Leopoldo Alas, “Clarín” (1852-1901)

Leopoldo Alas, que utilizó el nombre literario de “Clarín”,  nació en Zamora, pero casi toda su vida transcurrió en Oviedo, de cuya Universidad fue catedrático, primero de derecho humano y después de derecho natural. Clarín fue un hombre enfermizo y de carácter retraído, llevó una vida gris y monótona, dedicado exclusivamente al estudio, a su actividad de escritor y a la docencia. Sin embargo, tuvo la extraordinaria personalidad de un intelectual nato, lúcido e inteligente, inquieto e independiente y agudamente crítico.

El programa de TVE  El arte de vivir dedicó uno de sus capítulos a la vida y la obra de Leopoldo Alas, Clarín. Pinchad en la imagen y lo podréis ver:

La obra de Clarín

desconciertos3.blogspot.com

Clarín cultivó la crítica, el ensayo, la novela y el cuento. Fue uno de los críticos más influyentes y temidos de finales del siglo XIX. Escribió cientos de artículos sobre las tendencias literarias, los autores y las obras del momento, con los que pretendía formar estética y moralmente al lector. Era un hombre extraordinariamente culto y gran conocedor de la literatura y de la filosofía europeas de la época.  Sus artículos, publicados en periódicos y revistas, fueron recogidos en varios libros: Solos de Clarín (1881), Ensayos y revistas (1892) o Palique (1893).

En cuanto a su obra narrativa, confluyen en ella diversas influencias: ciertos elementos del naturalismo, como la observación y la interdependencia entre fisiología y psicología, y la religiosidad de las corrientes espiritualistas de finales del siglo XIX, con un cristianismo que propugna la tolerancia.

Su obra narrativa abarca unos sesenta cuentos, algunas novelas cortas y dos novelas extensas. Clarín es uno de los mejores escritores de cuentos del siglo XIX español. Dos líneas fundamentales caracterizan su producción cuentística: una cordial, de ternura para con los seres humildes y débiles, víctimas de la vida, y otra satírica y crítica. Más que cuentos de intriga, lo son de personajes.


Buscad en la biblioteca del centro (o en cualquier otra) los cuentos de Clarín. Valen la pena. Los que los prefieran en edición digital, no tienen más que clicar sobre los enlaces:

La producción novelística de Clarín está constituida solo por dos obras La Regenta (1884-1885) y Su único hijo (1891)

La Regenta, tedio y lujuria

La obra magna de Leopoldo Alas, Clarín, es La Regenta que, con Fortunata y Jacinta, constituyen las mejores novelas del XIX español. La Regenta relata la vida de Vetusta (Oviedo), una ciudad provinciana, moralmente opresiva e indiferente a la modernidad. Teniendo como fondo la sociedad de la Restauración, la novela une dos grandes temas abordados  por la novela decimonónica: el del adulterio femenino (tratado en Madame Bovary, de Flaubert o en Ana Kareninna, de León Tolstoi) y el del sacerdote enamorado (tratado en Pepita Jiménez y Doña Luz de Juan Valera o en Tormento de Galdós).

La novela narra la insatisfacción y la destrucción de su protagonista, Ana Ozores, una hermosa joven que, casada con el anciano regente Víctor Quintana, se encuentra en el centro del deseo de don Álvaro Mesía —donjuán oficial, decadente y provinciano— y del ambicioso Magistral de la catedral, don Fermín de Pas. Ana cede ante el primero, y el adulterio provoca el escándalo y la sorda repulsa de la hipócrita sociedad de Vetusta.

La innovación formal, el lenguaje irónico, el detallismo naturalista y una gran profundidad en el análisis psicológico de los personajes constituyen algunos de los aspectos más logrados de La Regenta.

