La prosa renacentista

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LA PROSA RENACENTISTA

A lo largo de la Edad Media la prosa se había ido desarrollando lentamente en España. Además de la prosa histórica (crónicas, biografías, libros de viajes…) y la prosa didáctica (traducciones de la Biblia, colecciones de ejemplos y sentencias, libros para la educación de los príncipes…) ve la luz la prosa de ficción: cuentos y narraciones más extensas. Las manifestaciones más importantes de la novela en el siglo XV son la novela sentimental y los libros de caballerías.

En el siglo XVI la sociedad urbana, acabada la Reconquista, se estabiliza. Aumenta el nivel cultural y la población proclive a la lectura se ve favorecida por el abaratamiento del papel. Con el incremento de las imprentas, proliferan los libros narrativos.

En este siglo, la lengua castellana adquiere mayor estabilidad en la pronunciación (que ya es prácticamente igual que la actual) y en la escritura, y además amplía su vocabulario gracias los cultismos, los italianismos y los americanismos procedentes del Nuevo Mundo. Paralelamente, adquiere un notable prestigio y empieza a usarse como lengua de cultura al mismo nivel que el latín, aunque algunos humanistas como Juan Luis Vives siguen escribiendo sus obras en esta última lengua.

La prosa renacentista, tanto en las obras literarias como en los libros de historia, didáctica o filosofía, experimenta un importante impulso. El ideal de estilo era la naturalidad: “Escribo como hablo”, afirma Juan de Valdés. Es común en la época la preocupación por un estilo elegante y sobrio.

En el siglo XVI se produce un florecimiento del relato de ficción. Los escritores de la época continúan cultivando los géneros anteriores, sobre todo los libros de caballerías, y crean otros nuevos, como las novelas pastoriles, las novelas moriscas y las bizantinas. Todas ellas son narraciones que describen una realidad idealizada.

La gran creación de este siglo es, sin embargo, la novela picaresca, que presenta un relato realista de la vida cotidiana de la época.

En este mismo siglo se desarrollan géneros iniciados en la Edad Media, como la prosa didáctica y la histórica. La forma preferida de la prosa didáctica es el diálogo, en el que varios personajes conversan sobre un tema aportando sus diferentes puntos de vistas.

Es también muy amplio el número de obras en prosa de carácter religioso, la prosa espiritual de autores como fray Luis de León y santa Teresa de Jesús, entre otros.