El realismo y el naturalismo: apuntes y ppt.

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Durante los últimos años de la década de los cuarenta del siglo XIX se venía produciendo un progresivo afianzamiento de la burguesía que, cada vez con mayor fuerza, se habría de perfilar como la clase social dominante. La mentalidad pragmática y conservadora, característica de la clase burguesa, atempera la exaltación de los presupuestos y actitudes del liberalismo de principios del siglo XIX; y las posiciones políticas derivan hacia la moderación y el eclecticismo. Al mismo tiempo, y en lucha con este predominio de lo burgués, comienzan a desarrollarse los movimientos socio-políticos en defensa de las clases trabajadoras: socialismo, comunismo y anarquismo, con sus múltiples variantes.

El positivismo, el experimentalismo y otras corrientes filosóficas pragmáticas y cientifistas, que ya venían gestándose en la primera mitad del siglo, son predominantes y características de esta época, dejando relegado y soterrado el idealismo hegeliano —el gran sistema filosófico romántico—, pero ni superado ni agotado, puesto que en él se sustentan los grandes sistemas en que se basan los movimientos proletarios, como, por ejemplo, el marxismo.

Estos cambios sociales e ideológicos se reflejan y se dejan sentir, lógicamente, en la literatura. A partir de 1844, fecha del estreno de Don Juan Tenorio, de Zorrilla— por dar una fecha significativa—, se puede considerar terminado el auge o periodo culminante del Romanticismo español. Pero esto no quiere decir que tan importante movimiento literario, cultural e histórico esté agotado de manera definitiva. Se ha hablado de un “declinar de las tendencias románticas” a partir de 1849 —fecha de publicación de la novela, La Gaviota, de Fernán Caballero—e, incluso, de un acabamiento o finalización del Romanticismo, pero esto es inexacto; mejor habría que decir que, a partir de esta fecha, se produce un desarrollo paulatino y diversificado de las distintas facetas y aspectos latentes en el Romanticismo, que se formalizan en diversos géneros y con diversas tendencias.

El realismo

albertineEn el Romanticismo los géneros característicos, como ya se ha visto, eran el drama en verso y la poesía narrativa, ambos de carácter histórico-legendario, y, en prosa, el cuadro de costumbres, este con frecuencia en forma de artículo periodístico, y la novela histórica. En esta nueva época literaria, la poesía pasa a un segundo plano ante el ímpetu de la prosa, el drama cede el puesto preponderante a los géneros narrativos, especialmente a la novela, y los temas históricos y legendarios, aunque no se abandonan del todo, quedan relegados ante la importancia de la problemática de la sociedad actual —el “aquí y el ahora”— y, en particular, del cerrado mundo burgués.

martineauEl realismo, pues, desarrolla ciertas facetas del Romanticismo, intensifica algunos de sus aspectos —sobre todo en la poesía y el drama—, prescinde de otros y, desde luego, innova. Así, en el cultivo de la novela realista — género de máxima importancia y predominante en esta época— , los escritores tratan de combatir el perspectivismo subjetivo y el individualismo romántico, tratando, por el contrario, de centrarse en lo concreto y actual; rechazan lo fantástico y maravilloso, pues les interesa, con preferencia, lo real, lo que, de hecho, sucede y acontece, y lo sentimental está intencionalmente frenado en este tipo de novela — aunque ocurre lo contrario en la mejor poesía de esta época (Bécquer y Rosalía de Castro)—; ya no interesa lo exótico y extravagante o, como era característico en el cuadro costumbrista romántico, lo específico y pintoresco, sino lo cotidiano, general y paradigmático; y, aunque nunca se abandonó del todo, el pasado no está en el punto de mira de los novelistas de este periodo, sino que la mirada del escritor se centra en la problemática más actual posible. Todos estos aspectos diferencian considerablemente la narrativa realista de la romántica.

realismo2-1Por otra parte, el cultivo del cuadro costumbrista romántico había adiestrado a los escritores en la observación detallista y pormenorizada de tipos y costumbres, de ambientes y particularidades específicas de las sociedad locales y regionales. Este carácter regionalista se mantiene en mayor o menor grado, e, incluso, en algunos casos, se intensifica en las novelas realistas en todas sus manifestaciones: desde los primeros autores —Fernán Caballero y Alarcón, todavía muy ligados al Romanticismo y auténticos costumbristas—, pasando por los más grandes representantes del género — Galdós, Clarín y Pardo Bazán—, hasta los últimos novelistas, ya a comienzos del siglo XX— Palacio Valdés y Blasco Ibáñez.

