede atreverse, arriesgarse, crear, inventar su estilo: tiene derecho a ello. En el arte, sobre todo, es visible el quid divinum. El poeta se mueve en su obra del mismo modo que la Providencia en la suya: emociona, hunde en la consternación, golpea y, luego, levanta o abate, casi siempre  a la inversa de lo que esperamos, socavando vuestras almas por la sorpresa.
                                                                            Victor Hugo, Manifiesto romántico

El siglo XIX constituye una época de notables transformaciones en todos los ámbitos. Aunque se siguen las ideas reformistas de la Ilustración, la Revolución Francesa provoca una profunda crisis social y política que terminó con el Antiguo Régimen y con el sistema monárquico absolutista.

El Romanticismo es un complejo movimiento que supuso una revolución política, social, artística e ideológica. Trae consigo una nueva forma de estar en el mundo: en lo personal, social, político, religioso y estético. La singularidad personal y nacional que el Romanticismo reivindica y defiende responde a una reacción contra el carácter generalizador, abstracto y utilitario de las aplicaciones de la razón físico-matemática a la vida humana. Frente a la razón, la claridad y el orden clásicos del siglo XVIII, el Romanticismo opone el sentimiento, la pasión, la imaginación, la sensibilidad y el ideal de libertad como valores máximos. Por todo ello, el Romanticismo abre las puertas de la Edad Contemporánea.

Emilia Pardo Bazán, en su libro La cuestión palpitante, nos da una imagen de primera mano de lo que fue el Romanticismo:

No se limitaba el Romanticismo a la literatura: transcendía a las costumbres. Era una de las señas particulares haber puesto en moda ciertos detalles, ciertas fisonomías, las damiselas pálidas y con tirabuzones, los héroes desesperados y en último grado de tisis, la orgía y el cementerio. Varió totalmente el concepto que se tenía del literato: desde el advenimiento del Romanticismo se convirtió en un calavera misántropo, al cual las musas atormentaban en vez de consolarle, y que no andaba, ni comía, ni se conducía en nada como el resto del género humano, encontrándose siempre cercado de aventuras, pasiones y disgustos profundísimos y misteriosos.  Y que no todo era ficticio en el tipo romántico, lo prueba la azarosa vida de Byron, el precoz hastío de Alfred de Musset, la demencia y el suicidio de Gerard de Nerval, las singulares vicisitudes de George Sand, las volcánicas pasiones y trágico fin de Larra, los desahogos y vehemencia de Espronceda.

El Romanticismo se originó en Alemania e Inglaterra y se extendió después al resto de los países. En Inglaterra destacaron los llamados poetas satánicos, Byron y Shelley. Os incluyo el trailer de la película de Gonzalo Suárez Remando al viento, donde se narra parte de la vida de Percy B. Shelley, Mary Shelley y Lord Byron. Al principio del trailer, Byron se encuentra en una barca en el lago Léman en Ginebra, su comportamiento y su actitud son puramente románticos. Disfrutadlo.

CONTENIDO

  1. EL ROMANTICISMO
    1. Características del movimiento romántico.
  2. LA POESÍA ROMÁNTICA
    1. Clasificación de la poesía romántica.
    2. Motivos y temas de la poesía romántica.
    3. Etapas de la poesía romántica.
    4. Autores
      1. José Zorrilla (1817-1893)
      2. José de Espronceda (1818-1842)
      3. Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870)
        1. Las Rimas
        2. Temas de las Rimas
        3. Estilo
      4. Rosalía de Castro (1837-1885)
        1. Obras
        2. Temas
        3. Estilo.
  3. LA PROSA ROMÁNTICA
    1. Cuadros de costumbres
    2. Novela histórica.
    3. La obra en prosa de Bécquer.
    4. El artículo periodístico: Mariano José de Larra (1809-1837)
  4. EL TEATRO ROMÁNTICO
    1. Características del teatro romántico.
    2. Don Álvaro o la fuerza del sino del Duque de Rivas.
    3. Don Juan Tenorio de José Zorrilla.

MATERIALES

  • Si se quiere estudiar el tema por el libro de texto, hay que tener en cuenta que se han agrupado en esta unidad a los poetas considerados tradicionalmente posrománticos (Bécquer y Rosalía de Castro).
  • Podéis descargar aquí los apuntes del tema:

La literatura romántica

  • También tenéis a vuestra disposición el ppt. con el que se trabajará en clase:

La literatura romántica

Y para aquellos que no quieren descargar el ppt.:

[Fuentes: Pilar García Madrazo,Carmen Moragón Cordón y José Manuel García Lamas: Lengua castellana y Literatura 1º de Bachillerato, Proyecto Zoom, Zaragoza, Edelvives, 2008. Santos Alonso Fernández, Antonio López Martínez, Pedro Lumbreras García y Azucena Pérez Tolón, Literatura, Barcelona, Magisterio Casals, 1992.
Imágenes: El suicida de Leonardo Alenza (1830) (artehistoria.jcyl.com); ]
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Ejercicios de valores de “SE”

Aquí os propongo veinte frases que contienen la forma se con distintos valores. Las soluciones están en el doc. al final. No hagáis trampas.

  1. Sólo se preocupa de sí mismo.
  2. Este piso no quiero alquilárselo a nadie.
  3. ¡Qué bien se está en este país!
  4. Los precios se han encarecido últimamente.
  5. El mérito habrá que dárselo a los jugadores.
  6. Mi mujer se arregla varias veces al día.
  7. Mi hija no se pinta aún los labios.
  8. Nunca se alegra de los triunfos ajenos.
  9. Se convocarán elecciones la semana próxima.
  10. A la prensa se le dará la noticia a su debido tiempo.
  11. Este amigo mío se llama Pedro.
  12. Ayer se convenció a los árbitros para que desconvocaran la huelga.
  13. No se lo dije porque tuve miedo.
  14. Juan y su novia se escriben larguísimas cartas todas las semanas.
  15. Se entregarán los premios dentro de dos horas.
  16. Se intenta hacer en primer lugar lo más urgente.
  17. En la plaza de las Ventas siempre se ha aplaudido a los buenos toreros.
  18. ¿Cómo se va a colocar esa boina en el pelo?
  19. Se han difundido por los periodistas noticias alarmante.
  20. La puerta se abrió sigilosamente.
SOLUCIONES:
Oraciones con se- soluciones
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