Las reacciones contra La Regenta

Azorín, en su libro Andando y pensando, nos cuenta cómo se recibió La Regenta cuando se publicó el primer volumen en 1885:

En 1885 apareció el primer volumen de La Regenta. Y fechada el 25 de abril del indicado año de 1885, el obispo de Oviedo publicó una pastoral en que se decía, entre otras cosas lo siguiente: “No hace muchos días en que recibieron todos los alumnos de una cátedra de Oviedo como galardón y como estímulo, un libro saturado de erotismo, de escarnio a las prácticas cristianas y de alusiones imperiosas a respetabilísimas personas, sin que las autoridades académicas ni los compañeros del profesorado —tan puntillosos en otras cosas— tuvieran una palabra de protesta contra ese salteador de honras ajenas.”

Las palabras citadas —especialmente las postreras —eran un poco fuertes. Con fecha 11 de mayo del indicado año, los alumnos de Derecho Romano, la cátedra de Clarín, publicaron espontáneamente una rectificación. No era cierto que Alas hubiera repartido en clase, ni fuera de clase, ejemplares de su novela a los alumnos. No hubo tal reparto —decían los discípulos de Clarín—, “ni aun escuchando de sus labios frase alguna que pudiera referirse al contenido de dicha obra”.

La contestación de Clarín

Leopoldo Alas escribió una larga carta al obispo de Oviedo. “Si no fuera tal vez falta de respeto —dice Alas—, entraría yo aquí ahora en pasmarme de que una personalidad tan ilustrada como el obispo de Oviedo, que tan bien debe de conocer el corazón humano y el comercio de libros en España, haya podido creer que un autor de novelas, que de venderlas vive (y si no come de eso, por menos cena), había de volverse loco hasta el punto de regalar ejemplares de su obra a todos los estudiantes de un cátedra.

Por lo demás —dice—, yo creo que mi novela es moral, porque es sátira de malas costumbres, sin necesidad de aludir a nadie directamente. Ni para bien ni para mal aludo a nadie. Así, por ejemplo, entre mi obispo don Fortunato Camoirán y el actual obispo de Oviedo nadie podrá ver ni el más lejano parecido. Usía, ilustrísimo, usa coche; mi don Fortunato no lo tiene; Camoirán gasta los zapatos remendados, y usía ilustrísima calza bien… Pues si bajamos algo más en jerarquía, encuentro que mi don Fermín de Pas, canónigo y provisor, no se parece a ningún señor canónigo de Oviedo, pues yo atribuyo a mi héroe imaginario unos vicios que aquí nadie tiene y un talento que tendrán muchos prebendos de aquí, pero no en el grado superior, casi genio, que yo me complazco en atribuir al hijo de mi fantasía.”

¿Qué pensáis? ¿Tenía razón el obispo de Oviedo y Clarín era un “salteador de honras ajenas”? ¿La Regenta es un libro “saturado de erotismo, de escarnio a las prácticas cristianas y de alusiones imperiosas a respetabilísimas personas”? Me temo que no os queda más remedio que leerla.

Leer, oír, ver La Regenta.

 Como siempre, os recomiendo que visitéis la biblioteca y localicéis los ejemplares de La Regenta para echarle un vistazo y, si os convence, leerla. Los que deseen una lectura digital pueden hacer clic en la imagen:

Si lo vuestro es escuchar, pinchando en el dibujo podéis oír algunos fragmentos de la novela. 

En 1995 RTVE realizó una serie basada en La Regenta, dirigida por Fernando Méndez-Leite y protagonizada por Aitana Sánchez Gijón, Carmelo Gómez, Juan Luis Galiardo y Héctor Alterio. La serie se puede ver íntegramente online en la página web de RTVE. Pinchad en la imagen y estaréis dentro:

[Fuentes: FERNÁNDEZ  SANTOS, Alonso [et al.] (1992), Literatura 2º, Barcelona: Magisterio Casals; ARROYO CANTÓN, Carlos [et al.] (2006), Lengua castellana y Literatura 1º de Bachillerato, Madrid: Oxford; GARCÍA MADRAZO, Pilar [et al.], (2008) Lengua castellana y literatura 1º de Bachillerato, Zaragoza: Edelvives. Proyecto Zoom;  MELÉNDEZ, Isabel [et al.], (1996) Lengua y literatura castellana 4º ESO,Madrid: ESLA; PASCUAL, José A. [et al.](2008) Lengua y literatura 1º Bachillerato, Madrid: Santillana.]
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