El mito de don Juan

El personaje de don Juan constituye un mito que ha sido recreado, en diversas formas artísticas, a lo largo de los siglos.

El don Juan creado por Tirso de Molina en plena época contrarreformista es el burlador de las mujeres que desafía al cielo mientras atropella las leyes divinas y humanas con el gesto altivo del: “¡Qué largo me lo fiáis!”. El Burlador se condena porque confía en que tendrá tiempo de arrepentirse de sus pecados antes de morir, lo que no sucede.

Podéis ver la versión que RTVE realizó en el programa Estudio 1 con Javier Escrivá, Pedro Osinaga, Jaime Blanch y María Luisa Merlo.

Cicognini (1606-1660), en Il convitato di pietra, y Molière, en su Don Juan, van transformando el personaje, iniciando el mito literario. Del libertino original, Molière hace un librepensador que rechaza las creencias y los miedos absurdos. El impío simula convertirse y este pecado le lleva al castigo eterno.

Mozart, en Don Giovanni, (1787), lleva a don Juan a la música, mezclando lo alegre con lo patético del personaje, en un contraste de vida y muerte en el que se funda la esencia misma del mito. Podéis ver la ópera íntegra, en una grabación de Claudio Abbado

El Don Juan romántico inglés, que el poeta Byron no llegó a terminar, exalta la libertad de la pasión. Pinchando en la imagen podéis leer la obra, en inglés, claro:

El Don Juan Tenorio de Zorrilla (1844), queriendo burlar a una novicia, encuentra en ella a la mujer angelical cuyo amor transforma su vida por completo, enamorándose él mismo. El impío romántico, arrepentido (como quiso y no pudo el Burlador barroco), se salva por el amor de doña Inés.

Podéis leer los ejemplares que se encuentran en la biblioteca del centro, o en cualquier otra biblioteca pública, o bien leer la versión digital del Centro Virtual Cervantes:

O bien podéis ver la representación teatral emitida por TVE, con la interpretación de Francisco Rabal y Concha Velasco:

A partir del Romanticismo, la figura de don Juan sigue transformándose en todas las literaturas, persistiendo la tradición del don Juan salvado. Son famosos el de Edmond Rostand, de La última noche de don Juan (1913), y el marqués de Bradomín de las Sonatas de Valle-Inclán, un don Juan “feo, católico y sentimental”. Talante de superhombre tiene el de Hombre y Superman (1901) de Bernard Shaw, un don Juan misógino y socialista, frente al “hombre absurdo” de Albert Camus, en El mito de Sísifo.

Os incluyo, para terminar, tres versiones de don Juan. La primera es una versión cinematográfica de 1922. Está hecha en serio, pero el doblaje con una dicción vertiginosa (¿respiran los actores?) hace de ella una versión cómica:

La siguiente es la película Amar y morir en Sevilla de Víctor Barrera, una de las últimas versiones cinematográficas de la obra.

La última es para que os riáis: se trata del sketch de Les Luthiers titulado: Don Juan Tenorio o el convidado de piedra, una de dos. Disfrutadlo:

Pero no termina aquí la lista de donjuanes. Don Juan es un mito y los mitos no mueren.

[Fuentes: La mayor parte de este post procede del excelente libro Lengua castellana y Literatura 1º de Bachillerato, Zaragoza, Edelvives, 2008; Lengua castellana y Literatura, 2º Bachillerato, Madrid, Oxford, 2009. Las imágenes por orden de aparición: Francisco d’Andrade como Don Giovanni (es.m,wikipedia.com; las portadas de los libros proceden de la Biblioteca Virtual Cervantes y las páginas web de las editoriales.]

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