Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez

La lectura de este trimestre es Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez. Para ayudaros un poco a sacar más provecho de vuestra lectura os propongo esta estupenda guía de lectura elaborada por la profesora Concha Caballero del IES Rodrigo Caro de Coria del Río.

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Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez se publicó en 1981. Se trata de una novela basada en un hecho real ocurrido en Colombia. García Márquez vivía en una pequeña aldea de Aracataca, situada casi al pie de la Sierra de Santa Marta, en los Andes de Colombia, sobre la costa del mar Caribe, lugar que toma de referencia para la redacción de la obra.

García Márquez presenta la novela como una crónica periodística, donde relata las investigaciones y entrevistas que ha realizado para aclarar el asesinato de Santiago Nasar ocurrido hace ya mucho tiempo.

El autor hace depender todos los elementos de la historia de un único foco principal. El asesinato de Santiago Nasar se convierte en el eje en torno al cual gira toda la novela. Le interesa resaltar la idea del destino y la visión de la vida como una tragedia sin sentido.

Temas de Crónica de una muerte anunciada

  1. El destino

El tema fundamental de Crónica de una muerte anunciada es el fatalismo, la imposibilidad de escapar de su propio destino (el fatum clásico). Santiago Nasar muere porque está destinado a morir y ese destino es irrevocable. Esta importancia del destino trágico relaciona la novela con las tragedias griegas, incluso no falta el coro: el pueblo entero.

En este destino hay una serie de circunstancias y casualidades que se conjugan para que el homicidio se lleve a cabo. Muchas de ellas se relacionan con torpezas o debilidades humanas (la madre de Santiago Nasar que sabe interpretar sueños, se equivoca; si el obispo se hubiera quedado, no habría sucedido el homicidio; la madre cierra la puerta sin querer e impide que su hijo se salve; la hija de la criada deja la puerta abierta, cosa que nunca hace y finalmente, todos creen que Santiago Nasar sabe lo que se avecina).

2. El honor

Otro de los temas fundamentales de la novela es el honor, relacionado directamente con la violencia como única forma de restaurarlo. Este código del honor rige la moral colectiva de todo un pueblo.

La defensa del honor de la familia recae en los hombres quienes consideran que cualquier ofensa a uno de los miembros debe ser respondida con la violencia. En este caso, una exigencia de la sociedad patriarcal, la mujer debe llegar virgen al matrimonio, es desafiada por Ángela Vicario y sus hermanos sienten la obligación de matar al hombre que deshonró a su hermana.

La honra tiene una cualidad pública: lo grave no es que se haya cometido un acto de deshonor, sino que se sepa públicamente. Por ello, las amigas de Ángela le aconsejan que aparente que es virgen la noche de bodas con Bayardo San Román.

El código del honor se relaciona con el machismo. La sociedad patriarcal tiene exigencias morales muy distintas  para los hombres y las mujeres. A las mujeres se les exige pureza hasta el matrimonio, silencio e inmovilidad; este código no solo es exigido por los hombres sino compartido por las mujeres. Prudencia Cotes, la novia de Pablo Vicario, nunca se habría casado con él, “si no cumplía como un hombre”,

Por ello, los asesinos y el abogado que los defienden sostienen que fue un asunto de honor y que este honor justifica la acción sangrienta.

3. La sexualidad, el amor y el erotismo

Toda la novela está llena de pasiones amorosas, acompañada siempre de matices machistas. Los hombres viven una vida llena de sexo bien con las mujeres de la casa de placer de María Alejandra Cervantes o bien en el abuso de las mujeres que, por su situación social, no pueden defenderse de los deseos de los hombres (Divina Flor, la hija de la criada de los Nasar, debe soportar el acoso de Santiago, por ejemplo).

La novela, tal como recuerda el epígrafe de Gil Vicente, relaciona el amor con la caza, en concreto con la caza de cetrería. Esto es especialmente claro en la relación de Bayardo San Román con Ángela. Bayardo fija sus ojos en Ángela, su presa, y actúa desplegando sus artes y su poder para conseguir casarse con ella.  Ángela, por su parte, se comporta como una “garza guerrera”, pues se enfrenta a San Román descubriendo que no es virgen y, más adelante, cuando, a través de las cartas, inicie la recuperación de San Román.

