Don Álvaro o la fuerza del sino de Ángel de Saavedra, duque de Rivas

El drama romántico se inició con el estreno de La conjuración de Venecia (1834), de Martínez de la Rosa; Macías (1834), de Larra, y Don Álvaro o la fuerza del sino (1835), del duque de Rivas. El estreno de Don Álvaro o la fuerza del sino supuso el triunfo de la nueva estética en España, constituyéndose la obra en modelo de drama romántico.

¿Quién fue el duque de Rivas? Sin llegar a los extremos románticos de Espronceda, la biografía de Ángel de Saavedra tampoco está mal. Leedla.

Nació en una familia noble y se educó con los jesuitas. Enrolado en el ejército, luchó con los franceses. Con el retorno de Fernando VII fue condenado a muerte, se exilió a varios países de Europa y, por fin, se instaló en París. Regresó en 1834 (época en la que le pintaron el retrato que veis a la izquierda) y se dedicó a la literatura y a otras actividades culturales (académico, presidente del Ateneo), ya que había heredado el título nobiliario por el que se le conoce y una gran fortuna. En 1836 se vio obligado nuevamente a exiliarse, esta vez por un año. Hacia el final de su vida, además de ejercer su labor como diplomático, colaboró con muchas instituciones, entre ellas la Real Academia Española, de la que fue director.

Entre sus obras cabe destacar El moro expósito (1834), poema narrativo que desarrolla una leyenda tradicional; comedias como Tanto vales cuanto tienes (1840), y, sobre todo, los Romances históricos (1841), que tratan sobre episodios o personajes de relevancia en la historia española.

La Biblioteca Virtual Cervantes nos ofrece una página dedicada al autor. Pinchad en la imagen y podréis conocer más sobre la vida y la obra del duque de Rivas:

Su obra más conocida es, como hemos señalado antes, Don Álvaro o la fuerza del sino. El tema principal de esta obra es la fatalidad o el sino adverso que persigue a don Álvaro hasta destruirlo totalmente. La obra es una acumulación de casualidades contra las que nada puede hacer la voluntad del protagonista. Aparecen otros temas como el amor apasionado y puro, los convencionalismos sociales y un sentido desproporcionado del honor.

Don Álvaro responde a todas las características del héroe romántico: gallardo, valiente, generoso, apasionado, de origen desconocido y querido popularmente. Doña Leonor es también la amada dulce y víctima de una familia deshumanizada y convencional, que representa a los antagonistas de la obra; doña Leonor se debatirá entre los sentimientos familiares y los que le inspira don Álvaro. Los demás personajes son meras comparsas que acompañan a los personajes.

Este drama rompe con el estilo neoclásico. No sigue las tres unidades, ya que transcurre en varios años y en distintos lugares, y mezcla lo trágico y lo cómico. Intercala escenas en prosa con otras en verso, así como fragmentos de lenguaje retórico junto a otros en que se reproduce el habla popular. Su autor, el duque de Rivas, que fue dibujante y pintor, construye las escenas como cuadros, concediendo gran importancia  a los efectos de iluminación y sonido.

¿Queréis leerla? Muy fácil, haced clic en la imagen

¿Queréis ver la representación? Más fácil todavía, sólo tenéis que preparar las palomitas y darle al play. La obra viene precedida por una semblanza del autor y la obra (dos minutitos de nada). Sigue la representación de la obra. Es en blanco y negro, pero hemos quedado que eso no os importa, ¿no?

La ópera de Giuseppe Verdi, La forza del destino, está inspirada en la obra del duque de Rivas, con una escena adaptada de Wallensteins Lager de Friedrich Schiller. Fue representada por vez primera en el Teatro Bolshói de San Petersburgo, Rusia, el 10 de noviembre de 1862. A continuación, os incluyo la famosísima obertura:

Ésta es la escena final, llena de emoción romántica. Los subtítulos están en francés:

ACTIVIDADES

Podéis realizar las actividades que proponen en la web http://www.edu365cat pinchando en la imagen:

Aunque también incluye actividades de otros géneros y autores románticos, pueden resultaros útiles los ejercicios que ha preparado el profesor M. Santo.

CURIOSIDADES

Como hemos dicho, el duque de Rivas escribió unos famosísimos Romances históricos, género, como sabéis, de gran éxito en el Romanticismo. Podéis oír la intensa lectura que el actor Adolfo Marsillac hizo del romance Un castellano leal. Ya sabéis haced clic en la imagen:

Para los cotillas irredentos (como yo) os ofrezco una imagen del palacio del duque de Rivas en Madrid. Está en la calle Duque de Rivas, 1 (como era de esperar). La información procede de la web http://www.madridhistorico.com.:

En el solar donde hoy se encuentra este palacio, que comprendía las casas 9 y 10 de la antigua manzana 160 de la Corte y teniendo por vecinas a las monjas del convento de la Concepción Jerónima, ya se encontraba en el siglo XVIII la residencia de la casa nobiliaria de Rivas, aunque entonces como marqueses, pues el título de duque no fue concedido hasta 1793.
La antigua residencia, que nada menos se remonta a 1499, era un típico caserón fortaleza con fachada renacentista y organizada al gusto castellano. Lindaba por una de sus fachadas con una plazuela de pequeñas dimensiones que finalizaba en los muros del convento y que tenía su mismo nombre, hoy desaparecida y reemplazada por la calle del Duque de Rivas.
El 6 de diciembre de 1835 el duque de Rivas leyó en los salones de este palacio el discurso inaugural del Ateneo Científico y Literario, que de nuevo comenzaba su andadura tras haber permanecido inactivo durante la última década del reinado de Fernando VII.
El palacio actual es producto de una profunda reforma del viejo caserón que el duque encargó en 1843 al arquitecto Francisco Javier Mariategui, en la que además se añadió un piso y se ampliaron las torres de los extremos hasta alcanzar la altura de la torre primitiva.
En 1875 adquirió el palacio Teobaldo de Saavedra Cueto Ramírez de Baquedano, intitulado como Marqués de Viana el 2 de julio de ese mismo año y pariente del Duque de Rivas. En 1890 al producirse el traslado de las monjas jerónimas a su nuevo edificio en la calle de Lista –hoy de José Ortega y Gasset- el viejo convento fue demolido y sus solares vendidos. Los terrenos donde estuvo la antigua huerta del convento fueron adquiridos por el Marqués de Viana para construir el jardín que le faltaba a su palacio.
En 1956 el palacio fue adquirido por el Ministerio de Asuntos Exteriores, que se encuentra en el vecino palacio de Santa Cruz, con la finalidad de instalar la residencia del ministro y de contar con salas elegantes y espaciosas donde celebrar recepciones oficiales.
[Fuentes: Santos Alonso Fernández, Antonio López Martínez, Pedro Lumbreras García, Azucena Pérez Tolón: Literatura 2º, Vitoria, Magisterio Casals, 1992; José A. Pascual, Alberto Blecua y otros, Lengua y Literatura, Serie Núcleo, 1º de Bachillerato, Madrid, Santillana, 2008; Carlos Arroyo, Perla Berlato, Mabel Mendoza: Lengua castellana y Literatura 2º , Proyecto Exedra, Madrid, Oxford, 2008. Imágenes Wikipedia, Biblioteca Virtual Cervantes.]
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