El naturalismo

97k/28/huty/7506/12A partir de la década de los ochenta aparece una nueva corriente novelística, procedente de Francia, que se llamó naturalismo. Este término, en principio, tiene el mismo significado que Realismo, pero, a partir de las novelas del francés Émile Zola, pasó a significar una particular tendencia o escuela del Realismo. El naturalismo francés, más que una tendencia literaria, es una concepción del hombre, que se manifiesta en un tipo de novela que pretende ser una obra científica en la que se estudia y analiza la realidad humana como producto del determinismo biológico y ambiental. Así, pues, para Zola, el hombre es un ser determinado por la herencia genética y sin salida posible. Los personajes de Zola son seres tarados física y psíquicamente, presentados con una minuciosidad analítica y determinista propia de un científico en su laboratorio. Además, los naturalistas llevan a sus últimas consecuencias los afanes de objetividad y observación pormenorizada de la realidad. El autor desaparece por completo tras el descarnado y crudo mundo novelesco por el que desfilan sus personajes-hormigas vistos con potente microscopio; asimismo, la reproducción del lenguaje, según clase, región, etc., es aún más minuciosa y precisa que en los realistas.

En España, el naturalismo levantó grandes polémicas; y, aunque las obras de Zola se conocieron y leyeron en fechas tempranas, sin embargo, no fueron nunca del todo admitidas como modelos, dado el materialismo, el determinismo y las ideas socialistas subyacentes en la obra del gran escritor francés. En general, fueron violentamente rechazadas por los amplios sectores reaccionarios y alabadas o defendidas, solo en parte, por personas de talante abierto y progresista.

Aunque los mejores autores del realismo español fueron tildados de naturalistas y adictos a Zola, su “naturalismo” no pasó de ser una cierta aproximación a las técnicas de observación y experimentación que Zola puso de moda— como ya se ha visto—; pero se puede decir que, además, el naturalismo enseñó a los escritores españoles a perder el miedo de presentar los aspectos más crudos y, a veces, escabrosos de la realidad, como forma de denuncia de las lacras y miserias del pueblo, provocadas por la endémica injusticia social española.

emilia-pardo-bA pesar de que la primera persona que se atrevió a hablar de Zola y a defender su modo de novelar, públicamente y por escrito, fue Emilia Pardo Bazán en su obra La cuestión palpitante (1882-1883), serie de artículos más tarde recopilados en libro, sin embargo, la primera gran novela española de influjo naturalista es La desheredada (1881) de Pérez Galdós, a la que podrían añadirse El señorito Octavio (1881), de Palacio Valdés, y La tribuna (1882), de Pardo Bazán; y las de mayor calidad dentro de esta tendencia son La Regenta (1884-1885), de ‘Clarín’, y Los pazos de Ulloa y La madre Naturaleza (1886-7), ambas de Pardo Bazán. La influencia naturalista se mantuvo hasta finales del siglo XIX y principios del XX, en el último gran escritor realista, el valenciano Vicente Blasco Ibáñez, e incluso se dejó sentir en escritores de postura ultraconservadora y, por tanto, totalmente contrarios a la ideología del naturalismo, como es el caso del santanderino José María de Pereda.

MATERIALES

  • Hay ya una copia de los apuntes en el aula de cada grupo, pero os dejo aquí una copia digital por si la queréis descargar:

La literatura realista 2015.2016

  • También podéis descargar la presentación de ppt. con la que vamos a trabajar en clase:

Realismo y naturalismo (2015-6)

O, si no queréis descargarla, la podéis ver aquí:

Y para terminar, un vídeo sobre el realismo (recordad que, con las nuevas normas de la RAE, se escribe con minúscula). En poco más de 3 minutos, un buen resumen de la corriente literaria:

[Fuentes: FERNÁNDEZ  SANTOS, Alonso [et al.] (1992), Literatura 2º, Barcelona: Magisterio Casals; ARROYO CANTÓN, Carlos [et al.] (2006), Lengua castellana y Literatura 1º de Bachillerato, Madrid: Oxford; GARCÍA MADRAZO, Pilar [et al.], (2008) Lengua castellana y literatura 1º de Bachillerato, Zaragoza: Edelvives. Proyecto Zoom;  MELÉNDEZ, Isabel [et al.], (1996) Lengua y literatura castellana 4º ESO,Madrid: ESLA; PASCUAL, José A. [et al.](2008) Lengua y literatura 1º Bachillerato, Madrid: Santillana.]
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