El autor continúa la metáfora de la caza de amor diciendo que Santiago Nasar era un “gavilán pollero” que “andaba solo, al igual que su padre, cortándole el cogollo a cuanta doncella sin rumbo empezaba a despuntar por esos montes”.

3. La religión

La religión es tratada en el libro de forma burlesca e irónica. El tratamiento de la visita del obispo y las expectativas que genera en el pueblo son vistas de una forma muy crítica.

Esta religiosidad contrasta con la intensa superstición, inserta en la mentalidad de muchos personajes: la madre de Santiago interpreta los sueños, Luis Santiaga posee el arte de la adivinación, etc.

4. La sociedad

imagesLa novela muestra una sociedad fuertemente estratificada en clases sociales, donde los poderosos parecen tener derecho a todo frente a los más pobres. De hecho, algunos de los testigos creen que Santiago Nasar estaba convencido de que nadie podía hacerle pagar por ninguno de sus actos, fueran del tipo que fueran y esa fue la razón de su muerte.

La relación que se establece entre el rico Bayardo y Ángela Vicario sorprende a todos porque no es frecuente que las diferentes clases sociales se relacionen entre sí. Las grandes diferencias sociales y económicas son evidentes en la preparación de la boda.

Por otra parte, el narrador destaca la presencia de la pacífica comunidad árabe que vive en el pueblo y a la que pertenece Nasar. Es una comunidad culturalmente integrada (son católicos, solo hablan árabe en raras ocasiones), pero diferenciada (son endogámicos, tienen costumbres propias). Pese a que todos esperan que actúen violentamente en venganza por la muerte de Santiago, ellos no muestran más que tristeza. Su actitud contrasta y pone en entredicho la oral del resto de la gente del pueblo.

5. La verdad

Uno de los aspectos más interesantes de la novela es que muestra la imposibilidad de acceder al conocimiento de la verdad, ya que, al final del relato, no se llega a aclarar cómo no se evitó el asesinato de Santiago Nasar dadas las circunstancias públicas en que se desarrollo. Tampoco llegamos a saber si fue Santiago Nasar el culpable de la deshonra de Ángela Vicario.

La novela se presenta como una investigación que no llega a resolver el enigma y pone de manifiesto que en ocasiones es imposible llegar a saber la verdad porque cada uno de los que fueron testigos tienen recuerdos confusos o distorsionados de lo que en realidad ocurrió.

6. El poder institucional

También podemos observar una crítica al poder institucional: el padre de Bayardo San Román, militar condecorado, viene descrito de forma poco atractiva; el coronel Aponte, el alcalde, no actúa con la debida diligencia en el caso; la autopsia no se realiza en las condiciones debidas por falta de medios. Tan solo el juez, en su instrucción, parece ser muy concienzudo, y, sin embargo, salpica el sumario de anotaciones subjetivas y literarias, y una de sus preocupaciones es determinar si efectivamente Santiago Nasar había sido culpable de la caída en el deshonor de Ángela Vicario.

La estructura de la obra

La obra comienza “in extrema res”, es decir, señalando el final. Se estructura en cinco partes o secuencias de extensión homogénea que no pueden calificarse exactamente como “capítulos”, dado que no se sigue un orden lineal. Se presenta la historia con profundas alteraciones en la ordenación de los hechos. Esto se logra a través de una serie de anticipaciones, retrocesos, reiteraciones y rupturas que conforman una estructura que sigue el modelo del puzzle o rompecabezas.

La obra comienza y termina con la muerte de Santiago Nasar con lo que presenta una estructura circular. La trama no avanza en el tiempo, puesto que cada capítulo añade información nueva al mismo periodo temporal que se relata.

  • Primera parte: tiene una función de despliegue de conjunto y gira en torno a un personaje, Santiago Nasar, y al viaje del obispo.
  • Segunda parte: tiene como eje, en principio, a otro protagonista, Bayardo San Román; luego gira hacia la figura de Ángela Vicario y su familia. El final viene marcado por una tensión climática: la devolución de la novia y la acusación contra Santiago.
  • Tercera parte: desarrolla las circunstancias y detalles previos al asesinato. El eje es ahora de los hermanos Vicario, Pedro y Pablo.
  • Cuarta parte: tiene un primer eje en la descripción de la autopsia del cadáver de Santiago; a ello le sigue la ceremonia del entierro y la inquietud del pueblo por la posibilidad de que la comunidad árabe intente vengar el asesinato. Toda esta parte es cronológicamente posterior a la siguiente.
  • Quinta parte: tras una panorámica del estado de ánimo de la gente del pueblo y una referencia a la dimensión judicial del crimen, se retrocede nuevamente para enfocar el itinerario de persecución, encuentro y muerte de Santiago.

Principales técnicas narrativas

García Márquez ha utilizado la técnica del perspectivismo. Narrador, protagonista y testigos van intercambiando su propia visión de los hechos con frecuentes alteraciones y contradicciones. De esta forma se relativiza la visión sobre lo sucedido y se abre a la duda.

La historia se presenta como un mosaico de voces y visiones diferentes que el lector debe valorar, relacionar e interpretar.

El narrador es uno de los persoanjes de mayor riqueza y complejidad. Es un narrador interno y adopta el punto de vista de un personaje secundario, cuyo nombre no se menciona. Veintisiete años después del crimen, decide reconstruir la historia con sus propios recuerdos, la correspondencia que mantuvo con su madre, el informe de la autopsia, el sumario del caso y los testimonios de varios personajes relacionados con el suceso, a los que entrevista.

Las técnicas narrativas empleadas son variadas:

  • Usa el estilo directo para recoger declaraciones de testigos o transmitir ciertos fragmentos de documentos.
  • Emplea la 3ª persona para marcar la distancia con ciertos hechos.
  • Se convierte en narrador-testigo (en 1ª persona del singular o del plural) para matizar sus propios recuerdos.
  • La narración intenta ser objetiva cuando da paso a otras voces, mientras que las descripciones están llenas de subjetividad y mayor sensibilidad.

En la obra coexisten la narración con la descripción; los diálogos no tienen tanta importancia.

Se observa un detallismo descriptivo (se indican con precisión las horas y los minutos, las técnicas de lavar los cuchillos por parte de los asesinos…). Destaca la descripción visual con mezcla de elementos estáticos y dinámicos (“desde que asomó por la ventana del automóvil…”: la llegada de los padres de San Román); la descripción paisajística, cromático-poética (“La luna estaba en el centro del cielo…”: cuando Santiago señala el alma en pena de un barco negrero hundido); los pasajes narrativo-descriptivos con diálogo y acotación del narrador (“..le asestó un segundo golpe casi en el mismo lugar. «Lo raro es que el cuchillo volvía a salir limpio», declaró Pedro Vicario al instructor”.)

El tiempo en la novela

La época en que trascurre la acción carece de interés y está prácticamente omitida. En cambio el tiempo interno, el de la duración de la historia, está bien precisado: es un tiempo abreviado, condensado, que abarca las apenas veinticuatro horas que van desde el domingo de la boda hasta el lunes del crimen. Hay que señalar, no obstante, que la historia se amplía y deriva hacia un final feliz (con tintes folletinescos) con el reencuentro de Ángela y Bayardo veintitrés años después del crimen.

El tratamiento del tiempo es uno de los aspectos más interesantes de la novela. El tiempo fluye de forma no lineal, circular y caótica, con el constante empleo de analepsis o “flash-back” (retrocesos en el tiempo), prolepsis (saltos al futuro), elipsis (tiempo omitido). A pesar de que el narrador no sigue un orden cronológico en la narración, aparecen numerosas referencias temporales, algunas muy precisas, en consonancia con su carácter de crónica. En este relato se entremezclan varios planos:

  • La narración de los hechos, reconstruidos veintisiete años después, con comentarios personales del narrador.
  • Los testimonios del suceso que cita el narrador y que son posteriores al asesinato (informe judicial, autopsia,…)
  • Los comentarios en estilo directo de los personajes en el momento en que están sucediendo.
  • Otras intervenciones en estilo directo que reproducen las entrevistas de narrador con ciertos personajes.

El anuncio de la muerte se repite muchas veces en el relato, así como otros detalles de la historia. Esas constantes repeticiones determinan el ritmo de la novela.

La narración concluye con la descripción de la muerte del protagonista, ya anunciada al principio de la obra, lo cual permite hablar de estructura cerrada.

El espacio en la novela

La historia se desarrolla en un pequeño y aislado pueblo, cuyo nombre se omite. Está cerca, pero no en la costa; el río lo conecta con el exterior. Se presenta como un laberinto de calles, casas, tiendas, plazas y patios, que constituye el trágico itinerario de la persecución de los hermanos Vicario para cumplir su venganza y dar muerte a Santiago Nasar. Hay lugares específicos de especial relevancia como la casa de Nasar y sus dos puertas; la plaza; una tienda; la casa del viudo Xius; el puerto… En este espacio es importante la participación colectiva de sus habitantes, implicados bien como colectivo, bien como individuos más afectados por los sucesos.

Los personajes

En la novela aparecen un total de ochenta y siete personajes, entre los que podemos distinguir cuatro niveles:

  • Los protagonistas: Ángela Vicario, Bayardo San Román, Santiago Nasar y los hermanos Vicario. Están caracterizados externamente y vemos cómo cambian y actúan de acuerdo con el curso de los hechos. Ángela pasa del rechazo a Bayardo al apasionamiento por él. Bayardo cambia de la altanería al declive al sentirse engañado por Ángela. Pedro y Pablo Vicario son vengadores a su pesar; débiles de espíritu, han de animarse mutuamente y recurrir a la bebida para matar. Santiago suscita opiniones encontradas de amor y de odio, de envidia y de admiración; machista y mujeriego, es también un joven religioso y buen hijo; su inocencia, su descuido y su debilidad le hacen perder la vida.
  • El narrador, María Alejandrina Cervantes y Cristo Bedoya.
  • Algunos testigos concretos de los hechos, consultados por el narrador.
  • El pueblo que, finalmente, y salvo algunas excepciones, que intentan evitarlo, se aglomera para presenciar el crimen.

Santiago Nasar

De ascendencia árabe, veintiún años, esbelto. Hijo único de un matrimonio de conveniencia, es descrito como alegre, pacífico, aficionado a los caballos y las armas de fuego. Comprometido con Flora Miguel desde la adolescencia, frecuenta el burdel de Mª Alejandrina Cervantes, con la que se llegó a obsesionar, y acosa a las mujeres que desea. Mª Alejandrina viene descrita como una “garza guerrera”. Santiago es, por tanto, cazador de dos tipos de presas, aves y mujeres (recordemos el epígrafe inicial), aunque al final será él quien resulte sacrificado. En la novela se destaca su belleza y su carácter sobrenatural, posee un vigor poco habitual, va vestido enteramente de blanco el día en que es asesinado, como Jesucristo, no derrama sangre, y es capaz de caminar sosteniendo sus vísceras.

Bayardo San Román

Tiene unos treinta años. Representa al extranjero envuelto en el misterio (los habitantes comentan de él que es raro, la madre del narrador lo compara inicialmente con el diablo; se inventan historias sobre su pasado). Es conservador, culto, dueño de una gran fortuna, hijo de una familia con poder, atlético y de buen corazón. Su vida gira en torno a lo material, pretende ganarse a las personas (incluida a su novia) mediante el dinero y las apariencias. Orgulloso y caprichoso (se enamora de Ángela cuando ella cruza la calle, y en ese mismo instante decide que será suya; compra la casa del viudo de Xius). Tras el asesinato de Nasar, fue considerado por la inmensa mayoría como la víctima. Tras recibir cartas de Ángela durante años, decide volver con ella.

Ángel Vicario

Es la hija menor de una familia modesta. u padre, Poncio Vicario, era orfebre de pobres, posteriormente pierde la vista y muere. Su madre, Purísima del Carmen (como muchos otros nombres de la obra, tienen referencias bíblicas), había sido maestra (“parecía una monja”). Ángela es bella, posee un aire de desamparo y cierta pobreza de espíritu, según la describe su primo, el narrador de la historia. Se presenta como una muchacha sumisa, vestida de negro, pero su historia posterior muestra una fuerza interior: al principio rechaza a Bayardo, aunque obviamente es un buen partido; se niega a ocultar su falta de virginidad; todo ello anuncia una personalidad que no corresponde con esa imagen inicial de sumisión. Al decir el nombre de Santiago Nasar como causante de su deshonra (misterio que no se aclara: algunos opinan o dudan de que no fue él, y estaba protegiendo a alguien) desencadena el drama; y descubre su amor por Bayardo cuando la devuelve a casa; y su fuerza le permitirá alimentar ese amor durante años, y dirigirle miles de cartas, cartas que Bayardo no abrirá, pero que le van haciendo mella, hasta seducirle.

