La lírica tradicional castellana: los villancicos

Portada del Cancionero de Uppsala (es.wikipedia.org)

Durante la Edad Media se produjeron diferentes muestras de lírica primitiva que manifestaban un fondo lírico común a todos los países románicos. Se trata de una poesía popular, anónima y de difusión oral, vinculada a la religión, a la magia y a la transmisión de información.

Hemos estudiado ya dos ejemplos de esta lírica: las jarchas y las cantigas de amigo. En Castilla se compusieron breves poemillas, los villancicos, en los que el emisor es una doncella enamorada que se lamenta por su situación.

Como en las cantigas de amigo, en los villancicos es importante el entorno rural, en general cargado de valor simbólico: la fuente como lugar de encuentro de los amantes; la rosa, símbolo de la virginidad, que se entrega o se corta, etcétera.

Los villancicos, como hemos dicho antes, se transmitían de modo oral, generalmente cantados. Aquí tienes unos cuantos. El primero es el titulado Al alba venid, buen amigo… y se encuentra recogido en el Cancionero Musical de Palacio:

También del Cancionero Musical de Palacio procede este titulado ¿Qué me queréis, caballero?

Un tema muy querido en la lírica popular castellana, La bella malmaridada, es decir, la mujer joven y hermosa casada con un hombre viejo.

Los villancicos acostumbraban a acompañar las faenas del campo, Tres morillas es un buen ejemplo de ello: