El espacio y el tiempo en el Lazarillo

EL ESPACIO Y EL TIEMPO EN EL LAZARILLO

El espacio de la novela no es el anacrónico de los libros de caballerías, ni el arcádico de la novela pastoril, tampoco se sitúa en el viaje por tierras lejanas como en la novela bizantina.  El Lazarillo es una novela itinerante, es decir, el protagonista se mueve por distintos lugares siguiendo a sus amos, aunque este “viaje” se reduce a una estrecha franja comprendida entre las provincias de Toledo y Salamanca. El Lazarillo se localiza, por otra parte, en un espacio urbano, que facilita la práctica de comportamientos irregulares.

El programa de RTVE La mitad invisible dedicó uno de sus programas al Lazarillo de Tormes. Clara Peñalver emprendió la ruta entre Salamanca y Toledo que recorre Lázaro de Tormes en la novela:

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En cuanto al tiempo ya se ha señalado que en el Lazarillo se producen desfases entre el tiempo que duran los hechos narrados y el que dedica el narrador, Lázaro adulto, a narrarlos. La infancia de Lázaro, hasta los doce años, ocupa solo unos pocos párrafos. Sin embargo, al corto periodo que pasa con el ciego se le dedican bastantes páginas, así como su estancia de seis meses con el escudero. Con este último es significativa la extensión adjudicada, al principio del tratado III, al tiempo que transcurre desde la mañana hasta la hora de “comer”. Indudablemente, el narrador-protagonista selecciona los acontecimientos que considera relevantes para la explicación del “caso”.

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