El realismo mágico

El realismo mágico es una técnica narrativa de mediados del siglo XX; consiste en mostrar lo irreal o extraño como algo cotidiano y común. Pretende dar verosimilitud interna a lo fantástico e irreal. No se trata de “presentar la magia como que fuera real”, sino de presentar “la realidad como si fuera mágica”. Es una focalización de lo sobrenatural.

En las novelas y cuentos mágico-realistas, el narrador presenta hechos improbables, oníricos e ilógicos de manera natural, sin asombrarse por ellos ni darle al lector una explicación como si pertenecieran a la realidad. En el realismo mágico confluyen la influencia del psicoanálisis y del surrealismo europeo, que hacen hincapié en los sueños, el inconsciente y el irracionalismo, y la influencia de las culturas indígenas precolombinas con su tradición de leyendas, supersticiones y mitos en los que se producen hechos fantásticos.

Esta corriente surge tras una época en que la literatura hispanoamericana seguía el realismo, regionalismo, indigenismo y literatura de protesta, aunque en las obras de realismo mágico aún perviven ciertas características de estas tendencias anteriores.

El realismo mágico floreció con esplendor en la literatura latinoamericana de los años sesenta y setenta, a raíz de las discrepancias surgidas entre cultura de la tecnología y cultura de la superstición, y en un momento en que el auge de las dictaduras políticas convirtió la palabra en una herramienta infinitamente preciada y manipulable. Los principales autores del género son Miguel Ángel Asturias, Jorge Luis Borges, Juan Rulfo, Arturo Uslar Pietri, Carlos Fuentes, Julio Cortázar, y, sobre todo, Gabriel García Márquez; su novela Cien años de soledad (1967) es la obra más notable del realismo mágico.

El realismo mágico en esta obra se observa en el gusto por insertar lo extraordinario dentro de la normalidad de lo cotidiano. Se aprecia en la forma en que el olor de Santiago Nasar permaneció en los gemelos Vicario días después de muerto, la aparición de un “pájaro fluorescente”, una especie de ánima sobre la iglesia del pueblo; la mención del alma de la viuda de Xius, quien dice estar haciendo todo lo posible para recuperar sus cachivaches y su casa de muerte.

Observamos también el realismo mágico en la importancia de los sueños, de lo onírico, sueños que pueden ser interpretados.

El realismo mágico también aparece en la hipérbole, en la desmesura. Pocos integrantes del pueblo se dignan avisar a Santiago Nasar de que lo buscan para matarlo, ya sea por temor, o por la simple suposición o certeza de que ya está enterado de la situación y por lo tanto fuera de peligro. Este silencio masivo es lo que termina causando la muerte de este personaje. La hipérbole también se ve presente en la forma en que lo asesinan: “Desesperado, Pablo Vicario le dio un tajo horizontal en el vientre, y los intestinos completos afloraron con una explosión”; sorprendentemente, Santiago sigue vivo, andando, sujetando sus entrañas con las manos.

Otra característica esencial del realismo mágico es la unión o sincretismo de los contrastes. En la obra conviven, por ejemplo, las convenciones morales y religiosas con las supersticiones, y con una sexualidad y un vitalismo desaforado.

En cuanto al aspecto religioso, existen numerosas situaciones y símbolos que crean un clima de religiosidad y en ocasiones apuntan al carácter sobrenatural de Santiago Nasar. Así, el color de su vestimenta recuerda la túnica de Jesús; la visita del obispo el día del crimen; los nombres de los personajes, muchos de ellos de resonancias bíblicas (Pedro, Pablo, Santiago, Poncio…). Además, se destaca que Nasar no derramaba sangre, a pesar de todas las cuchilladas recibidas.

 

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